MARCO ANTONIO FLOTA

¿Y las canastas, apá?

Por si alguien sobrevivió al fin del mundo y está leyendo la columna- si es que se publicó el periódico- se le avisa que en Mérida, Yucatán, todavía hay vida y nos la estamos pasando de maravilla. Con algo de calor, desde luego, pero no tanto como el que deben estar sufriendo en el Infierno el 99.99 por ciento de los seres que hasta ayer habitaron el ex planeta Tierra.
El columnista ya sabía que sus ancestros mayas no predijeron el fin del mundo, sino el inicio de una nueva era para esta fecha. Aunque se equivocaron por 20 días: la nueva era se inició el 1 de diciembre al tomar posesión Enrique Peña Nieto.
Pero, por las dudas, por si se acababa el mundo, el columnista se vino para Mérida.
Y, la verdad, había motivos para dudar. Porque si en los albores del planeta la caída de un meteorito, precisamente en la costa yucateca, causó la extinción de los dinosaurios, el reciente regreso de los dinosaurios podría provocar el fin del mundo.
No sabemos cómo la están pasando fuera de aquí, pero el caso es que en la Tierra del Faisán y del Venado, no se acabó el mundo. Quizá allá tampoco, aunque todavía le quedan unas horas a este 21 de diciembre y si, como dicen, Felipe Calderón anda en México todo es posible.
Ojalá que nada de eso haya ocurrido. Qjalá que no se haya acabado el mundo y, mucho menos, que Calderón esté de regreso en México.
Sin embargo, dan ganas de imaginarse las reacciones o qué le ocurrió a prominentes personajes de haberse producido el cataclismo.
Emilio Chauyffet seguro hizo las paces con la Maistra Elba Esther, porque aquella señora tiene buenas relaciones con el jefe del Infierno. Y la susodicha Maistra quizá le ordenó a su cirujano plástico de cabecera que le estirara lo único que le faltaba: la pata.
Hugo Sánchez debe estar a salvo: se fue para Mérida, pero la ciudad de España, tocaya de la nuestra.
Miguel Angel Osorio Chong quizá pensó que fue una explosión en la refinería de Tula, Hidalgo, aquella que le prometió Felipe Calderón, pero de la que no puso ni la primera piedra.
El subsecretario de Gobernación, Manuel Mondragón y Kalb, renegó de haber traicionado a López Obrador quien, como se sabe, es colega del otro Mesías.
Manlio Fabio Beltrones, ex líder de la Cámara de Diputados, debe estarse arrepintiendo de haberle echado grilla al líder del Senado, Emilio Gamboa Patrón quien, como buen yucateco, se vino para Mérida.
El hacendoso Luis Videgaray probablemente se comunicó con Agustín Carstens para preguntarle si era simplemente un catarrito o, en realidad, el fin del mundo.
Don Luis Echeverría, alias “El Diablo de San Jerónimo”, debe estar en el Cielo, porque su tocayo Lucifer no lo aceptó en el Infierno.
Vicente Fox ni se enteró: desde antes ya estaba en el Limbo.
Carlos Salinas de Gortari tomó notas para escribir un nuevo libro en el que culpará a Ernesto Zedillo del fin del mundo.
López Obrador solo alcanzó a decir: “¡Ahora sí nos vamos todos pa La Chin...”!
Enrique Peña Nieto invitó al PAN y al PRD a firmar un Pacto para cumplir en el otro mundo.
Y cuando todo estuvo consumado, Carlos Slim le preguntó al Creador del finalizado mundo:
-¿Cuánto quieres por las ruinas?
(Para reponerse del fin del mundo, la GRILLOTINA descansará, y los lectores también, hasta el lunes 7 de enero. ¡Felicidades..si aún viven!)


¡RRIINNGG!
-Bueno, Sindicato de Maestros..
-¿Por el fin del mundo no están conmocionados?
-No: estamos comisionados.

EPIGRILLO
Satélite más potente
lanzó México, mas -¡hete!-
lo impulsa cohete no cuete:
ya cambiamos Presidente.

nmarco antonio flota
Periodista y escritor. Durante cuatro décadas ha desarrollado la crítica humorística. Creador de las càpsulas diarias de “Hechos de Peluche” y autor de comedias para el teatro político como “La Docena Trágica”.