Lunes, 07 de Enero de 2013 07:00
Ofreció Presidente sirio una reconciliación nacional, convocar a elecciones y una nueva Constitución
Staff
AGENCIA REFORMA
DAMASCO.- El Presidente sirio Bashar al-Assad esbozó una nueva iniciativa de paz para poner fin a la violencia que comenzó hace 22 meses, pero lo hizo con un tono desafiante, al instar a sus compatriotas a unirse contra criminales asesinos que, según dijo, cumplen con una conspiración extranjera que busca destruir a la nación.
En un discurso dirigido al País, que duró cerca de una hora y en el cual se le notaba confiado y sereno, Assad no mencionó las exigencias internacionales para que renuncie y dijo que está dispuesto a sostener un diálogo, pero sólo con aquellos que no han traicionado a Siria.
Ofreció una conferencia de reconciliación nacional, convocar a elecciones y una nueva Constitución, pero exigió como condición que los países de la región y los de Occidente dejen de financiar y enviar armas a los rebeldes que tratan de derrocarlo.
Además, la nueva iniciativa del Presidente sirio evoca los cambios simbólicos y concesiones que su Gobierno hizo al inicio de las protestas contra su régimen, los cuales fueron rechazados en ese momento por no ser suficientes y demasiado tardíos.
“Estamos en estado de guerra. Combatimos una agresión foránea que es más peligrosa que ninguna otra, porque nos usa para matarnos entre nosotros”, afirmó Assad en el Teatro de la Opera, en el centro de Damasco, ante cientos de simpatizantes que colmaban el recinto.
“Se trata de una guerra entre la nación y sus enemigos, entre el pueblo y los criminales asesinos”.
Assad ha hablado esporádicamente desde que comenzó la revuelta contra su régimen en marzo de 2011, y no daba algún discurso desde junio.
Sus más recientes declaraciones fueron en una entrevista en noviembre con la televisión rusa, en la cual juró morir por Siria.
El domingo, se le veía más confiado en la capacidad de sus tropas para aplastar a los rebeldes que combaten a su Gobierno, aunque éstos se acercan cada vez más a su centro de poder, Damasco.
El secretario del Exterior de Gran Bretaña, William Hague, dijo que el discurso de Assad iba más allá de la hipocresía. En un mensaje enviado por su cuenta oficial de Twitter, Hague señaló que las promesas vacías de reforma no engañan a nadie.
El Presidente sirio, que vestía de traje y corbata, habló delante de una serie de fotografías de lo que parecían ser sirios que han muerto desde marzo de 2011.
Assad admitió el enorme impacto del conflicto en el País, que según cálculos recientes de Naciones Unidas asciende a 60 mil muertos.
“Nos reunimos hoy y el sufrimiento abruma al territorio sirio. No hay un lugar de regocijo en ningún rincón del País ante la ausencia de seguridad y estabilidad”, destacó.
“Miro a los ojos de los niños de Siria y no veo felicidad alguna”.
Como en discursos anteriores, Assad indicó que sus fuerzas combaten a grupos de criminales asesinos y elementos yihadistas, y negó que haya un levantamiento popular contra el Gobierno de décadas que ha ejercido su familia.
La Oposición de Siria rechazó la iniciativa propuesta por Assad, al señalar que está destinada a arruinar los esfuerzos diplomáticos para poner fin al conflicto.
La Coalición Nacional de Fuerzas de la Oposición y la Revolución Siria rechazó toda propuesta que contemple mantener en el poder al régimen de Assad, indicó el portavoz de la principal coalición opositora siria, Walid al Bunni, citado por la cadena árabe Al Arabiya.
“Con la iniciativa que ha propuesto, Assad sólo quiere cerrar el camino a una solución política que pueda resultar de la próxima reunión de los representantes de Estados Unidos y Rusia con el emisario internacional, Lajdar Brahimi”, dijo al Bunni.
Recordó que durante la formación de la coalición opositora dejaron claro que el objetivo de los sirios era sacar del poder a Assad y que la muerte de 60 mil personas no será en vano para permitir que un régimen tiránico se mantenga en el poder.
El jefe de Estado Mayor del rebelde Ejército Libre Sirio, Salim Idris, también rechazó cualquier diálogo con el Presidente porque la insurgencia está convencida de que el poder acabará en sus manos.