Sábado, 12 de Enero de 2013 07:00
JOSÉ ESCOBAR ZABALA
Cronista de la Ciudad
Interesante como todo lo que escribe Paco Ignacio Taibo II en su novela “El Álamo, una historia no apta para Hollywood”, en la cual logra hilvanar una serie de testimonios, leyendas, conjeturas, obras literarias y puntos de vista oficiales y declaraciones gubernamentales en torno a la batalla precursora de la pérdida de la mitad del territorio mexicano, para satisfacer los avariciosos planes de expansión del Gobierno estadounidense.
El texto noticioso se dio en los siguientes términos: “Antes del amanecer del 6 de marzo de 1836 el ejército de operaciones mexicano, al mando del general Antonio López de Santa Anna, tomó por asalto la misión de El Álamo, a unos cuantos metros de San Antonio, Texas, derrotando a sus defensores la mayoría de ellos estadounidenses, que se habían levantado en arma proponiendo la independencia de Texas”.
El autor reúne los pros y contras de eminentes historiadores y hombres de Estado. Mientras unos argumentan que esta batalla representó para México una victoria sin trascendencia en la guerra contra los colonos y granjeros texanos, otras voces aseguran que esta batalla fue la piedra angular que brindó a los Estados Unidos un nuevo sentido a su concepto de nación, a nivel de imperio, en que se convertiría, a partir precisamente de 1847.
Cabe añadir que sobre este episodio histórico, por lo que concierne al mundo fílmico, se han rodado más películas y documentales que sobre cualquier otro hecho bélico. La cinta mejor lograda fue en 1953, llevando como actor principal a Glenn Ford, y posteriormente la empresa de Walt Disney realizó un exitoso film con locaciones en Buena Vista, California.
Un detalle curioso es el hecho de que la batalla del Álamo sólo tuvo de duración una hora, con la que culminó un cerco de nueve días, donde una guarnición de poco más o menos 200 independentistas, supuestamente texanos, fueron masacrados por mil quinientos soldados mexicanos a las órdenes del Presidente de México, el general Santa Anna.
Sólo me resta agradecer el regalo de este estupendo libro que me hizo llegar el licenciado Alfredo López Padilla, de los miembros más jóvenes de la Mesa Geriátrica.
En otros temas, un día como hoy, en 1854, vino al mundo en la Hacienda de las Mercedes, Municipio de Álamos, don Ramón Corral Verdugo, destacado político que llegó a ser varias veces gobernador de Sonora, diputado, secretario de Gobierno, secretario de Gobernación y vicepresidente de la República en los años finales de la dictadura del general Porfirio Díaz Mori. Un poblado de nuestro Municipio lleva su nombre (Estación Corral) porque de ahí partía el ramal ferroviario que llegaba al mineral de La Dura Dicho ramal funcionó por espacio de 50 años.