Domingo, 13 de Enero de 2013 07:00
Por Ángel Villarino
AGENCIA REFORMA
BEIJING.- No sólo en Iztapalapa, en el Distrito Federal, la población urbana ha padecido ataques de animales. En algunas ocasiones, diversas especies han realizado auténticos magnicidios en otras partes del mundo.
La sospecha de que una jauría haya participado en la muerte de cinco personas en el Cerro de la Estrella, hace recordar agresiones llevadas a cabo por animales en otros continentes.
En 2007, por ejemplo, S.S. Bajwa, vicealcalde de Nueva Delhi, India, murió luego de que cayera desde un balcón de su casa tras ser atacado por una banda de monos. El País ha sufrido por muchos años invasiones de macacos Rhesus que suelen aterrar a pobladores o turistas pues los muerden o les roban comida.
Pero, los simios no son los únicos en la lista negra. En junio de 2011, dos elefantes irrumpieron en la ciudad india de Mysore y mataron a un guardia de seguridad, de 55 años, quien se asomó a ver qué ocurría en el exterior del lugar que resguardaba y fue pisoteado por uno de los paquidermos.
Entonces, las autoridades informaron que los animales estaban hambrientos y llegaron a la ciudad en busca de alimentos. Después de varias horas de caos y destrucción, los empleados de un zoológico lograron tranquilizar y capturar a ambos elefantes.
Debido a la urbanización, muchos animales han perdido su habitat en ese País, por lo que los ataques son cada vez más frecuentes.
En 2010, un pescador de Indonesia falleció luego de ser atacado por un tigre en la provincia de Jambi. Testigos comentaron que el animal salió de la jungla, se lanzó contra el joven de 25 años y le torció el cuello.
Varias personas lograron espantar a la fiera con sus gritos y la hicieron abandonar el lugar. Sin embargo, tardaron más de una hora en acercarse al cuerpo de la víctima, que estaba inerte.
Vale la pena destacar que alrededor del mundo el número de muertes por ataques de animales es muy bajo comparado con otras causas de mortalidad mucho más “humanas”, como la violencia doméstica o los accidentes de tráfico.
En Tailandia, por ejemplo, cada año fallecen más personas a las que les cae un coco en la cabeza que por mordeduras de cobra, uno de los animales más temidos del País.