Miércoles, 07 de Noviembre de 2012 07:00
Por Héctor Froylán Campos
TRIBUNA
HERMOSILLO.-“¿En cuál Sonora vive?”.
Incisivo, el priísta Humberto Jesús Robles Pompa no sólo demolió el buen talante del secretario, sino literalmente encendió su corta mecha con tan penetrante cuestionamiento.
Y Ernesto Munro Palacio imprimió gravedad a su respuesta.
--Le guste o no, Sonora es el Estado más seguro de toda la frontera entre México y Estados Unidos- replicó con golpeado tono de voz.
El titular de la Secretaría de Seguridad Pública pone por enfrente las estadísticas. Los datos duros.
Y aclara: “no los inventé yo”.
Como el nogalense se regocijara con haberle puesto el cascabel al gato, el funcionario hace esfuerzos por tratar de revertir la punzante crítica.
“¡Me va a poner atención! Usted es el que no me está oyendo, porque yo lo estoy viendo de frente. Y lo le quiero explicar ¿o´key?”, regañó desde la tribuna.
A media explicación, Munro volvía a reprimir al soberano.
“No se voltee para otro lado”, insistió al momento de terminar por reconocer parte de la realidad: “nos falta mucho por hacer”, admitió.
Pero ese áspero diálogo, contrastaba con el empalagoso intercambio mutuo de elogios y gratitudes entre el secretario y aquellos que brincaron de las alcaldías a las curules de la LX Legislatura.
José Abraham Mendívil Lopez, el ex munícipe de Navojoa, no escatima alabanzas para exaltar el “excelente papel” que ha realizado como secretario de Seguridad Pública.
El que gobernó a Huatabampo, Próspero Ibarra Otero, ha recordado un proyecto con el que soñaron juntos para reforzar la tranquilidad de su pueblo.
A Karina García Gutiérrez, la de Tubutama, le tocó otra época, pero tampoco se queda atrás. Aplaude que en esa otrora convulsionada región del Río Altar, por fin haya sosiego “a ciertas horas del día”.
“Con el secretario Munro, yo trabajé a toda ma...”, soltó sin pudor ni recato el de Agua Prieta, Vicente Terán Uribe.
Aunque otros desentonan con ese coro que destila miel sobre la humanidad de quien es el responsable de las políticas en materia de Seguridad Pública.
Munro Palacio es un hombre al que no le gusta que nadie ponga en tela de juicio su honestidad y buena fe. Sus principios y convicciones que defiende hasta con las uñas.
Por eso, al empalmense Carlos Enrique Gómez Cota, lo paró en seco a la hora que pretendió exhibirlo por la falta de comprobación de 67 millones de pesos.
“Usted está en todo su derecho de pedir acción penal en mi contra si algo hice mal”, retó no sin cierto dramatismo el titular de la SSP.
Munro se siente dueño de la escena. Ha perdido por completo el pánico escénico. Y denota seguridad, a pesar de que los “datos duros, las estadísticas, las cifras y el discurso” no convenzan a todos.
Es martes y el secretario acude sonriente a su cita con el parlamento. Estaba ahí para ampliar información. Aclarar dudas. Para contrastar y cotejar el contenido del tercer informe de Gobierno con quienes tienen la obligación de fiscalizar todo los actos de la administración pública.
El funcionario desahoga sin prisas ni pausas cada requerimiento. Detrás de la asamblea, hay un público ávido de escucharle. De aplaudirle. Como cuando refiere la ingratitud e injusticia hacia los policías, no sólo del Gobierno, sino también de la sociedad.
Hay que pagarles sueldos más decorosos y dignos. Darles vivienda. Becas para sus hijos. Un seguro de vida. Antes, habría revelado que a partir del 3 de enero del 2013, Sonora contará con una policía de “alta confiabilidad”. Por lo pronto, de 6 mil 650 evaluados hasta ahora, más de dos mil han reprobado los exámenes de control y confianza.
Pero el gozo se fue al pozo porque Robles Pompa delata que en la frontera hay lugares donde sólo se puede transitar si se tiene permiso de la delincuencia. Desde Nogales hasta el Sásabe. Censura las “cuentas alegres” del secretario. ¿En cuál Sonora vive, señora secretario?”
Munro Palacio receta una respuesta que no satisface al legislador del PRI. “Le aseguro que no sabe cuantos homicidios van en la zona de Altar... uno, señor diputado”.
Y exhibe la cereza del pastel: “tenemos el control de la zona”, asegura.
Robles Pompa se pinta solo para sacar de quicio.
“No se me enoje. ¿Me está escuchando?”, devuelve en son de revancha.
El diputado señala lo que registra su oído. El clamor de los ciudadanos. Y si se trata de comparaciones: Nogales era una frontera blanca, hace varios años,
Cuando el secretario de Seguridad intenta persuadirlo, el diputado Robles busca arrebatarle el micrófono.
“¿Qué pasó? ¿Por qué se enojo?”, peleó de nuevo el invitado.
Al final, el ex procurador Abel Murrieta Gutiérrez, derrumbó el mito de los “policías de a deveras” que comanda Munro Palacio.
“Se engañan solos”, dijo.