Sábado, 03 de Noviembre de 2012 07:00
Admite Casa Blanca imputaciones de facilitar acceso a internet a ciudadanos de la isla
Por Yolanda Martínez
AGENCIA REFORMA
LA HABANA.- Todos los medios cubanos divulgaron ayer (viernes) un comunicado gubernamental, que acusa a la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana (SINA, por sus siglas en inglés) de entrenar e impartir cursos a opositores para subvertir el orden interno del País y facilitarles el acceso a la sede diplomática para conectarse de forma “ilegal” a internet.
“En su labor de injerencia en los asuntos internos de Cuba, la SINA ha llegado al extremo de asumir tareas de capacitación, estableciendo dentro de su sede locales y centros ilegales de internet para proveer entrenamiento e impartir cursos a personas, en violación flagrante de la Convención de Viena”, imputa la declaración del Ministerio de Relaciones Exteriores isleño publicada en el diario Granma.
De acuerdo con la declaración diplomática, en la isla, igual que en otros muchos países, se requiere de licencias de operación y autorizaciones oficiales para impartir programas docentes o cursos y ofrecer servicios de internet.
“La SINA no cuenta con ningún permiso para dar estas prestaciones, que realiza sin la anuencia de las autoridades cubanas, por lo que son ilegales”, señaló la nota gubernamental.
La Casa Blanca respondió rápidamente admitiendo que facilita el acceso a internet a ciudadanos cubanos e imparte cursos de formación a aquellos que lo deseen.
“Somos muy claros sobre nuestro apoyo a la libertad y los derechos humanos (.) en Cuba. Y también hemos sido muy claros de que Alan Gross no es culpable de nada y debería ser liberado”, declaró en Washington la vocera del Departamento de Estado, Victoria Nuland.
Acusado de introducir en el País tecnología para facilitar las comunicaciones y la conexión satelital de opositores, el contratista estadounidense Alan Gross fue detenido en 2009 y condenado a 15 años de cárcel que cumple en La Habana pese a su avanzada edad (69), los problemas de salud y las reiteradas solicitudes familiares y políticas que piden su regreso a Estados Unidos.
Con programas como el que llevó a cabo Gross, el Gobierno norteamericano demuestra que “no desiste de sus intentos por tratar de someter a nuestra nación a su dictado”, señaló la declaración cubana.