Viernes, 04 de Enero de 2013 07:00
Mario Rivas Hernández
Periodistas: oficio de alto riesgo
EL CENTRO DE COMUNICACIÓN SOCIAL (CENCOS), ubica al año 2012 como el peor para el ejercicio de la libertad de expresión, según un comunicado recién publicado en algunos medios del País.
Esta organización, registra ocho periodistas asesinados, cuatro desaparecidos --que en la dinámica de la violencia que padecemos, significa que fueron eliminados--y nueve ataques con explosivos a instalaciones de medios.
La violencia no ha respetado rangos periodísticos ni prestigio de comunicadores.
Lo cierto es que, al menos por lo que toca a este rubro, México muestra una similitud a la Colombia de los años ochenta y principios de los noventa.
Sin embargo, a contrapelo de lo que afirman algunos analistas, la violencia en México es mucho más aterradora que la de Colombia en aquellos años.
Incluso, muy a pesar de que en ese periodo se registraron actos terroristas, como el atentado contra un avión de pasajeros.
EN LOS OCHENTA, COLOMBIA QUEDÓ durante algunos años a merced de PABLO EMILIO ESCOBAR GAVIRIA, el capo de capos de la época.
La corrupción en el aparato de Gobierno, permitió que Escobar se “colara” hasta el parlamento colombiano y que en ese carácter fuese invitado a la toma de posesión de FELIPE GONZÁLEZ, como Presidente del Gobierno español.
LAS COSAS HUBIESEN SEGUIDO ASÍ de no ser por un puñado de periodistas valientes que revelaron las complicidades de Escobar con toda suerte de políticos, magistrados, mandos policíacos y funcionarios.
Uno de ellos, el más valeroso y honesto, se llamaba GUILLERMO CANO, director del periódico más antiguo de Colombia, El Espectador.
A Cano lo mandó asesinar Pablo Escobar.
DON GUILLERMO ERA UN hombre ya grande. Amaba a su familia y gustaba de convivir con sus nietas.
Cuando se le advertía del peligro a que se exponía con sus editoriales que señalaban a Escobar como el autor intelectual de varios asesinatos, siempre contestaba que él era demasiado humilde como para que el capo lo tomara en cuenta.
Pero un día Escobar lo tomó en cuenta.
En la navidad de 1986, un par de sicarios le quitó la vida a Guillermo Cano.
IGUAL QUE AQUEL LEGENDARIO periodista colombiano, en México algunos comunicadores que fueron asesinados, pensaban que a ellos no les iba a tocar.
Esto le ocurrió al sinaloense HUMBERTO MILLÁN SALAZAR, cuyo crimen no ha sido esclarecido.
--Ni se va a solucionar. Esa investigación está muy enredada, muy rara. Yo no creo que vaya a resolverse y menos que vaya a haber detenidos-- me dice, convencido, un amigo mío, culiacanense.
MILLÁN SALAZAR SALÍA una tarde de una iglesia de Culiacán cuando fue “levantado”.
Al día siguiente su cadáver fue encontrado en un paraje cercano a la capital de Sinaloa.
EN ESTE CASO, NO SE HABLÓ de implicaciones del narcotráfico, sino de un crimen político.
Millán era muy crítico con los funcionarios.
De hecho, era tan notoria su actividad crítica hacia funcionarios importantes del Gobierno, que cuando se supo de su asesinato, varios políticos anunciaron que se pondrían a disposición de las autoridades para deslindar responsabilidades.
Hasta el alcalde de Culiacán se puso el huarache antes de espinarse.
EN UN PRINCIPIO y debido a la presión que ejercieron algunas organizaciones periodísticas, se llegó a pensar que el Gobierno de MARIO LÓPEZ VALDEZ iría al fondo del asunto.
No fue así y esto dio pie para que algunos pensaran que la investigación había alcanzado a políticos de altos vuelos y hasta ahí no podía llegar el MALOVA.
Quien sabe. Eso se rumoró en su momento.
LA VICTIMIZACIÓN DE COMUNICADORES está íntimamente asociada con las tragedias que deja la violencia en México.
Las organizaciones como CENCOS, utilizan frases muy sofisticadas para describir los atentados contra periodistas.
Ellos le llaman “criminalización de la opinión”, es decir, que un comunicador se le manda golpear o asesinar porque en sus crónicas sobre tragedias de la violencia, citó nombres y detalles de los hechos.
A eso le llaman “criminalización de la opinión”.
Yo le llamo de otro modo.
PERO LO CIERTO ES QUE esta “criminalización de la opinión”, no sólo se da en función de una orden proveniente del crimen organizado, sino por las embestidas de algunos gobiernos locales.
EN ESTE 2012 QUE RECIÉN concluyó, el gobernador que se llevó por derecho propio el primer lugar en acciones represivas contra comunicadores, fue el de Puebla, RAFAEL MORENO VALLE.
Este mandatario, ex priísta que fue candidato de una alianza del PAN y del PRD --y ahora quiere volver al redil tricolor-- no niega la cruz de su parroquia: detesta a los periodistas.
Sin embargo, lo de Moreno Valle, por ser público, se finca en medidas de tipo jurídico, y bueno, las cosas no llegan a la agresión física.
Hay otros Estados donde los comunicadores están jugándosela todos los días, ejerciendo un periodismo de alto riesgo.
EN SINALOA HAY UN SEMANARIO --impreso y digital-- cuyo cuerpo de periodistas cada día de enfrenta a la muerte.
Se llama Río Doce y por su periodismo de investigación, se ha hecho acreedor a premios internacionales de periodismo.
ALGUNOS SINALOENSES CON los que cultivo amistad, me han comentado que los principales hacedores de Río Doce viven una cotidianeidad muy crítica.
Para ellos, cada noche es una lucha contra el insomnio.
Su periodismo es frontal y en sus páginas son frecuentes las menciones de los capos más poderosos de Sinaloa.
Milagrosamente, hasta ahora la vida de estos guerreros de la libertad de expresión, ha sido respetada.
¿Por qué?
Quien sabe. Imposible saberlo.
RÍO DOCE PUBLICÓ en su más reciente edición la historia de un asesinato sin sentido.
Absolutamente irracional, execrable.
USTED SEGURAMENTE HABRÁ leído en alguna parte una nota sobre la matanza en la comunidad de El Platanal de Los Ontiveros, en el Municipio de Concordia, no muy lejos de Mazatlán.
Ahí fueron acribilladas nueve personas. Incluso, casi una familia entera, incluyendo al esposo de la comisaría del lugar.
Este tema lo comenté con usted en su momento.
LO HE VUELTO A TRAER A COLACIÓN debido a que Río Doce publicó un reportaje dramático sobre el asesinato de una de esas nueve personas masacradas.
En una parte del reportaje, citan textualmente las palabras del tribulado alcalde de Concordia, JOSÉ ELIGIO MEDINA, refiriéndose al joven de 19 años FRANCISCO JAVIER LIZÁRRAGA:
“Era gente que no tenía nada qué ver con actividades delictivas, gente dedicada a su trabajo, un joven que estudió criminalística y que vino a pasar Navidad con sus papás. Que estudió la secundaria en Mazatlán, que estudió la preparatoria en Mazatlán, que se fue a estudiar la carrera a Culiacán, que prácticamente tenía años que no estaba en la comunidad, de pronto viene a visitar a su familia y le toca”.
LO INEXPLICABLE, es que no solamente le “tocó”, como dice el alcalde, sino que después de matarlo fue decapitado.
RÍO DOCE NARRÓ ESTA HISTORIA, mencionó a los grupos delictivos en pugna. Denunció, investigó, buscó testigos.
Sin duda es un periodismo de altísimo riesgo.
TODO ESTO HA REBASADO al gobernador de Sinaloa, cuyos negocios no escaparon a la violencia y se vio obligado a deshacerse de algunos de ellos.
Pues sí: si los gobiernos no se pueden cuidar a sí mismos, ¿cómo diablos van a proteger a los periodistas?
EN EL COMUNICADO del Centro de Comunicación Social, hay un párrafo elocuente de lo que es la situación de los comunicadores en estos tiempos.
Describen el desplazamiento “forzado” de periodistas de sus estados de origen.
Por ejemplo, de Veracruz, Morelos, Sinaloa, Chihuahua, Coahuila, Durango, Tamaulipas, Estado de México, Guerrero, Zacatecas y Oaxaca, migran periodistas al Distrito Federal.
Se dice que en la capital se sienten relativamente seguros.
A lo mejor.
NO ES UN SECRETO QUE en ciudades como Victoria, Matamoros, Reynosa y otras, de Tamaulipas; Ciudad Juárez, en Chihuahua, Culiacán, en Sinaloa, etcétera, etcétera, los periodistas practican la auto-censura.
Por ello se llegó a escandalizar en alguna ocasión la comunicadora DENISE MAERKER.
“Yo me enteré que afuera de mi hotel había ejecutado a varias personas en Ciudad Victoria, y al día siguiente mi sorpresa fue enorme: ningún periódico publicó ni una sola línea de los hechos”.
YO CONOCÍ UNA ANÉCDOTA ocurrida no hace mucho. Cuatro o cinco obregonenses que laboraban en una empresa de seguridad privada, viajaron a Durango, contratados por una agencia de seguridad de aquel Estado, y con una atractiva oferta económica.
DESPUÉS DE INSTALARSE en un hotel, decidieron salir a divertirse en un antro. La encargada de la recepción los alertó: por ningún motivo debían abandonar el hotel. Si lo hacen --les advirtió-- “los van a matar esos hombres que están afuera. Son sicarios y en cuanto los oigan hablar les juro que los matan”.
Al día siguiente, muy temprano, los cajemenses abordaron un autobús de regreso a casa.
Así están las cosas en este País.
En fin.
DE AQUÍ, DE ALLÁ Y DE MÁS ALLÁ
DÉJEME DECIRLO: CON MOTIVO de estas fechas de fin de año y principios del nuevo, tuve la oportunidad de refrescar afectos con algunos amigos a los que no había visto en mucho tiempo.
Por ejemplo, con SALVADOR (El Chava) MEZA ESPINOZA, cenecista, con aspiraciones, con PABLO BELTRÁN LEÓN, director jurídico de la Secretaría de Hacienda del Estado...
IGUALMENTE, CON el ex alcalde de Quiriego, NICOLÁS CAMPAS ROMERO, con JOSÉ (El Cheché) TABARDILLO, con SERGE ENRÍQUEZ TOLANO (aunque a éste sí le había visto en diciembre)...
También con JUAN SALVADOR ESQUER ACEDO, Contralor Interno de SAGARPA, y con otros...
Es todo.
Le abrazo.