Domingo, 02 de Diciembre de 2012 12:18
En el Semanario Desde la fe, señaló que la llegada de Peña Nieto abre nuevas expectativas de desarrollo en una sociedad divida ideológicamente.
EL UNIVERSAL
MÉXICO, D.F.- La jerarquía de la Iglesia Católica en México y el cardenal Norberto Rivera Carrera manifestaron su esperanza y expectativas para que el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto traiga para México "tiempos mejores".
Durante la homilía encabezada por Rivera Carrera en la Catedral Metropolitana, en la misa dominical, dijo ante los fieles católicos que es momento de albergar esperanzas, pero también "que no nos defrauden, así estamos comenzando un nuevo sexenio a nivel federal, somos muchos los que esperamos tiempos mejores".
Señaló que también es momento de que todos se comprometan y colaboren para que las cosas pasen, se realicen y se cumplan los deseos y las exigencias de la sociedad en que vivimos; e indicó que no solamente es estar sentado esperando la pasada del autobús que nos llevará a mejores destinos, sino que se requiere participar en este nuevo escenario.
Al mismo tiempo, bajo el nombre de "Los Retos del Presidente Peña Nieto", la Arquidiócesis de México planteó nueve desafíos para el jefe del Ejecutivo.
En el Semanario Desde la fe, señaló que la llegada de Peña Nieto abre nuevas expectativas de desarrollo en una sociedad divida ideológicamente, "abrumada por la pobreza, la desigualdad social y la falta de oportunidades para las nuevas generaciones".
Explicó que México es una sociedad "herida por el flagelo apocalíptico de una violencia demencial desatada por el crimen organizado e impotente ante un nuevo sistema judicial ineficiente y corrupto".
Describió que en este escenario la clase política vive en el derroche irresponsable de los recursos públicos; agregó que el sistema educativo "es deplorable y un sindicalismo mezquino que no favorece el desarrollo comunitario".
A esto, agregó, se ha incorporado una cultura de la corrupción que devora como hoyo negro los recursos que deberían ser canalizados para el desarrollo social.
La Iglesia señaló que ningún buen mexicano debe apostar al fracaso del nuevo gobierno porque sería en perjuicio de todos los ciudadanos; y a pesar de que describió una realidad a la que calificó de "desoladora", dijo que es momento de hacer frente a este escenario con la esperanza de que es posible transformar y mejorar al país.
Pidió salir de la mezquindad personal y grupal para poner la mira en la construcción de un país que no puede perder las oportunidades que tiene.
Al enumerar los desafíos del presidente Peña Nieto, a unas horas de que tomara posesión del máximo cargo en el país, la Iglesia consideró que el combate al crimen organizado debe ser irrenunciable para el Estado Mexicano, respetando en todo momento los derechos humanos y salvaguardando la tranquilidad social, no sólo en el uso legítimo de la fuerza, sino mediante una educación para la paz y en los valores morales y cívicos que rehagan el tejido social y conduzcan a la reconciliación nacional.
Entre los otros retos del Presidente, la iglesia propuso la promoción de un auténtico humanismo, que permita que la capacidad de servicio esté por encima de los intereses partidarios o particulares, gremios o ideologías.
Consideró que la educación debe ser entendida también como una formación integral de valores y no sólo de transmisión de conocimientos; convocó a promover y fortalecer la figura de la familia como palanca para la generación de valores e integración en el desarrollo social.
Exhortó a combatir la injusticia social mediante la creación de empleos debidamente remunerados; la implementación de programas sociales libres de paternalismo y clientelismo político; lucha contra la arraigada corrupción; y se promuevan las iniciativas de desarrollo económico que pasa por una serie de reformas constitucionales.
Incluyó el cuidado, la protección, la promoción y la integración de las personas más vulnerables: los ancianos, indígenas, niños y discapacitados; y finalmente el cuidado y preservación ecológica de los recursos naturales de la nación.