Viernes, 13 de Julio de 2012 07:00
JOSÉ ESCOBAR ZABALA
Cronista de la Ciudad
Hoy conmemoran los guaymenses un aniversario más de la histórica defensa de este girón de la Patria que tuvo lugar el 13 de julio de 1854, cuando un grupo de aproximadamente cuatrocientos filibusteros franceses, encabezados por el conde Gastón Rousset de Boulbon, pretendían apoderarse de la plaza, para luego extender su dominio por todo el territorio sonorense mediante un sistema de Gobierno autónomo, independiente de los Estados Unidos Mexicanos.
Ese sueño le costó la vida a los invasores, quienes fueron atacados y derrotados por las fuerzas del comandante militar de Sonora, general José María Yánez, reforzados por un contingente de vecinos voluntarios. Con estos últimos participó, muy jovencito, José María Leyva “Cajeme”, que al correr de los años se convertiría en el más grande caudillo de la Tribu Yaqui.
El conde Rousset de Boulbon y sus mercenarios seguidores habían llegado por barco a Guaymas, procedente de San Francisco, California, lugar donde se abastecieron de armamento y municiones. En principio cierta parte de la población creyó que estos extranjeros venían en son de paz, para crear fuentes de trabajo.
Por otra parte, hoy festejan su onomástico las Enriquetas y los Enriques, y como las damas van primero, enviamos nuestro cordial saludo a la maestra Queta Ortega, de cuyas enseñanzas abrevaron varias generaciones de la Escuela Espinoza. Mensaje igualmente cordial para Enrique R. Bours Almada, Enrique Ceceña, Enrique Zavala, Enrique Luders y Enrique “Bacatete” Fernández. Obviamente quien más felicitaciones recibirá es Enrique Peña Nieto, pero no precisamente del movimiento estudiantil “Yo soy 132”.
En otros temas, como lo prometido es deuda, damos continuidad a la cápsula sobre curiosidades musicales, respecto al añejo origen de “La Bamba” que por primera vez se escuchó en Veracruz hace más de cuatro siglos. Fue en 1645 cuando un temible pirata del caribe, conocido con el remoquete de Lorencillo, desembarcó con su gente decidido a tomar la plaza. Los marinos y demás trabajadores del mar se amedrentaron y optaron con todo y familia por la retirada. No así los trabajadores legumbreros del campo, quienes enfrentaron a los piratas y tras una cruenta batalla lograron aniquilarlos.
Fue entonces cuando en los días de fiesta por la victoria, un compositor silvestre, cuyo nombre se ignora, dio a conocer letra y música de “La Bamba”, señalando el hecho de que los marineros no participaron. “Yo no soy marinero, por ti seré”, en referencia a la plaza. Luego siguen versos pegajosos de rico sabor veracruzano. “Una vez que te dije que eras bonita, se te puso la cara coloradita”. En mi casa me dicen el inocente, porque busco muchachas de quince a veinte.