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Por Mariana León

EL UNIVERSAL

PUERTO PRÍNCIPE.- Desde que se pone un pie en el único aeropuerto de Haití, “Toussaint Louverture”, esta isla del Caribe no permite olvidar el terremoto que devastó al País entero hace cuatro años.

En fila, esperando para pasar en la aduana está un grupo de misioneros de cuatro años, en enero. Texas que viene en apoyo desde 2010, para realizar acciones de salud; detrás de ellos también están otros jóvenes con camisetas de “Sanando a Haití”, procedentes de Minnesota.

Y es que éste, el País más pobre de toda América Latina, depende en buena parte de la ayuda internacional. Se estima que más del 80% de la población sobrevive a diario con menos de 34 pesos mexicanos.

Otros 170 mil ciudadanos haitianos no han logrado reconstruir sus casas desde el terremoto, y la mayoría no puede conseguir trabajo y vive del empleo informal.

Como la familia de Makckenson Difficile, de 25 años, uno de los 93 jóvenes que recibieron del Gobierno de México la oportunidad de viajar y estudiar una licenciatura por cuatro años, con todos los gastos pagados, a través de las becas que brinda la Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Amexcid).

Los Difficile hacen honor a su apellido. Vive en uno de los barrios más pobres del departamento Oeste de Petion Ville: dos padres, cinco hijos y ninguno tiene trabajo. Su padre, Cleopha de 59 años, perdió su empleo en noviembre pasado, cuando la empresa de zona franca --donde pasa la mercancía que no paga impuestos-- cerró.

Cleopha señala la máquina de coser que tiene en la esquina. “Yo sé coser y así nos mantenemos, yo estoy orgulloso de todos mis hijos, fueron a la escuela con muchas dificultades, pero aquí no hay trabajo”, dice resignado.

Makckenson quiere ser ingeniero civil e ir a la universidad, pero su familia no tiene el dinero para pagarle una educación. Fue el último en inscribirse en la Embajada de México en este País; fuera de tiempo se le dejó entregar los papeles y presentar el examen. Él sabía que el próximo año no iba a cumplir con el requisito de la edad y esperó afuera de la Embajada, por si cambiaban de opinión. Al final fue el promedio más alto de los estudiantes solicitantes.

Quiere una vida mejor

De México no conoce mucho, pero sabe que es su mejor oportunidad de una vida mejor. “Yo quise ser candidato porque mi sueño siempre ha sido ser un ingeniero civil, ir a la universidad, pero nosotros nunca tuvimos la oportunidad, yo estoy muy contento y es una emoción que aún no he digerido. Ninguno de nuestra familia tiene la posibilidad de ir al extranjero, pero yo quiero aprender una profesión y regresar a mi País y participar en su desarrollo”, dice Makckenson.

El próximo año, sus otros hermanos, de 22 y 23, también concursarán para obtener una de las becas; “será un honor para nosotros”, explican.

Hoy no hay luz en casa de la familia Difficile y es peligroso salir si no se está acompañado. En las calles del barrio se repite el panorama: personas que viven del comercio informal, vendiendo carbón, plátanos, ropa usada, sombreros o cualquier otra cosa para seguir un día más. Todos en la calle esperando a que alguien pague una “gourde” por cualquier cosa.



“Que estudie mucho”

Maricarmelle Alternor está por cumplir 49 años. Su hijo, Peter Stanley Nozil, de 22, está por irse a México para estudiar Energías Renovables. El único consejo que le da es que estudie mucho y que “todo lo que haga, lo haga con Dios”. Y lo abraza orgullosa.

Afuera de donde viven, en la Rue du Frère --en una construcción irregular en el bordo de un monte-- se oyen los cantos de una iglesia cercana. Y su mamá cuenta como tuvo que lavar ropa ajena para que Peter terminara el bachillerato. Ahora ya no puede hacerlo, porque le duelen los huesos y las manos, pero al menos él tiene la oportunidad de “salir adelante”.

Peter dice que siempre supo que no pararía hasta llegar a conseguir su objetivo, porque si se quedara en Haití, a pesar de sus estudios, sólo podría ser “un simple obrero”.

Se espera que a finales de 2015 el Gobierno Mexicano haya entregado 300 apoyos para los aspirantes de Haití.

Los estudiantes estarán asignados en diferentes estados, siendo los principales Guanajuato, Chiapas, Distrito Federal y Morelos. Estos apoyos incluyen la exención de costos académicos durante la licenciatura y la manutención mensual durante sus estudios.

La Embajada de México en Haití recibió más de 700 solicitudes de jóvenes interesados, de los cuales 478 (68%) cumplieron los requisitos para participar en el examen de admisión que se aplicó el pasado 28 de abril.