Domingo, 02 de Diciembre de 2012 07:00
Por Jésica Zermeño
AGENCIA REFORMA
CD. DE MÉXICO.- El reto mayor para la súper Secretaría de Gobernación, la nueva encargada de mantener la seguridad pública en el País, será quitarle a los criminales la autonomía que adquirieron del poder político durante la era panista, y eso requiere más que la desaparición de la Secretaría de Seguridad Pública, asegura el investigador Luis Astorga.
“Lo que se pretende es regresar al esquema de la época de hegemonía del PRI, donde era claro que el secretario de Gobernación tenía todo el apoyo del Presidente, y las Fuerzas Armadas se subordinaban al poder civil. De ese cambio no hay que sorprendernos, ellos están acostumbrados a la centralización.
“En la administración calderonista y en la anterior vimos que cada quien jalaba para su lado, y ni los secretarios de Gobernación ni el Presidente ejercieron su autoridad. Es una respuesta a la descoordinación. Lo que contará no es esta reingeniería, sino de qué lado va a estar claramente la fuerza en este nuevo sexenio, si del lado del poder político o del poder criminal”, sostiene el investigador.
De acuerdo con la propuesta de reingeniería del PRI a la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal, la SEGOB absorberá las labores de la Secretaría de Seguridad Pública, que desaparecerá; presidirá el Consejo Nacional de Seguridad Pública en ausencia del Presidente; propondrá la política criminal y la policial; tendrá a su cargo el sistema penitenciario y será la encargada de coordinarse con gobiernos estatales y municipales en materia de seguridad.
Bajo el esquema propuesto, la nueva SEGOB, además, será la encargada del Gobierno Federal de organizar y dirigir la atención a las víctimas del delito, velará porque las recomendaciones de la CNDH sean cumplimentadas por las autoridades, y desarrollará políticas para prevenir el delito y reconstruir el tejido social en zonas afectadas por la violencia, entre otras muchas atribuciones.
Para el académico del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, el rediseño de la SEGOB busca ser la versión mexicana del Departamento de Seguridad Nacional estadounidense (Department of Homeland Security). Éste fue creado tras los ataques a las Torres Gemelas, en septiembre de 2001, y tiene como misión proteger a los estadounidenses de ataques terroristas y de desastres naturales dentro de ese país. Es resultado de la fusión de 24 agencias federales y cuenta con más de 200 mil empleados.
“En México siempre ha habido preocupación por tener un equivalente en la estructura de la Administración federal a la estadounidense, es decir, instituciones espejo. La gran diferencia es que los contrapesos en Estados Unidos funcionan más que acá.
“Acá el PRI tiene la mayor parte de las posiciones, y con esa concentración de poder en la SEGOB una de las preocupaciones de todo el mundo es si va a haber un intento de restauración de las prácticas anteriores del PRI, que no ha dejado ver su cara democrática. A eso súmale que la oposición política está completamente desconfigurada”, sostiene.
Astorga asegura que habrá que ver si el nuevo Presidente priísta logra recuperar algunas de las atribuciones que tenía antaño, para ver qué capacidad de negociación tendrá con estados y municipios.
Explica además que si no existe contrapeso y vigilancia a esta nueva súper dependencia, ésta será la que opere la estancia del PRI en Los Pinos por varios sexenios, y su titular será el candidato a la Presidencia casi por antonomasia.
En el Senado ya hubo voces de alerta ante la falta de controles que existen para la SEGOB en la propuesta priísta. El pasado miércoles, las bancadas del PAN y el PRD frenaron la propuesta, con el fin de que se establecieran mecanismos para que los mandos de la SEGOB rindan cuentas al Congreso. El PRI no cedió.
Policías y militares
Para Astorga, quien ha estudiado la relación entre el poder político y el criminal vía un apéndice de la Secretaría de Gobernación priísta antigua, la Dirección Federal de Seguridad -creada en 1947 y desmantelada en 1985-, un aspecto crucial del combate a la delincuencia organizada del nuevo Gobierno se definirá en el diseño institucional de la Gendarmería Nacional.
La Gendarmería es una prioridad para el nuevo Gobierno, pues fue incluida en el Pacto por México, negociado por el equipo de transición del mexiquense con las dirigencias del PAN y el PRD.
La propuesta, advierte, no representa un cambio en la política de seguridad implementada por Felipe Calderón, pues la Gendarmería Nacional estará conformada por los militares y marinos que ya se encuentran en las calles. No es que regresen a sus cuarteles. Sin embargo, considera de mucha relevancia ver cómo será la cadena de mando en esta nueva estructura: si será incluida, como en el caso francés, dentro de la SEGOB, y si, por ejemplo, los militares renunciarán al Ejército y la Marina o si sólo pedirán una licencia, por ejemplo.