La violencia generada por el narco en Tierra Caliente les arrebató al esposo, hijos y hermanos, pero no están dispuestas a darse por vencidas




Por Benito Jiménez

AGENCIA REFORMA

ZICUIRÁN.- Tras la guerra que los grupos de autodefensa sostuvieron con Los Caballeros Templarios, en esta región se colapsó la economía.

Una de las localidades más afectadas por la violencia fue Zicuirán, un pueblo con las calles deterioradas y cuyo parque principal luce abandonado, ubicado a unos kilómetros de la Presa de Infiernillo.

Aquí, cerca de 80% de los poco más de 3 mil habitantes son mujeres.

Irma Angélica Ortiz, originaria de este lugar, explicó que los hombres se fueron; primero, por una migración masiva a Estados Unidos y después, por miedo al crimen organizado.

En Zicuirán existen tres tiendas que ofrecen refrescos, cerveza y frituras, principalmente. Sus habitantes mitigan el calor de 34 grados en hamacas y sillas al aire libre, con toallas para el sudor.

El pueblo, ubicado a unos 26 kilómetros de La Huacana, cabecera municipal, fue el último de Tierra Caliente en alzarse en armas contra los templarios, quienes ante la ofensiva de las autodefensas en otras zonas, intentaron refugiarse en la localidad.

“Zicuirán es la puerta del infierno de Michoacán”, llegó a considerar José Manuel Mireles, ex líder de las autodefensas.



Ahorcadas

En algún momento a finales de 2013, los criminales tenían ahorcados a Zicuirán y a La Huacana, por Ario de Rosales y la localidad de El Chauz, las únicas salidas por tierra del Municipio.

Las mujeres dejaron de elaborar quesos, de pescar, de tejer, de dedicarse a sus hijos, de cultivar melón y de generar comercio para tomar las armas, irse a las barricadas y confrontar a los templarios.

“No dejamos que se metieran, pusimos barricadas y nos armamos con fusiles que nos dio Tepalcatepec, también de palos y piedras”, recordó Ortiz.

El “levantamiento” en esta localidad se registró oficialmente el 19 de diciembre de 2013, con saldo de una persona muerta y dos heridas.

Desde ese momento, mujeres como María Marina Sánchez se avocaron al apoyo de las barricadas y el reforzamiento de la vigilancia rural.

“Teníamos que hacer algo, o nos iban a ocupar el pueblo”, dijo Marina.

Durante más de seis meses, varios cultivos de melón, de granos y el cuidado de animales se abandonaron.

No era seguro salir a las parcelas.

La comercialización de productos se redujo hasta en 80% ante la falta de proveedores.

“Era un infierno estar aquí, pero nos defendimos y ahora pedimos ayuda para sobrevivir”, dijo Lucía Vargas.

“Teníamos mucho miedo, ya se querían meter y estábamos solas, pero aguantamos para defendernos todas juntas”, secundó Evangelina Sandoval Arroyo, de 31 años de edad.



Respaldo

El Gobierno Federal, a través de la Subsecretaría de Prevención y Participación Ciudadana de la Secretaría de Gobernación, proyecta aterrizar seis cooperativas de mujeres que sirvan como resorte para impulsar la economía.

Tres ya están aprobadas y otras tres están en agenda.

Los primeros proyectos consisten en instalar una deshidratadora de productos del campo para su exportación al extranjero, una procesadora de melón; y llevar a cabo talleres para comercializar productos.

Antes, autoridades ofrecieron apoyo sicológico para aquellas que se tuvieron que enfrentar a los templarios.

“Ellos vinieron a ofrecernos el apoyo, empezamos con proyectos de salud, de vivienda y de economía; en Zicuirán hay muchas madres solteras, muchas de ellas menores de edad, todas ellas anduvieron en las barricadas para defender al pueblo”, recordó Erika Zárate Anguiano, uno de los enlaces de estas mujeres con la Secretaría de Gobernación y de Economía.

“Hubo dependencias del Gobierno, a las que estuvimos metiendo varias cooperativas, en Reforma Agraria, SAGARPA, pero nunca nos apoyaron; nos recibían los proyectos, pero en eso se quedaba, y ahora viene directamente el apoyo”, celebró.

De acuerdo con el programa gubernamental, existen ya 39 mujeres registradas sólo en Zicuirán, mientras que en toda La Huacana, suman 70.

El apoyo, se explicó, se centra principalmente en las mujeres que participaron de manera directa o indirecta en las barricadas para defender al pueblo de los templarios, pues son las que dejaron de producir.

Las cooperativas arrancan con el apoyo de la Secretaría de Economía a través del Programa Nacional de Financiamiento al Microempresario, del Instituto Nacional de Economía Social, y del Instituto Nacional del Emprendedor.

De acuerdo con el programa federal, lo que se intenta es generar esquemas de cohesión social y participación ciudadana, reconciliar a la ciudadanía y desarrollar modelos y proyectos de reactivación económica.

Zárate añadió que con las cooperativas, las mujeres, por ejemplo, de la tercera edad, podrán enseñar a las más jóvenes en talleres de elaboración de quesos, dulces y de tejido, y comercializar esos productos en otros Municipios o Estados.

“Hay mucho que hacer, pero necesitamos un apoyo económico para empezar”, dijo María Estela Arroyo, de 57 años.