Martes, 08 de Enero de 2013 07:00
MARCO ANTONIO FLOTA
Hazme una señal...
En aquel tiempo los presidentes de México no acostumbraban hablar todos los días. Si acaso el 1 de mayo, el 16 de septiembre y el 20 de noviembre, concluidos los desfiles del Trabajo, la Independencia y la Revolución, pronunciaban un breve discurso.
Solo se explayaban nuestros mandatarios el día del Informe -cuando aún los había-, el 1 de septiembre. Sin embargo, aún en esa ocasión, los presidentes usaban un lenguaje retórico, no hablaban con plena claridad, pero entre líneas dejaban algún mensaje, al que los expertos llamaban “tip”. Aún no se inventaba el terminajo de “dar línea”, ni mucho menos lo de “mensaje subliminal”.
Quizá por eso el genial caricaturista Abel Quezada el día del Informe previo a un destape del candidato presidencial, publicó un cartón con la leyenda “Somos todo...”. Y debajo el dibujo de un enorme oído.
Parece que Enrique Peña Nieto quiere recuperar el viejo estilo de los presidentes priistas. Veamos:
Su primer evento del año fue en la secretaría del Trabajo, quizá para demostrar que él sí pretende ser el “Presidente del Empleo”, título que se autoimpuso Felipe Calderón, pero no le hizo honor. Más cerca estuvo de ello Ernesto Zedillo, aunque se quedó en “Presidente de las Chambas”, por tantas que consiguió, pero solo para sí mismo, en los Estados Unidos.(Se ha dicho aquí varias veces, pero se repite, que ya solo le falta a don Neto vender hot dogs los domingos en el Central Park de Nueva York).
Nos podemos imaginar el diálogo de Peña Nieto y su paisano -uno de tantos en el Gabinete- secretario del Trabajo, Alfonso Navarrete Prida:
-¿Quiere usted que yo sea un secretario del Trabajo como Carlos Abascal o como Javier Lozano Alarcón, señor Presidente? -inquiriría Navarrete.
-No, Alfonso, porque Abascal encomendaba a los obreros a la Guadalupana, que es la Patrona de América, y Lozano Alarcón sentía que la Virgen le hablaba...
-¿Entonces le gustaría un secretario como don Salomón González Blanco?
-Tampoco, porque González Blanco fue secretario del Trabajo en 3 sexenios seguidos, no creo que dures tanto...
-Ya entendí, señor, seré un titular de la STPS al estilo de don Arsenio Farell Cubillas...
-¡Qué ganas de repetir, Navarrete Prida: Farell fue secretario del Trabajo 11 años, con Miguel de la Madrid y con Carlos... digo: don Carlos Salinas de Gortari!
-¡Entonces seré un secretario como don Rafael Hernández Ochoa!
-Menos, porque acuérdate que Rafael Hernández fue un secretario efímero: recuerda que se cayó de un caballo, tuvo que renunciar y fue un desastre para el País...
-¿Perdimos a un gran secretario del Trabajo?
-No lo sé, digo que fue un desastre para el País, porque en lugar de Hernández Ochoa el Presidente Echeverría nombró secretario del Trabajo a Porfirio Muñoz Ledo...
-Tiene usted toda la razón, señor Presidente. Creo, pues, que seré un secretario del Trabajo como el del Presidente Zedillo...
-¿Cuál de los 4? Porque Zedillo tuvo cuatro en esta dependencia: Santiago Oñate, Javier Bonilla, José Antonio González Fernández y Mariano Palacios...
-Y de los 4 no se hizo uno... ¿Pero qué modelo de secretario debo seguir?
-El único: el mejor secretario del Trabajo en la historia del País ha sido nuestro paisano don Adolfo López Mateos...
Y le brillaron los ojitos a Navarrete Prida, porque don Adolfo, el joven, dejó la secretaría para irse a vivir a Los Pinos (Pero después nos dejó en la Presidencia a Díaz Ordaz: ¡lagarto, lagarto!)
¡RRIINNGG!
-Bueno, el PAN...
-¿Después de su campaña de reafiliación cuántos son sus militantes?
-Sí, son mil y tantos...
EPIGRILLO
Señores, la verdad pura,
el año no pinta mal,
tampoco bien pues, ¡fatal!,
no hay lana ni pa pintura.
nmarco antonio flota
Periodista y escritor. Durante cuatro décadas ha desarrollado la crítica humorística. Creador de las càpsulas diarias de “Hechos de Peluche” y autor de comedias para el teatro político como “La Docena Trágica”.