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EL UNIVERSAL
ZAMORA.- En el día número 10 de la intervención de las autoridades federales al Albergue de La Gran Familia de Zamora, las cosas se miran diferentes.
De los más de 600 habitantes, 525 de ellos fijos, quedan cerca de 300, quienes no han podido salir por alguna razón de tramitología, pero que ahora deambulan por patios, entretenidos en talleres, futbol, juegos, tareas de limpieza que observan y viven como si estuvieran en una extraña feria.
Los grandes árboles de la entrada del albergue, que ocultaban gran parte del edificio, han sido derribados porque estaban plagados; el puerco que padecía una extraña enfermedad que lo hacía temblar, ha sido sacrificado.
Los gallos, gallinas, marranos y tlacuachos que se paseaban a sus anchas han sido retirados, lo mismo que los 29 perros.
El olor a podrido y excremento se ha ido, pero aún se pega en la ropa y en la memoria.
Tachi -un niño popular entre los internos por su simpatía- se ha bañado muchas veces y le han rapado el pelo en casquete corto. “Se siente bien”, aunque siga siendo agua fría, dice.
Se han recogido más de 40 toneladas de basura y, este viernes, el ayuntamiento levantó los últimos pupitres, rotos, viejos, echados a perder por el desuso y acumulados por decenas en alguna parte del albergue.
Todos los internos cuentan ahora con un kit de limpieza. Una pasta de dientes, un jabón, talco para pies, una cobija nueva, zapatos, tenis nuevos, calzones, crema, que cuidan como tesoros; tienen ropa nueva y limpia.
Una constante son las acusaciones mutuas de robo de pertenencias, cuenta una mujer de la Policía Ministerial, que cuida cada paso que dan los chicos dentro del albergue.
“Se roban entre sí y por eso se originaban muchas peleas, que a veces terminaban violentamente. Se robaban desde un zapato hasta una tortilla”, dice la mujer.
La violencia también es una manera para comunicarse entre los habitantes.
Sin más, un muchacho grande le suelta una patada en la boca del estómago a otro chiquillo que iba pasando y lo sofoca. El agresor se ríe divertido, pero recibe un regaño de parte de un cuidador, quien le dice que la violencia no debe ser su lenguaje.
Así, precisamente, en una pelea trivial perdió la vista Ángel Rodolfo, un chico que ahora tiene 12 años, pero que llegó hace cuatro al albergue-prisión que era La Gran Familia.
Dice que lo canalizó a este lugar el DIF de Toluca, luego de que se escapó de su casa en Ixtapa Zihuatanejo, Guerrero, porque lo golpeaba su familia.
Un día, dice, se cayó de la cama y otro niño se burló de él.
“Yo no me iba a dejar así (sic) y le canté el tiro y nos comenzamos a pelear; en una de esas, alguien me pegó con un palo, con una uña (clavo) en la cabeza y luego me dieron otra vez, y así perdí los ojos”, resume.
Pero ahora, cuenta también que tiene esperanza, quiere ser doctor y que una familia lo adopte. “Quiero tener hermanos”, recalca, pero también tiene certeza de que ya no quiere ver a su familia y por eso ha pedido irse al DIF de la ciudad de México, para ver si puede ser adoptado.

Refutan libertad de “Mamá Rosa”
La Fundación para Niños Robados y Desaparecidos (FIND) dio a conocer ayer viernes que interpondrá un recurso de amparo contra la resolución de la Procuraduría General de la República (PGR), el cual impide procesar jurídicamente a Rosa del Carmen Verduzco Verduzco, directora del Albergue “La Gran Familia”, argumentando que padece “demencia senil”.
Juan Manuel Estrada, dirigente de la FIND, indicó vía telefónica que el recurso de amparo contra Mamá Rosa es para que sea sometida a exámenes psicológicos, con el propósito de que se determine si padece o no demencia senil.
Se buscará también que sea careada con varias menores de edad que estuvieron en el albergue que dirigía la mujer.
Dicha petición, informó, se daría con base a una denuncia colectiva interpuesta en la Delegación Jalisco de la PGR, la cual señala a Mamá Rosa como responsable intelectual de tráfico de menores, delincuencia organizada y mendicidad. Por el momento, se han recabado e interpuesto seis denuncias en contra de Rosa del Carmen Verduzco y otras personas estarían en vías de presentar otras más, adelantó la FIND.