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Ernesto Ruffo, senador y primer gobernador de oposición

Por Miguel de la Vega
AGENCIA REFORMA
CD. DE MÉXICO.- Cuando habla, Ernesto Ruffo es directo y duro como el calor de Mexicali, pero al mismo tiempo es amable y reposado como los viñedos de Ensenada.
Fue uno de aquellos “bárbaros del norte” que, a mediados de los años ochenta, llegaron a zarandear al PAN. Y fue tal la sacudida que le dio al partido, que esta semana se cumplieron 25 años de que aquel joven empresario se convirtió en el primer gobernador surgido de las filas de la oposición.
“Fue un parteaguas: A partir de ahí empezamos a ganar”, reconoce el propio Ruffo al recordar el triunfo que lo llevó a la gubernatura de Baja California. A partir de ese recuerdo, va recorriendo el andar de su partido hasta su actual desmoronamiento.

¿Cuál es su primer recuerdo de aquella noche?
Fue claro el desenlace en el día de la elección. Pronto tuvimos los datos, las actas, los notarios... más no el reconocimiento.

¿A qué hora supo que había ganado?
El domingo a las 9:30 de la noche yo sabía que había ganado. A las once de la noche tenía el 93 por ciento de las actas notariadas.

Y fue hasta el jueves que el PRI le levantó la mano.
La elección fue el día 2, y el 6 el presidente del PRI, Luis Donaldo Colosio, emitió la frase “la tendencia no nos favorece”. Ahí fue cuando realmente sentí el peso del resultado.

¿Qué sintió en ese momento?
La responsabilidad del futuro.

¿Y eso pesa, duele, emociona... qué se siente?
Desde el punto de vista de la emoción de los demás, es la ilusión, la esperanza de despertar, es el ondeo de la bandera nacional por parte de los jóvenes arriba de los automóviles. Así como cuando gana la Selección, así salió la gente a la calle.

¿En algún momento le hablaron de Los Pinos?
Sí, pero hasta el 6 de julio.

¿Antes de eso, a poco no hubo contacto?
No. Esa noche estaba yo en un mitin, arriba de la plataforma de un camión cuando una señora empezó a jalarme los pantalones y me dijo: “Oye, que dice Colosio que la tendencia no les favorece”.

¿Y qué hizo?
Mi primera reacción fue: “Ya me voy para mi casa”. Y me fui. En cuanto entré, la muchacha que nos ayudaba me dice: “Oiga, que le habla un señor Zabludovsky”. En ese momento él emitió una frase: “Gana México, pierde el PRI”. No se me olvida.

¿Qué lo hizo ganar?
Me vieron como una especie de individuo rebelde, estaba yo muy joven, 36 años. Pero se animaron, se hizo una efervescencia, me di cuenta que había esa emoción y, en vez de andar diciendo discursos en los mítines, lo primero que le decía a la gente era: “¿quieren que haya cambio? Pues cuiden las casillas”. Por eso pude tener todos los documentos a las 11 de la noche.

¿Le debe algo a Carlos Salinas?
Convivimos en la misma época y supimos no romper, pese a que tuvimos enfrentamientos fuertes como en el tema educativo y en la credencial de elector con fotografía.

¿Su triunfo fue negociado con Salinas?
No, nunca hubo una negociación, hubo los votos.

¿Qué significó para el PAN su victoria?
Una nueva época, sin duda. Los tomé por sorpresa.

25 años después, ¿qué diablos le pasa al PAN?
Se empezó a ver lo que llamo la onda grupera. Es decir: “Agrúpate con alguien para la siguiente administración, no vaya a ser que te quedes afuera del Gobierno”.

Les gustó el poder...
El otrora PAN, que no ganaba, hacía una labor cívica, un sacrificio por hacer valer el día electoral y la comparecencia política ante el pueblo. Cuando empezó a haber alternancia, mucha gente se quedó en el PAN, pero sólo por los puestos. Los mexicanos vivimos en una condición de escasez, si hay algo que domina, es la necesidad.

Pero no entre los políticos, señor.
La política mexicana usa a la necesidad y los partidos políticos la usan para concertar camarillas o corporaciones. En el caso del PAN no fuimos la excepción: Muchos vieron que había puestos y que iban a ganar lo que nunca iban a ganar en su vida. Entonces, se encerraron alrededor de algún personaje del PAN, fueron cooptando las convenciones democráticas y se fueron robando el padrón electoral.

¿Cuál es el pecado del PAN?
Haber dejado las convicciones por los intereses.

¿Se les olvidó el bien común?
Por el interés personal.

¿Por qué el PAN lleva 25 años en Baja California, pero sólo duró 12 en Los Pinos?
Porque el fenómeno nacional fue reflejo de la descomposición del PRI. A nivel nacional, al PRI se le cayó el balón de las manos.

Y al PAN, ¿también se le cayó?
El PAN no tenía claro las formas que debía organizar para consolidar la vida ciudadana, ni Vicente Fox lo tuvo ni Felipe Calderón.

Pero eso sería decir que fallaron por novatos, pero fueron 12 años de Gobierno.
Hasta la fecha ningún Gobierno le ha atinado a cómo hacerle para trascender esta realidad en la que te abruma la necesidad y no te esperanzan las oportunidades.

¿Valió la pena pagar el precio de postular a Fox para llegar a la Presidencia?
Como sea, significó un eslabón en la historia del desarrollo democrático mexicano.

Pero muy caro para el panismo, ¿cierto?
La actitud del Presidente Fox fue muy sencilla, quizás demasiado. Esperó que hiciéramos lo que debíamos hacer y no lo hicimos. Esperábamos otra vez al líder fuerte que nos dijera qué hacer.

Pero a Felipe Calderón, que tenía una postura mucho más recia, también se le fue el País de las manos.
Para mí, Felipe es una paradoja en el PAN.

¿Por qué?
Porque el panismo es ser demócrata, institucional, organizarse para el beneficio general. Y la manera como él se relacionó con el PAN, siendo Presidente de la República, fue de un hombre absolutista, tratándolo de controlar todo. Por eso es paradoja, porque en lugar de promover el desarrollo y el crecimiento personal de los panistas en el PAN, los trató de controlar.

¿Y eso fue su derrota?
Eso es lo que nos tiene así ahora. Todas estas ideas que magníficamente Felipe Calderón sabía expresar de la libertad del PAN, del bien común... y actuó como un jefe autoritario.

De la épica de Ruffo a la tragicomedia de Josefina, ¿por qué se desmoronó el PAN?
La filosofía esencial del PAN, que es el reconocimiento de la razón a través del ciudadano, es una que puede construir al nuevo México. Pero primero tiene que sentar esas bases adentro del PAN. Están en sus principios, pero no está en la actitud del PAN actual.

¿Por qué fracasó la candidatura de Vázquez Mota?
Por las negociaciones entre ese PRI que en el 2006 le da el voto útil a Calderón y lo amarra para el 2012, que ya no apoya ni a Josefina.

¿Está diciendo que hubo un acuerdo PRI-Calderón?
Y Fox.

Conforme a lo que usted dice, ¿Calderón traicionó al PAN?
La clave es El Peje. Calderón y Fox sabían que podía ganar y acordaron cómo iba a definirse la dinámica de la elección que terminó ganando Felipe por unos poquitos votos y que marcó los siguientes seis años.

¿Entonces Fox y Calderón apoyaron a Peña para evitar que llegara Andrés Manuel López Obrador?
Ese es el cálculo que hago y creo que eso fue lo que pasó.

Oiga, de los “bárbaros del norte” ¿qué queda? ¿Los domesticaron?
Jajajaja. ¡Nos pusieron rienda! Los bárbaros del norte perdimos ímpetu en la elección interna del 96, cuando competí frente a Calderón (por la dirigencia del PAN).

¿Qué pasó ahí?
Se desarrolló una noción del PAN familiar, el PAN histórico, frente a ese PAN bárbaro, norteño, empresarial, que a lo mejor no era digno de confianza. El eslogan de Felipe era: “Ganar el Gobierno sin perder el partido”. Nos estaba diciendo que nosotros podíamos ganar el Gobierno, pero íbamos a hacer que se perdiera el partido. ¿Y qué está pasando ahorita?

¿Qué le hace más daño a su partido: Los moches o el cinismo de quienes los cobran?
Toda esta razón de participar en política e irte por tus intereses y no por las convicciones, sentó la semilla en el PAN. Se da donde crees que tienes la mano libre y algunos la meten para agarrar. Eso ya está en la conciencia de cada quien.

Pero no es conciencia, es corrupción...
¿Y dónde empieza la corrupción? En tu conciencia.

¿Tienen conciencia quienes cobran moches?
No tienen principios.

¿Aquí en el Senado se venden y compran favores?
Es lo que llamo el tianguis de intereses. Por ejemplo, veo compañeros míos que quieren ser gobernadores, y pues no se quieren pelear con los medios de comunicación.

¿De Puebla?
Y de otras partes. Quieren tener el beneplácito para no verse aislados en la opinión pública. Tampoco es de sorprenderse.