Sábado, 22 de Diciembre de 2012 07:00
Por Rafael Mathus Ruiz
AGENCIA REFORMA
NUEVA YORK.- Una semana después del tiroteo de Newtown, los hombres que defienden las armas en Estados Unidos rompieron su silencio con un desafiante pedido: que el Congreso ponga policías armados en todas las escuelas del País, su antídoto para prevenir masacres como la que terminó con la vida de 20 niños y 6 mujeres en la primaria de Sandy Hook.
“La única forma de parar a un tipo malo con una pistola, es un tipo bueno con una pistola”, justificó Wayne LaPierre, vicepresidente Ejecutivo de la Asociación Nacional del Rifle (NRA, según sus siglas en inglés).
Una hora antes de la conferencia de la NRA, miles de personas guardaron un minuto de silencio en Newtown y en varios rincones del país para recordar a las víctimas de la matanza perpetrada por Adam Lanza, de 20 años, quien utilizó un rifle de asalto semiautomático Bushmaster AR-15.
Con un monólogo que fue criticado por derecha e izquierda, LaPierre buscó llevar la discusión lejos de las restricciones a las armas de fuego, al respaldar una idea que, con todo, no es original. Además, varios estados ya han comenzado a discutir si es buena idea armar a los maestros.
El País, justificó LaPierre, ya protege con seguridad armada a los bancos, los aeropuertos, las oficinas, las generadoras eléctricas, los tribunales e incluso los estadios.
“Sin embargo, cuando se trata de los miembros más queridos, inocentes y vulnerables de la familia estadounidense, nuestros hijos, nosotros como sociedad los dejamos todos los días completamente indefensos, y los monstruos y los depredadores del mundo lo saben, y se aprovechan. Eso debe cambiar ahora”, argumentó.
Un hombre lo interrumpió en ese instante, al ponerse de pie delante suyo y mostrar ante las cámaras una tela roja con un mensaje: “La NRA está matando a nuestros chicos”. Un guardia de seguridad lo corrió, pero unos minutos después, una mujer lo volvió a interrumpir, esta vez, con una cartulina que decía: “sangre en sus manos”. También fue sacada por la fuerza.
LaPierre le echó la culpa de la violencia a casi todo, menos a las armas. Dijo que había disminuido la voluntad para procesar a criminales peligrosos; que existía una industria cruel y corrupta que promovía la violencia a través de los videojuegos; que había películas “empapadas de sangre”, y miles de videos musicales violentos.
La propuesta de LaPierre fue fuertemente criticada, sobre todo por quienes defienden un control más estricto de las armas. En tanto, el representante demócrata de Nueva York, Jerrold Nadler, dijo que el personal armado de la escuela secundaria de Columbine no pudo evitar la matanza de 15 estudiantes en 1999.