A pesar del costo millonario del equipo de votación en curules, éste registra falla tras falla

Por Claudia Salazar y Érika Hernández

AGENCIA REFORMA

CD. DE MÉXICO.- Frente a las fallas constantes del nuevo sistema de asistencia y votación de la Cámara de Diputados, cuya renovación íntegra tuvo un costo de casi 92 millones de pesos, la empresa responsable realizó un cambio de “software”.

La firma Audio Video y Control hizo el cambio en el sistema computarizado y se reprogramaron las curules de todos los diputados.

Se modificaron los circuitos en los pupitres para que hubiera un registro efectivo de la imagen de la huella digital en el tablero electrónico.

“Por instrucciones de la Mesa Directiva, se han realizado las gestiones necesarias con la empresa contratada para realizar la renovación del Sistema Parlamentario de Asistencia, Votación y Audio Automatizado (SPAVAA), con objeto de que lleve a cabo de manera inmediata los ajustes que resulten necesarios para el óptimo funcionamiento del sistema”.

“En ese tenor, la Secretaría de Servicios Parlamentarios precisó que se ha dado puntual seguimiento a dicha instrucción y a los ajustes que la empresa ha realizado para que la transmisión de datos se realice de forma adecuada, siendo el más relevante el desarrollo y aplicación de un nuevo software y la reprogramación de las 519 unidades de votación, así como pruebas de funcionamiento realizadas el domingo y lunes pasado”, cita el acta de la reunión de Mesa Directiva del martes 16.

Los incidentes del jueves 11 de octubre en el pleno fueron la puntilla para que la Mesa Directiva exigiera a la empresa que arreglara los desperfectos del llamado SPAVAA.

Cuatro diputados emitieron su voto de viva voz en la aprobación de un punto de acuerdo, porque no hubo el registro adecuado: el priísta Luis Gómez, los perredistas Alejandro Carbajal y José Ángel Ávila, y el petista Manuel Huerta.

Luego de ese episodio, el domingo y el lunes pasados se hicieron los cambios y las pruebas para evitar que volviera a fallar el sistema millonario.

Estos hechos fueron informados por el presidente de la Cámara, Jesús Murillo Karam, a los integrantes de la Mesa Directiva en la reunión previa a la sesión del martes.

Desde ese día, los diputados deben realizar en forma diferente el registro de su asistencia: además de colocar su dedo índice en el lector de huellas digitales deben apretar cualquier otro botón del equipo instalado en los pupitres para garantizar que la señal ha sido captada.

Pese a que se hicieron los cambios, la Mesa Directiva ha decidido dar más tiempo para la votación de los legisladores, con el fin de evitar conflictos.

Durante las sesiones de esta semana no se registraron reclamos de los diputados por el funcionamiento del SPAVAA.

Desde que se usó por primera vez el sistema, el 27 de septiembre, se han dado problemas con los registros de asistencia y de votación, que habían sido resueltos en el momento.

Sin embargo, el hecho más grave fue el voto que se registró durante la discusión de la reforma laboral.

Aunque su bancada votó en contra, la panista Blanca Castillo Jiménez registró un voto a favor de la propuesta que presentó Nueva Alianza para que en los estatutos de los sindicatos se reconocieran diversos tipos de votaciones para elegir a dirigentes sindicales.

El grupo parlamentario blanquiazul pidió que se rectificara el sentido del voto de la legisladora, porque afirmó que falló el sistema, pero hasta la fecha no se ha corregido el registro.

La renovación del SPAVAA generó polémica desde que legisladores de la pasada Legislatura decidieron modernizar el sistema, cuando faltaban tres meses para el fin de su gestión.

La obra fue asignada en forma directa, sin licitación, y tuvo un costo de 92 millones de pesos.

Según el contrato, se debió entregar el 15 de agosto, pero las obras siguieron después del 1ro. de septiembre, y aún así se pagó 72% de la obra.