Lunes, 07 de Enero de 2013 07:00
Sonora: Las Debilidades del Absolutismo
“La historia es el gran escenario de la conducta. Sólo en la política se conoce al hombre.”(GCC)
Al inicio del año 2013, y entrando de lleno en su cuarto año, al Gobierno del Nuevo Sonora le sigue fallando la operación política; de hecho no es ninguna novedad, independientemente del año. En lo que va del sexenio, la operación política eficaz es hasta ahora el mayor déficit de Gobierno.
Héctor Larios muy poco pudo hacer como secretario de Gobierno. La imagen que de él queda es que estuvo siempre muy acotado porque no operó las relaciones ni con el Congreso ni los partidos ni los ayuntamientos y mucho menos con el poder judicial. Mientras que su relevo en el cargo ha actuado más como militante de partido que como funcionario público, y en muy poco tiempo su imagen ha ido de más a menos.
Las presiones por allá, los plantones por acá, las marchas más allá, y las tensiones constantes del Gobierno con sectores importantes de la sociedad, partidos políticos, legisladores, alcaldes, empresarios y sindicatos, dan la apariencia de que aquél todavía no acierta a entender que vivimos nuevos tiempos y que la etapa de la versión local del absolutismo panista empezó a debilitarse súbitamente a partir del pasado 30 de noviembre.
Por ninguna parte se ve pizca de conciliación. En el Gobierno de Sonora predomina la pereza política, la ligereza, la irresponsabilidad, el dejar casi todo empezado, a medias o tirado (como los asuntos de Bacabachi, las relaciones políticas, las becas de los estudiantes Yaquis o el de los cónsules de México en Arizona, por mencionar algunos). Se percibe gran falta de operación eficaz y se prueba la intención cada vez más visible de vincular todos los asuntos de Estado con los de partido y, para completar... con el interés privado.
Los intereses encontrados y los personeros que dominan las principales decisiones del Ejecutivo le siguen aconsejando que tome distancia de la prudencia y la conciliación, que ejerza el poder como sólo ellos lo saben hacer, que siga atacando a través de desplegados, que trate de controlar a los medios de comunicación críticos, que haga alianzas de complicidad con lo más desprestigiado de los partidos políticos -sin excepción- y que trate de corromper a quien se deje bajo la idea superficial y cínica de que -en la política- todo lo que se pueda comprar con dinero sale muy barato. Desafortunadamente para Sonora, él ha seguido al pie de la letra el consejo, pero con pésimos resultados.
Ahora sólo filtran cambios menores en el gabinete, y anuncian el enésimo programa de austeridad gubernamental que nadie cree.
El absolutismo (forma de dominación en cuyo seno el tenedor del poder político no está sujeto a limitaciones de ningún tipo en el ejercicio de su poder) estatal, que en los últimos tres años había llegado a tener el control del Poder Judicial, el Congreso del Estado, los principales ayuntamientos, una parte importante de los medios de comunicación así como los aparatos de justicia local y federal y la presidencia panista de la República, ha ido cediendo y menguando poco a poco con un nuevo Poder Ejecutivo federal. En el primer mes de ejercicio, éste ha enviado señales muy claras de que se acabó el estilo cerrado de exclusión de las otras fuerzas y corrientes políticas en el manejo de la administración pública, y que la política ha vuelto por sus fueros en el ejercicio del poder a través de una amplia convocatoria nacional a la participación, así como a emprender en serio las reformas que México necesita en esta nueva etapa de su historia.
Pero en Sonora, su Gobierno carece de ideas claras sobre la construcción de una nueva relación política eficaz con la Federación, ni un proyecto concreto de trabajo que no sea el de presumir avances -más en el papel que en la realidad- de los proyectos locales o presionar a la Federación por más dinero.
El Ejecutivo estatal sigue con sus mismos estilos y actúa como si nada hubiera sucedido en lo federal. A lo más que ha llegado es a tratar de presionar en los medios para que el Presidente de la República asista en febrero a la inauguración de la Serie del Caribe, con el fin de que legitime la política estatal, y buscar el aval de los proyectos de un Gobierno local que, más que atender necesidades sociales reales, ha creado la mayor discordia política y social que se recuerde en los tiempos modernos de Sonora.
Por fortuna se avizoran buenos momentos, a medida que avanza el tiempo y ya con un nuevo Gobierno Federal, la perspectiva de cambios en las representaciones federales y un mayor activismo político y social de liderazgos, asociaciones civiles y organizaciones que -al parecer- ya pintaron su raya con el Gobierno al protestar y señalarle las desviaciones, los errores y los excesos.
El Gobierno primero abrió un frente con la gente del Sur por la cuestión del agua de El Novillo. Ahora lo abre con la gente de la capital y otros municipios por la agresiva e inequitativa política fiscal vigente a partir del día primero de enero.
Tanto en el primer frente abierto como en el segundo, al Gobierno le han fallado los interlocutores y ya no dispone de una comunicación directa y eficaz con la gente, que protesta y sale a las calles. Los problemas ya están en las calles, en conflicto político y por lo que se observa, han rebasado también a los partidos políticos con presencia en el Congreso local.
En el PAN, tanto su dirigencia estatal como sus diputados locales, prácticamente se le han escondido a la gente desde el 13 de diciembre que aprobaron la Ley de Ingresos. El coordinador legislativo Javier Neblina tiene tiempo que fue rebasado por sus propios compañeros de Cámara -incluyendo la mayoría de Hermosillo-. Saben muy bien que él no decide, no manda, no ordena, no coordina y no controla. Simplemente obedece las instrucciones del Palacio de Gobierno y hasta ahí. No tiene discurso, y sus habilidades distan mucho de ser las que presumía en su excedida y costosa publicidad electoral.
En el PRI las cosas no lucen mejor. Desde que se integró la bancada PRI-Verde, no se ve unidad entre los diputados locales. Existen muchas dudas sobre el coordinador, que en más de cuatro meses no ha podido unificar y mucho menos ejercer un contrapeso real a las decisiones del Ejecutivo, por las razones que los mismos funcionarios estatales le filtran a los medios de comunicación y pienso que porque ni quiere, ni está en su proyecto.
En todos los casos, el PRI no ha dado una en los últimos cuatro meses. No les cumplieron con la mesa directiva, les metieron el gol del Supremo Tribunal de Justicia, les regatearon (lo que es constitucional) la elección del Distrito XVII y los llevaron al engaño (?) aprobando el presupuesto antes de tiempo. ¿Cuál era la prisa por aprobar todo apenas el 13 de diciembre cuando todavía le faltaban 18 días al mes?. De ahí la sospecha generalizada.
No han respondido a esa pregunta. A lo más que llegan a argumentar era que no querían otra vez la reconducción presupuestal para Sonora... (¡!) Como si la negociación la hubieran agotado en las últimas horas del día 31 de diciembre y no el 13, cuando todavía ni se aprobaba el presupuesto federal. Olvidan que una reconducción no afecta la nómina de seguridad, ni de educación ni de salud... pero la política es para evitar conflictos, para negociar, conciliar, acordar y eso en ningún momento se vio.
Fuimos muchos los que le advertimos al dirigente formal del PRI en el Estado que sus reuniones -unas públicas, otras privadas- con el gobernador eran solamente en beneficio del Ejecutivo y para tomarse la foto. La dicha Inicua de “perder el tiempo” de Leduc.
Así fue para mal del PRI, porque así es la naturaleza del Ejecutivo, no va a cambiar nada más por una reunión de una hora. El Ejecutivo, plan con maña y acostumbrado a querer salirse siempre con la suya, ganó tiempo, nunca respetó los acuerdos y mucho menos los compromisos... y le salió la jugada, hasta ahora. Engañó bien y chamaqueó. Faltaba más.
El PRD está dividido en el Congreso local y no parece que vaya a remontar la posición de entrega total al PAN asumida por la legisladora Alcira Chang, contraria a la actitud crítica y respetuosa de la norma constitucional de su compañero de legislatura Carlos Navarro López. Ya existe incluso una postura de la dirigencia de su partido, enviándole el mensaje de que pudiera ser expulsada por votar todo en contra de los lineamientos políticos de su organización política. Pero como Alcira no representa un liderazgo fuerte ni trascendente política y moralmente, hablando dentro del PRD, sino de un reacomodo político familiar muy al estilo de los partidos que utilizan ese procedimiento para asegurar primero a algún familiar y el recurso económico, antes que las propias convicciones y los principios. Seguramente la diputada Chang habrá de estar despreocupada y sin pendiente con la amenaza de su partido mientras no pierda los beneficios que seguramente obtuvo para votar todo con la bancada del PAN.
¿O acaso ese comportamiento pro-gobierno de la diputada ha sido por motivos ideológicos, por principios o por coincidencias con los postulados del PAN? Es sólo una duda que corroe la impaciencia.
En el PANAL no hay una mayor novedad, salvo que el representante de ese partido, Ismael Valdez López, quizá no ha valorado con suficiencia que en la vida -política personal- más allá de los zigzagueantes arreglos cupulares de los partidos con el Gobierno, no se puede ir actuando contra los propios principios y al servicio de una causa que no es la propia.
El 2013 no pinta bien políticamente para Sonora y no es alarmismo. Se trata de un Estado políticamente suelto, con un Gobierno acostumbrado a hacer lo que le da la gana, quebrado en las finanzas públicas, descontrolado y en medio de graves conflictos, renuente a aceptar que en lo Federal ya ocurrió un cambio y que contrario al estilo abierto, incluyente y decidido del Presidente Peña Nieto, en Sonora todavía predomina la exclusión, la pobreza del debate, las auditorías con dedicatoria, la persecución, el entreguismo humillante de algunos medios y el primitivismo político.
Nos queda la esperanza de que el Gobierno Federal y el CEN del PRI -sin los infaltables intermediarios oficiosos, falsos, pro PAN y convenencieros- volteen a Sonora y conozcan de fondo la realidad que estamos viviendo para que en sintonía con la Constitución Federal y una operación política eficaz, contribuyan a dar cauce, atender demandas sociales y equilibrar un poder político local absolutista que en casi 4 años sólo ha servido para beneficio político y económico de un grupo... y un sólo partido. Para bien de Sonora, la sociedad con su irritación, su inconformidad y su protesta ya está haciendo lo suyo y aportando su parte. Ya veremos.
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