Hoy millones de personas en Estados Unidos elegirán a su nuevo Presidente

Por Rafael Mathus Ruiz

AGENCIA REFORMA

CHICAGO.- Cuatro años atrás, Estados Unidos hizo historia en medio de la peor recesión desde la Gran Depresión al elegir a Barack Obama como su primer Presidente negro. Hoy, mientras aún forcejea por dejar atrás las heridas que le asestó la crisis financiera global, un País mucho más polarizado decidirá si renueva su romance con Obama o si apuesta por la visión antagónica que ofrece su rival, el republicano Mitt Romney.

Tras cientos de actos, incontables llamadas y correos electrónicos, cuatro debates y la inesperada irrupción de la supertormenta “Sandy”, la campaña más cara en la historia de Estados Unidos, signada por una ola de anuncios negativos sin precedente, termina hoy de la misma manera en la que comenzó: un virtual empate que anticipa un desenlace cardíaco, que se decidirá en Florida y Ohio.

Romney ha logrado reforzar su leve delantera en Florida, el más grande de los estados en disputa, mientras que Obama ha mantenido su mínima ventaja en Ohio, la “joya de la corona” del mapa electoral. Ambos estados fueron los más visitados durante esta campaña: Florida hospedó 40 actos de campaña, y Ohio 72.

En la búsqueda de los 270 votos electorales necesarios para capturar el Colegio Electoral y la Casa Blanca, ambos candidatos peleaban ayer voto a voto, y si bien Obama había logrado sacar ventaja en el promedio de sondeos en 10 de los 12 estados donde se decidirá el desenlace de la elección, el resultado, a diferencia de 2008, es incierto.

Agotados, casi sin voz, ambos contendientes repitieron ayer la rutina de los últimos días: una gira frenética en la que saltaron de un estado en disputa a otro, obsesionados por energizar a sus seguidores para que vayan a votar, pues la opinión general es que quien logre movilizar más votantes hoy se quedará con la jornada.

La votación anticipada, una de las claves de la estrategia de la campaña de Obama, ha enfrentado problemas en Ohio y en Florida, que llevaron a los demócratas a presentar demandas federales, y que reavivaron los fantasmas de la elección de 2000. En Florida hubo demoras de horas para poder votar.

A lo largo de la campaña, el demócrata se preocupó por pintar al republicano como un líder huérfano de convicciones, un millonario desapegado de los problemas de la clase media, mientras que Romney diseñó toda su campaña alrededor de una idea: “Obama no funciona”.

El ganador recibirá un país en mejores condiciones que hace cuatro años: la guerra de Irak ya no existe, y la economía se recupera, de a poco, del daño que provocó la crisis financiera global, con mejoras en el empleo y el mercado inmobiliario.

El principal desafío que deberá atender el ganador será el de encarrilar las finanzas públicas del Gobierno Federal, que cada año le agrega un billón de dólares a la deuda pública de Estados Unidos. Además, 11 millones de inmigrantes indocumentados aún esperan de Washington una reforma migratoria. Por eso, el voto latino jugará un papel determinante en el resultado de los comicios.

Cuando todo haya terminado, demócratas y republicanos habrán invertido 6 mil millones de dólares en toda la campaña --incluyendo Presidencia, Congreso, gobiernos estatales y todo lo que está en juego en la elección--, según la última estimación del Center for Responsive Politics.