Por Carlos Rubio

AGENCIA REFORMA

El sello editorial Alfaguara publicará la nueva novela de Arturo Pérez Reverte, que lleva por título “El tango de la Guardia Vieja”, el 21 de noviembre.

Se trata de una obra en la que el autor aún está trabajando y que narra “una turbia y apasionada historia de amor, traiciones e intrigas, que se prolonga durante cuatro décadas del siglo 20”, de acuerdo con un comunicado de la editorial.

La trama de “El tango de la Guardia Vieja”, avanza Alfaguara, se desarrolla en tres situaciones: una extraña apuesta entre dos músicos, que lleva a uno de ellos a Buenos Aires en 1928; un asunto de espionaje en la Riviera francesa durante la Guerra Civil española, y una inquietante partida de ajedrez en el Sorrento de los años 60.

Para que los lectores interesados puedan acercarse a algunos aspectos del proceso de escritura de esta novela, Arturo Pérez-Reverte comenzó hace algunos meses la publicación de un cuaderno de anotaciones en la página novelaenconstruccion.com.

En esa dirección, el autor registra algunas características de los personajes principales, detalles y fotografías de los lugares donde se desarrolla la historia, e incluso proporciona interesantes informaciones sobre la resolución de problemas estilísticos o técnicos, detalla el comunicado de la editorial.

“Escribir una novela (en mi caso) es vivir con ella durante todo el tiempo que empleas en escribirla. No hay descanso en eso. No hay distracciones importantes. Es una actitud mental que se mantiene inalterable, incluso contra tu voluntad, mientras dura el proceso de escritura”, afirma el autor en ese diario.

El autor precisa que en ese proceso creativo todo es “tensión personal” y “vigilancia continua”, y que en su caso no hay acto de su vida que no esté relacionado con el trabajo que tiene en la cabeza.

“Cuanto lees, cuanto miras, cuanto oyes, cuanto piensas. Te mueves, eliges, actúas según las necesidades del texto con el que andas a vueltas. Organizas tu vida en relación con ese territorio. Hasta la gente a la que ves, por lo general, tiene mucho que ver con eso”, apunta Pérez-Reverte.

El precio a pagar, confiesa el escritor nacido en Cartagena en 1951, es alto: “Hay películas que no ves, libros que no lees, personas a las que no tratas, viajes que no haces aunque te interesen mucho, porque quedan fuera de ese ámbito. Porque en ese período de tu vida no los estimas de utilidad inmediata”.

Agrega que una vez acabada esa novela viene otra, y esas cosas no hechas, aplazadas, seguirán aplazadas y sin hacerse.

“Pero tales son las normas de este curioso oficio”, pondera, y observa que a sus sesenta años sabe que las facultades de un escritor tienen fecha de caducidad.

“Eres consciente de que el tiempo de que aún dispones es limitado, y de que si no despachas esa media docena de historias que te gustaría contar antes de perder lucidez y capacidad de trabajo, puede que no llegues a escribirlas nunca. Morirán contigo, si no te libras de ellas antes”, considera, porque esas, concluye, son las reglas del oficio.

Así, con esta premisa en mente, el 24 de junio pasado, Pérez-Reverte escribió la primera línea de su próxima novela, que a la sazón dice: “La ropa tendida colgaba de los balcones, bajo la lluvia, como jirones de vidas tristes”.

“A lo mejor el problema, lo que no te convence, está en la palabra jirones. Mañana lo veremos, concluyes. Dándole vueltas a eso te duermes al fin, preguntándote una vez más cómo hacen los que no escriben novelas ni leen libros. Para soportarlo”, termina una de las entradas de “novelanconstruccion.com”.

Ya veremos, pues, cómo llega al final esta historia de amor entre Meche Inzunza y el compositor Armando de Troeye, personajes centrales de “El tango de la Vieja Guardia”.