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Crece en México esta enfermedad mental

Por Ruth Rodríguez

EL UNIVERSAL

CD. DE MÉXICO.- La depresión es una enfermedad mental que tiende a crecer en México y en el mundo. Esta patología se ubica en el top ten de las primeras causas de atención de consulta externa en el IMSS, el ISSSTE, así como en hospitales de la Secretaría de Salud Federal (SSa) y estatales del País.

Se calcula, de acuerdo con cifras del sector Salud, que entre 2.5% y 3% [alrededor de 3 millones de la población] sufre de depresión que va desde leve hasta crónica en nuestro País.

Sin embargo, hay estimaciones que 25 millones de mexicanos podrían desarrollar trastornos afectivos, es decir, depresión.

Para los expertos, una persona que sufre depresión puede vivir con dos caretas. Por fuera puede externar mucha felicidad y alegría, pero por dentro puede estar consumiéndose. Tal y como le ocurrió al actor estadounidense Robin Williams, quien se suicidó en su casa en California.

Socorro González Valadez, jefa de Hospitalización del Hospital Psiquiátrico Fray Bernardino Álvarez de la Ssa, dijo que la inseguridad, la violencia, la pobreza y la falta de empleos, entre otros factores, pueden desencadenar cuadros depresivos.

La especialista dijo que si a la depresión se le suma el consumo de drogas, el problema se duplica. Lo grave, agregó, es que estas patologías dobles tienden a crecer sobre todo en los adolescentes.

La psiquiatra dijo que son más las mujeres que los hombres los que presentan más cuadros depresivos, y que estos se dan más en la población de bajos recursos; aunque “todos podemos estar expuestos a esta enfermedad”.

Indicó que de 10 mexicanos que acuden con el médico general, cuatro presentan algún grado de depresión, que si no es tratada a tiempo puede volverse crónica y la persona que la sufre puede atentar contra su vida.

Tal es el caso del actor Robin Williams, que de acuerdo a la experta, la depresión asociada al consumo de drogas es una condicionante más para poder tener intentos suicidas. Aunado a que es por las mañanas cuando las personas con depresión se sienten peor, pues inicia el día.

De ahí, explicó, que muchos que intentan [y algunos sí lo consiguen] terminar con su vida, lo hagan en las primeras horas del día. Este fue el caso del actor estadounidense.

Desde su análisis, Miguel Ángel Jiménez San Juan, jefe del servicio de Salud Mental del Centro Médico Nacional La Raza del IMSS, Robin Williams supo actuar muy bien.

Mantuvo una actitud muy diferente a lo que era su vida privada. La depresión es así. Crea un escudo protector, pero en el interior hay una enorme soledad.

Para el especialista, la depresión no sólo se origina por problemas económicos y de inseguridad, sino también por conflictos en la relación de pareja.

“Noviazgos que terminan; matrimonios que se disuelven, pérdida de algún familiar. Todo ello desencadena la depresión”, comentó. Incluso, señaló que la depresión se presenta más en solteros que en casados. Otras investigaciones van más allá y revelan que la depresión también es más frecuente entre los desempleados y viudos.

El especialista comentó que la edad de inicio de la mayoría de los trastornos psiquiátricos se ubica en las primeras décadas de la vida, pero el pico más alto se presenta entre los 18 a los 35 años, y de ahí se salta a los adultos mayores a partir de los 65 a los 70 años.

Los principales síntomas de una persona con depresión es la falta de deseo por hacer las cosas y por vivir. Una depresión que dura más de dos semanas ya es considerada crónica.



Crea discapacidad

Cifras de la Organización Mundial de la Salud destacan que la depresión constituye un problema importante de salud pública. En el mundo, representa la cuarta causa de discapacidad en cuanto a la pérdida de años de vida saludables. En México ocupa el primer lugar de discapacidad para las mujeres y el noveno para los hombres.

Este trastorno, de acuerdo a la literatura científica, generalmente comienza en edades tempranas y reduce sustancialmente el funcionamiento de las personas.

De acuerdo con un ensayo sobre “Depresión. Estado del conocimiento y la necesidad de Políticas Públicas y Planes de Acción en México”, publicado por el Instituto Nacional de Salud Pública en 2013 y realizado por investigadores del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón De la Fuente Muñiz, la depresión tiene una alta co-ocurrencia con otros trastornos como la ansiedad, el consumo de sustancias, la diabetes y males cardiacos.

Pese al impacto que tiene este trastorno, una gran proporción de personas no acude a tratamiento, retrasa mucho la búsqueda de ayuda, o bien no recibe la asistencia adecuada.

Los resultados de la Encuesta Nacional de Epidemiología Psiquíatrica señalan que 9.2% de los mexicanos sufrieron un trastorno afectivo en algún momento de su vida y 4.8% en los 12 meses previos al estudio.

La depresión ocurre con mayor frecuencia entre las mujeres (10.4%) que entre los hombres (5.4%).

Las prevalencias observadas en Estados Unidos, Europa y Brasil son más elevadas, ya que más de 15% de la población ha padecido depresión mayor alguna vez en la vida y más de 6% en el año anterior. En países como Colombia y Chile, la situación es muy similar a la de México.



Ayuda tardía

El ensayo sobre depresión, en el que participó María Elena Medina Mora, directora del Instituto Nacional de Psquiatría, entre otros investigadores, reportó que en México menos de 20% de quienes presentan un trastorno afectivo buscan algún tipo de ayuda, y se estima que quienes lo hacen tardan hasta 14 años en llegar a un tratamiento especializado.

Informó que México es una de las naciones que muestra mayor retraso en la búsqueda de atención.

Aunado a lo anterior, dijo, cuando los pacientes acceden a los servicios de salud, solamente 50% de ellos reciben algún tipo de tratamiento mínimo adecuado, es decir, de por lo menos cuatro sesiones de psicoterapia y, en el caso de prescripción de psicotrópicos, al menos dos visitas con el médico o psiquiatra y tratamiento con los fármacos por algún periodo.

Diversos factores se asocian con la reducida solicitud de ayuda, tales como el estigma, los horarios de atención poco convenientes, las largas listas de espera para obtener una cita, el diferimiento de las consultas, el hecho de no contar con alguien que cuide a los hijos mientras se asiste a consulta, el desconocimiento del tratamiento o las dificultades para el trasladarse al servicio, entre otros.

Para los investigadores, los trastornos depresivos producen importantes niveles de discapacidad, afectan las funciones físicas, mentales y sociales y se asocian con mayor riesgo de muerte prematura. Pueden dificultar la capacidad de la persona para realizar actividades cotidianas, causando un deterioro significativo en el funcionamiento habitual y en la calidad de vida.

Los análisis recientes realizados en México muestran que la depresión produce mayor discapacidad que otras condiciones crónicas como la diabetes, los trastornos respiratorios, las enfermedades cardiacas o la artritis. Por ejemplo, mencionó, las personas con depresión pierden hasta 2.7 más días de trabajo que aquellas con otro tipo de enfermedades crónicas.

Los expertos concluyen que todavía hay un gran desafío para reducir la carga de los desórdenes mentales en general, y de la depresión en particular.