Domingo, 02 de Diciembre de 2012 07:00
Por Herminia Ochoa
TRIBUNA
En una bella y solemne ceremonia religiosa que se celebró en Catedral del Sagrado Corazón de Jesús unieron sus vidas con el sacramento del matrimonio la hermosa Marisol Cota Cuevas y el joven Carlos Escalante Murrieta, los que arribaron a su cita de amor en punto de las ocho de la noche para santificar su amor y recibir de manos del excelentísimo señor obispo don Manuel Mancilla Sánchez quien se dignó oficiar la solemne eucaristía y otorgar la bendición papal a Marisol y Carlos.
La hermosa novia hizo su arribo al sacro recinto del brazo de su orgulloso padre el señor Juan Diego Cota Cota, y su mamá la señora Elsa Cuevas de Cota, vistiendo una bella creación nupcial confeccionada especialmente para ella por prestigiada firma de londinense, mientras que el afortunado novio ataviado en un elegante frac lo hizo del brazo de sus papás: Heberto Escalante y la señora María Guadalupe Murrieta Valdez.
Durante los solemnes esponsales Marisol y Carlos estuvieron acompañados por el señores Raúl Ayala Candelas y Lupita de Ayala, Félix H. Higuera Romero y Cecy de Higuera, quienes fueron sus padrinos de velación. La corte de amor la formaron sus hermanos Eduardo Cota Cuevas y Diego Cota Cuevas padrinos de lazo, mientras que de arras y anillos fueron: Mariana Escalante y Rocío López, madrina de ramo fue la pequeña Gabriela Elizalde. Dentro de la corte figuraron los pequeños: Daniela, Ana Elsa y Victoria Cota, además Paola Soto y Tamara Cuevas, las que muy hermosas obsequiaron a los invitados los tradicionales recuerdos matrimoniales de sus queridos tíos. La Iglesia de Catedral lució bellamente adornada con fragantes y aromáticas rosas blancas y alelíes, aunado a la ambientación musical que puso el grupo Ristretto, que vino especialmente de la ciudad de Monterrey para la feliz ocasión.
Una vez que los novios recibieron la bendición nupcial Marisol y Carlos, se postraron ante la imagen de la Santísima Virgen para orar por su matrimonio, abandonando enseguida el sacro recinto bajo las miradas de cariño de sus familiares y amistades que llegaron de varias partes de la República y del extranjero para ser testigos de tan esperado enlace matrimonial.