Sábado, 22 de Diciembre de 2012 07:00
JOSÉ ESCOBAR ZABALA
Cronista de la Ciudad
Hoy la Bandera Nacional ondeará a media asta en ocasión del 197 aniversario de la muerte, en 1815, de don José María Morelos y Pavón, gran caudillo de la guerra de Independencia, quien cubrió cabalmente su misión de libertador y reformador, promoviendo sustantivamente las bases y lineamientos de nuestra Primera Constitución. La Guardia Cívica dispuesta por el Ayuntamiento de Cajeme tendrá lugar en la Plaza de Los Pioneros, a partir de las ocho horas, al pie del busto erigido a la memoria del llamado “Siervo de la Nación”.
Al paso del tiempo la trayectoria de Morelos es cada vez más admirable, no solamente por su aureola de valeroso guerrero, sino por el movimiento sociopolítico que supo encarnar y simbolizar. Los triunfos militares en los campos de batalla cobran verdadera importancia y trascendencia cuando se empalman con el ideario generoso de leyes y reglamentos encaminados hacia la justicia social.
El liderazgo de Morelos sirvió de ejemplo a todos los países latinoamericanos, porque la solución de los pueblos que aman la libertad no temen ofrendar su sangre, así sea tras siglos de sometimiento a países extraños, con tal de volver a respirar los benditos aires de la liberación.
La glorificación total de Morelos se dio en las fiestas del Centenario de la Independencia organizada en 1910 por el Presidente Porfirio Díaz, cuando el marqués de Polavieja, en nombre de España, devolvió a México los uniformes de Morelos, que se habían conservado como trofeo en el Museo de Artillería de Madrid. He aquí las palabras que pronunció don Porfirio:
“Yo no pensé que mi buena fortuna me reservara este día memorable, en que mis manos de viejo soldado son ungidas con el contacto del uniforme que cubrió el pecho de un valiente, que sintió el palpitar del corazón de un héroe y prestó íntimo abrigo a un altísimo espíritu, que peleó contra los españoles, no porque fueran españoles, sino porque eran los opositores de sus ideales”.
Mientras tanto, para estar a tono con el ambiente decembrino, los miembros de la Mesa Geriátrica tuvimos el pasado jueves una fraternal posada en el reservado de nuestro habitual centro de reunión. Fue un banquete de cinco estrellas, con brindis de horchata y jamaica (cero alcohol ya que por estos días anda muy activa la calaca). El intercambio de regalos estuvo a cargo del licenciado Alfredo López Padilla, profesor Humberto Gutiérrez, Octavio Calderón Amaya, Cosme Romero Beltrán, Alberto Camacho Cuevas, Leobardo Madrid Calles, Francisco Gómez Villela, Moisés Nava Urquizo, José Manuel Campoy Escamilla y el escribidor de estas Glosas.