Por Mariana León Medina
EL UNIVERSAL
CD. DE MÉXICO.- La mayoría de los adultos mayores que viven en México sufren inseguridad alimentaria. Según datos del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) el 67% de los hogares que son habitados por personas mayores de 60 años tienen problemas para acceder a alimentos debido a que no cuentan con una fuente segura de ingresos.
Datos oficiales estiman que en el País habitan 10 millones de personas mayores de 60 años, es decir que 6.7 millones de estos mexicanos tienen dificultades para adquirir todos los productos de la canasta básica.
El documento señala que “durante la vejez la inseguridad alimentaria, además de problemas de carácter económico se asocia con salud deteriorada, daños cognitivos, depresión, condiciones de fragilidad, ausencia de redes de apoyo, falta de protección social, así como reducida o nula participación de los ancianos en decisiones personales y de su entorno inmediato”.
Advierte que los hogares que reciben apoyos sociales a nivel federal o estatal tienen mayor carencia alimentaria. “La prevalencia de inseguridad alimentaria en los hogares que no contaban con alguno de estos programas fue del 60%, mientras con la cobertura de alguno de estos apoyos fue del 80%, recibiendo un programa y de 84%, recibiendo dos o más programas”.
También detalla que los indicadores más altos se registraron en los hogares indígenas, en un 85.9%; mientras en el entorno rural es de 82.2%.
Resalta que existe una “imposibilidad” por satisfacer adecuadamente las necesidades de alimentación y nutrición pueden acelerar los procesos de deterioro a la salud, “vulnerando la calidad de vida de las personas mayores”.
Explica que, a la vez, se detectó que en los hogares con adultos mayores en inseguridad alimentaria casos de sobrepeso. “La presencia de obesidad en adultos mayores con carencia de alimentos es consecuencia de las adaptaciones que realizan las familias para mantener el consumo de energía ante las crisis económicas, pues se recurre a la compra de alimentos más baratos, pero con inferior calidad nutricional, de esta manera se asegura -o en ocasiones se excede- el consumo de energía, pero no así el de micronutrimentos o fibra”.
El estudio entiende como seguridad alimentaria el tener “acceso físico y económico a suficientes alimentos nutritivos para satisfacer sus necesidades alimenticias y sus preferencias en cuanto alimentos”.
Agrega que en el caso de los adultos mayores “la inseguridad alimentaria se asociaba, de manera exclusiva, con desnutrición y síndromes carenciales, pero en la actualidad existe evidencia de que en hogares pobres existe mayor prevalencia de sobrepeso y obesidad en todos los miembros”.
Explica que un tercio de estos hogares fueron clasificados en los estratos más bajos de condiciones de bienestar y cerca de la mitad de los beneficiarios directos de algún programa social con componente de ayuda alimentaria.
El INSP señala que la prevalencia de peso adecuado fue de 28.7% en los adultos mayores con inseguridad leve, de 30.5% en los hogares con inseguridad moderada y de 33.9% en los hogares con esta condición que se presenta de manera severa.