Sábado, 29 de Diciembre de 2012 07:00
Por Ricardo Moya
AGENCIA REFORMA
CD. DE MÉXICO.- Uno a uno, los 13 hombres procesados por el delito de ataques a la paz pública se despojaron de sus ropas beige que usaron como uniforme los 25 días que estuvieron en el Reclusorio Norte y las lanzaron a una hoguera en la explanada del penal.
Con el brazo levantado, los abogados leyeron en voz alta cada uno de sus nombres, incluso el de Rita Moctezuma, la única mujer que fue procesada con ellos y que no estaba presente, pues salió a la misma hora del Reclusorio Femenil de Santa Martha.
“¡En libertad y luchando con el pueblo!”, gritaban al unísono cuando eran mencionados.
“¡No está Rita, no somos todos, no está Rita!”, era otra de las consignas.
Tras la breve ceremonia, poco después de la media noche fueron desmontadas las casas de campaña y mantas colocadas frente al edificio de los juzgados desde que los jóvenes fueron llevados al reclusorio, el 3 de diciembre.
Stylianos García Vackimes, uno de los 13 hombres que recuperaron su libertad, estaba acompañado por su novia y su madre, y dijo que quería retomar su vida cotidiana en la medida de lo posible, como levantarse temprano para ir a trabajar.
Aunque recuerda que al ser detenido no conocía a nadie, ahora, -aseguró-, deja amigos como César, el bolero, con quien compartió el encierro y con quien mantendrá contacto durante el tiempo que duré el proceso judicial.
Con 29 años de carrera como maestro de primaria, Enrique, de 50 años de edad, aseguró que tras este paso amargo también quedaron cosas buenas como amigos y las muestras de solidaridad de parte de padres y alumnos, quienes incluso participaron en las distintas marchas para que fueran liberados.
“Lo único que hice fue defender a un joven al que estaban golpeando”, dijo al precisar que se encontraba en el lugar de los disturbios sólo porque había ido a comprar un chip telefónico.