Miércoles, 09 de Enero de 2013 07:00
Por Rafael Mathus Ruiz
AGENCIA REFORMA
NUEVA YORK.- La presión sobre el Congreso de Estados Unidos para que eleve los controles sobre la posesión de armas aumentó de la mano de unos de sus antiguos miembros más notorios, víctima de uno de los tiroteos que conmocionaron al País en los últimos años: Gabrielle Giffords, ex congresista de Arizona.
Al cumplirse dos años del tiroteo de Tucson en el que murieron seis personas y en el que ella casi pierde la vida, Giffords anunció ayer junto a su marido, el astronauta Mark Kelly, que pondrá en marcha una organización para endurecer las leyes sobre tenencia y uso de las armas de fuego que le hará frente a la poderosa Asociación Nacional del Rifle (NRA).
“Lograr las reformas para reducir la violencia armada y evitar tiroteos masivos significará igualar en promoción y recursos a los lobbistas de las armas”, escribieron Giffords y Kelly en una columna publicada en el periódico USA Today.
Giffords dijo en una entrevista que decidió convertirse en activista luego de la matanza en la escuela primaria Sandy Hook, de Newtown, en Connecticut, a fines del año pasado, en la que murieron 20 niños y 6 adultos que trabajaban allí, a manos del joven Adam Lanza.
La ex congresista demócrata por Arizona es la última en sumarse al debate sobre el control de armas que desató esa última masacre.
Aunado a las declaraciones de Giffords, la organización de Alcaldes Contra Armas Ilegales, copresidida por el mandatario local de Nueva York, Michael Bloomberg, inició ayer una campaña publicitaria en la que se exige al Gobierno un plan de acción que reduzca la violencia con armas en el País.
Por su parte, el vicepresidente Joe Biden tiene previsto reunirse hoy y mañana con directivos del NRA, además de organizaciones dedicadas a la protección contra las armas, grupos de víctimas y familiares de víctimas de tiroteos, y asociaciones deportivas.