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Staff
AGENCIA REFORMA
CD. DE MÉXICO.- El crimen organizado se apodera de las obras de reconstrucción en el Estado de Guerrero, advirtió la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC).
Desde el inicio del Plan “Nuevo Guerrero”, los grupos de la delincuencia organizada han hostigado a los empresarios constructores, reconoció el dirigente estatal Alfredo Adame.
“Algunas constructoras fueron hostigadas y amenazadas de que el trabajo no lo iban a ejecutar ellos que lo iban a ejecutar los mañosos, entonces, eres el prestanombres para poder tener el contrato. Esos acotamientos son de veras alarmantes”, dijo.
Algunas de las empresas que se han ido son Rosam y QyM.
El crimen organizado exige un cobro de cuota del 5 o el 10% del contrato asignado a las empresas.
En algunos casos hacen la extorsión con contratos en mano, lo cual ha provocado la salida de empresas.
“Nosotros tenemos un 30% (de empresas) que han sido hostigadas, de lo que tenemos conocimiento, porque no todos te dan la información”, lamentó.
La CMIC ha registrado 33 secuestros exprés a trabajadores de la obra, además de otros casos que no presentaron denuncia, reconoció.
Otra forma de operar de los grupos criminales es la compra de insumos para la obra.
La delincuencia organizada llega a ordenar a quién comprarles material pétreo como arena, grava, piedra, tabiques, así también la madera y acero.
Incluso, maquinaria pesada como retroexcavadoras, “manos de chango”, entre otras, robadas por los grupos delincuenciales se las rentan a los contratistas.
Las zonas con mayor incidencia son las regiones de Tierra Caliente, Norte, Centro y Costa Grande, Acapulco en grado menor en la Costa Chica; siete de las ocho que conforman Guerrero.
Mientras tanto, municipios como Ciudad Altamirano, Coyuca de Catalán, Arcelia, Coahuayutla, Quechultenango, Chilapa, San Miguel Totolapan, Teloloapan, Zihuatanejo padecen de esta inseguridad.
“(El crimen organizado) tiene sus propios equipos con el sindicato, ahí es donde tiene el control y ya no puedes negociar con otro sindicato, aunque existan dos o tres en el mismo municipio”, señaló Adame.
Tras el acoso, algunas empresas prefieren no tomar las obras en las comunidades de riesgo.
“Hay una gran incertidumbre de empresas que no se manifiestan pero al menos yo he tenido llamadas de dos o tres empresas grandes.
“Creí que no tenían ese tipo de problemas debido a la inseguridad pero me dicen: ‘sabes qué Alfredo, no dejan trabajar el crimen organizado, llegan la obra y no dejan trabajar simple y sencillamente’”, señaló.
El dirigente ejemplificó que en el Municipio de Acapulco, un grupo armado llegó a la localidad de San Agustín, donde reconstruían escuelas, para pedir cuota bajo la amenaza de secuestrar a familiares de los empleados por lo cual negociaron.