Jueves, 27 de Diciembre de 2012 07:00
José Escobar Zavala
Cronista de la Ciudad
Rebasada la Nochebuena continúa la cuenta regresiva para decirle adiós al año electoral del 2012, y unir sentimientos de firme convicción ciudadana para que el nuevo año sea el principio de una cruzada nacional tendiente a frenar y seguidamente descender los catastróficos niveles de violencia, desempleo, corrupción y magra economía que en los últimos años hemos estado padeciendo la gran mayoría de los mexicanos. En especial esta situación de Apocalipsis se ha manifestado con mayor fuerza en los dos últimos sexenios, principalmente en provincia. “Y dígalo que yo lo dije”, como solía finalizar su columna del mismo nombre, el periodista, profesor y poeta, Bartolomé Delgado de León.
Adjunto a una foto de un beisbolista, con el uniforme del equipo de casa, Javier Gallegos Cambustón nos hizo llegar el siguiente recado: “El niño que aparece en la foto, junto al pelotero, es mi hermano Gabriel, quien en marzo próximo cumplirá 66 años. Mucho le agradeceré si nos puede decir quién es el pelotero que ahí aparece”.
Aunque el rostro está algo sombreado puedo identificarlo como el zurdo Lucio Olivas buen pitcher de relevo y consistente bateador, que militó con el equipo local en las ya desaparecidas Liga de Sonora y Liga de la Costa del Pacífico. Los aficionados y los cronistas deportivos se referían a los jugadores como “Los Patros Arroceros”. La gráfica necesariamente debió ser tomada en el viejo estadio “Álvaro Obregón”, junto al dagaut del conjunto local. En esos tiempos el padre de los hermanos ya mencionados, don Gabriel Gallegos Campoy, como impulsor y alto directivo del equipo representativo de casa en ambas ligas.
En otros temas, provenientes de la llamada “Vox-Pópuli”, en estos navideños días han proliferado los robos domiciliarios y los asaltos en la vía pública, lo cual, por otra parte, es lo que ocurre cada año en esta clase de festividades. También han proliferado los estallidos de cohetes y tronadores. Si bien es cierto que en esta ocasión, durante la Nochebuena, fueron escasas las detonaciones con armas de fuego. Sin embargo, es en Año Nuevo cuando desde siempre proliferan los balazos al aire. Confiamos en que la gendarmería, bajo las órdenes de Isaac Apodaca Lauterio, profundice la vigilancia y los rondines por todos los barrios y colonias, para abatir por completo esta insensata tradición.
Entre tanto, los fans beisboleros elevamos nuestras oraciones para que los Yaquis reaccionen y retornen a la senda de las victorias, ya que a últimas fechas el equipo ha caído en un deprimente “Slump”, donde la falla principal se localiza en el pitcheo, tanto abridor como de relevo, lo que aleja cada vez más la proeza de lograr el ansiado tricampeonato.