Viernes, 02 de Noviembre de 2012 07:00
Los cuatro plagiarios abatidos en Allende, Nuevo León, durante enfrentamiento con la Unidad Antisecuestros de la Agencia Estatal de Investigaciones (AEI), eran de Guaymas, al igual que los dos cabecillas de aquella célula del Cártel del Golfo que operaba en la porción Sur de la referida entidad
Staff de Redacción
TRIBUNA
GUAYMAS.- Los cuatro plagiarios abatidos en Allende, Nuevo León, durante enfrentamiento con la Unidad Antisecuestros de la Agencia Estatal de Investigaciones (AEI), eran de Guaymas, al igual que los dos cabecillas de aquella célula del Cártel del Golfo que operaba en la porción Sur de la referida entidad; este fin de semana llegarán al puerto, para recibir sepultura.
Se trata de Carlos Alberto Araujo Valdez, José Francisco Navarro Martínez, Dolores Alberto Osuna Valenzuela y Jorge Paulino Gutiérrez Bacasegua, de 24, 41, 33 y 20 años de edad, respectivamente; sus cuerpos fueron identificados y reclamados por sus familiares, según fuente policíaca oficial.
Durante la investigación de una serie de secuestros a pequeños ganaderos, agricultores y comerciantes de la región citrícola de Nuevo León, agentes de la AEI ubicaron el pasado 24 de octubre una célula del crimen organizado en un edificio de departamentos de la colonia “Buena Vista”, poblado de Allende.
Durante el intercambio de balazos dieron muerte a los cuatro guaymenses y detuvieron a otros ocho delincuentes, entre ellos dos mujeres.
Como presuntos cabecillas de la banda fueron identificados el guaymense José Luis Leyva Espinoza, alias “El Viper” o “La Víbora”, de 22 años de edad y desertor de la Secretaría de Marina-Armada de México, así como Alejandro Gutiérrez Rodríguez, de 45 años y residente de colonia “El Centinela”, también de Guaymas.
También fueron detenidos David Torres Ruiz, Julio Alfonso Moreno Ley, José Ramón Verdugo Herrera y Adrián De la Cruz De la Cerda, de 43, 31, 35 y 22 años de edad, respectivamente.
Los detenidos confesaron haber perpetrado unos 15 plagios entre enero y octubre del 2012, por los que obtuvieron ingresos superiores a los 26 millones de pesos; también reconocieron un par de homicidios, cuyas víctimas pertenecían a bandas rivales del crimen organizado.
Eventos del tipo, a los que se suman cuatro jóvenes muertos durante enfrentamiento con autoridades estatales en la Sierra de Arizpe y, número no precisado de bajas en Tubutama, cuando bandas rivales se disputaron ese territorio para el trasiego de drogas, humanos y dinero, confirman que la región Guaymas-Empalme es aún “tierra de promisión” para el reclutamiento de sicarios.