Miércoles, 19 de Diciembre de 2012 07:00
José González Morfín
El día de hoy tendrá lugar, en la Cámara de Diputados, uno de los debates más importantes del primer periodo de sesiones, ya que los partidos tendrán que fijar sus posturas y votar sobre el futuro del sistema educativo nacional. La reforma al Artículo tercero constitucional, con la cual se da un paso más en la transformación de nuestro sistema educativo, tiene sus orígenes en la lucha histórica del PAN para hacer de la educación un patrimonio común y no un feudo particular.
El Partido Acción Nacional cumple con uno de los compromisos contenidos en el Pacto por México y refrenda su decisión de continuar en la brega de eternidad, desde donde se consolida la patria digna, justa, ordenada y generosa que merecemos todos los mexicanos.
Dada la relevancia de esta reforma y como un ejercicio de rendición de cuentas, considero importante poner en blanco y negro algunos de los principales motivos que llevan a los diputados de Acción Nacional a querer aprobar esta reforma.
Primero. Para lograr mayor bienestar para todos, requerimos de una educación de calidad, con maestros mejor preparados y evaluados, con una institución educativa incluyente y efectiva. Sólo con una educación de calidad nuestro País podrá salir adelante y ganar en un mundo global cada vez más competitivo.
Segundo. En el PAN estamos convencidos de que no hay mejor igualador social que la educación. Por eso en los últimos años los gobiernos panistas han impulsado cambios dirigidos a transformar nuestro sistema educativo, para ponerlo en sintonía con los retos que trae consigo el siglo XXI en materia de desarrollo, competitividad y mejor calidad de vida.
En 2002 se creó el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación. Este esfuerzo concreto permitió establecer los primeros mecanismos de evaluación de los profesores. Más adelante, el Presidente Felipe Calderón procesó los cambios que eliminaron la posibilidad de heredar plazas de maestros. Esta acción despejó el camino para que fuera posible la reforma que hoy tenemos frente a nosotros, ya que arrancó un proceso de profunda transformación interna de nuestro sistema educativo. La reforma aprobada ahora plasma en ley la llamada Alianza por la Educación que impulsó el Gobierno calderonista.
Hoy elevada a rango constitucional la evaluación universal de docentes y directivos en el Servicio de la Educación Básica, se va a evaluar el desempeño de los maestros. A partir de ahora la promoción de los profesores estará basada en el mérito, lo cual sin duda contribuye a romper viejos paradigmas que detuvieron por décadas el reconocimiento de los buenos profesores.
Tercero. Esta reforma permite también que la escuela se convierta en el eje de la educación, de los procesos de gestión y de la plena apertura para la participación activa de los padres de familia en la educación de sus hijos.
Cuarto. La reforma hace realidad las escuelas de tiempo completo que permitirán un mayor aprovechamiento del tiempo disponible para el desarrollo académico, deportivo y cultural en aquellos planteles que lo necesiten. Asimismo, impulsará esquemas para el suministro de alimentos nutritivos para los alumnos a partir de microempresas locales.
Sin duda, aún quedan grandes pendientes en la agenda, como la calidad de los contenidos que se imparten, así como los mecanismos para el ejercicio del derecho a la libertad educativa, entre otros. Pero lo cierto es que con esta reforma constitucional la educación en México no volverá a ser igual. De ser aprobada, contaremos con una plataforma mejor y más sólida para impulsar la educación pública de calidad que necesitan los mexicanos para salir adelante.
Hago votos para que a partir de ahora todos —legislaturas estatales, maestros, sindicato, partidos, autoridades de los tres órdenes de Gobierno y sociedad civil— sumemos esfuerzos para convertir lo antes posible esta reforma constitucional en acciones concretas y con resultados tangibles para los ciudadanos, para nuestras niñas y niños, quienes tienen todo el derecho a ser mejores a través de una educación de calidad.