JOSÉ ESCOBAR ZABALA
Cronista de la Ciudad

Se comentaba ayer en la rueda cotidiana de cafetólogos, la similitud en planes de trabajo, compromisos y acciones prioritarias de Gobierno, guardando la correspondiente distancia, entre el Presidente de México, Enrique Peña Nieto, y el alcalde cajemense Rogelio Díaz Brown. Concuerdan en todo, especialmente en las expectativas de crecimiento económico y bienestar social.
En el caso de nuestra cabecera municipal, uno de los problemas que merece atención inmediata es el relativo al transporte urbano. El régimen estatal ha incumplido un convenio de pago con los concesionarios de ese importante e indispensable servicio, y la amenaza de un paro por tiempo indefinido mantiene desde hace tiempo con el “Jesús en la boca” a los siempre indefensos y sufridos usuarios.
La verdad es que el camino de la vida, en la generalidad de los casos, es una ruta desconcertante llena de cuestas y desviaciones, sin siquiera seguir un rumbo fijo, en gran parte porque la mayoría somos incompetentes para decidir nuestro destino y perezosos para domeñarlo. Ni siquiera advertimos que la voluntad humana, guiada por un alto ideal, y regida por un recto sentir, es poseedora de una potencia incalculable.
En suma, son muchos los problemas que confronta actualmente esta comunidad, pero no tantos ni tan azarosos, como los que enfrentaron los pioneros del Valle del Yaqui, para desmontar las tierras, hacer camino al andar, sembrar y acarrear las cosechas en carretas tiradas por bestias. Y como si lo anterior fuera poco, defender/la vida propia y de los suyos, a punta de balazos con escopeta y rifle,/de los frecuentes ataques de gavillas de indios yaquis, quienes consideraban a los pioneros como profanadores de su territorio.
Basta, pues, darle un somero repaso a la historia de la antigua Cajeme, para retroalimentar nuestro espíritu de lucha con el ideal del bien común. Un ideal es un objetivo de nuestros deseos, un concepto, una idea de lo que nos parece deseable y justo. Y como todo nuestro esquema de superación personal, es con la finalidad de encontrar las veredas más breves, hacia las cosas más deseables de la vida, es claro que de lo que se trata es de realizar nuestros ideales.
Por lo pronto el reclamo global de la ciudadanía se centra en la seguridad pública, ya que además de preocupación causa estupor, la racha de asesinatos y demás hechos delictivos, lo mismo en el campo que en el casco urbano de esta cabecera municipal. Lógicamente, siendo la actividad agrícola la principal fuente de vida regional, es en este sector donde se recarga más el número de víctimas, entre las cuales figura la del conocido y estimado productor agrícola Gerardo Esquer López.