Jueves, 17 de Enero de 2013 07:00
El Presidente de Estados Unidos, presentó su plan para prevenir tiroteos masivos y reducir la violencia armada
Por J. Jaime Hernández,
corresponsal
EL UNIVERSAL
WASHINGTON.- El Presidente de Estados Unidos, Barack Obama, urgió este miércoles al Congreso a reimplantar la prohibición contra armas de asalto que expiró en el 2004 (y que han demandado gobiernos como el de México) y hacerla extensiva contra los cargadores de alta capacidad que hoy son causa de una “creciente epidemia de violencia”, tragedia y dolor en el País.
Apeló a demócratas y republicanos a respaldar una iniciativa que establezca la obligatoriedad universal de los controles de antecedentes penales y dio a conocer 23 “medidas ejecutivas” para robustecer las actuales normas para regular la venta de armamento y que incluyen pedir a las agencias federales facilitar el acceso a datos para revisar antecedentes, la designación de un director de tiempo completo de la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas y Explosivos (DEA) y una orden para que los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades efectúen investigaciones sobre la violencia con armas de fuego.
También incluye una orden para que los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés) y las oficinas científicas analicen las causas de la violencia por armas y formas de prevenirla. La orden menciona específicamente “investigar la relación entre los videojuegos, las imágenes en los medios y la violencia”.
Así, Obama se ha puesto los guantes para hacer frente a la Asociación Nacional del Rifle (NRA) y al movimiento del Tea Party, que ya anunció el inicio de una ofensiva para frenar los planes del Presidente en favor del control de armas.
“Nuestros legisladores, demócratas y republicanos, tendrán que hacer examen de conciencia y decidir qué es más importante: seguir contando con una buena calificación de la NRA y con sus fondos para financiar sus campañas, o garantizar la paz y tranquilidad de un padre o una madre cuando dejan a sus hijos en la escuela”, dijo Obama.
Al reconocer que esta batalla “será cuesta arriba”, el Presidente dijo que su Gobierno tiene la “responsabilidad moral” de responder ante el dolor de las familias afectadas y la indignación de millones de ciudadanos por masacres como la de Aurora, Colorado y la de Newtown, Connecticut.
Obama, quien compareció junto a cuatro niños que le escribieron con la esperanza de evitar futuras masacres y con algunos familiares de las víctimas de Newtown, se dijo dispuesto a hacer todo de su parte, pero precisó que “el Congreso también tiene que hacer su parte y reimplantar la prohibición contra las armas de asalto (de 1994) y contra los cargadores de más de 10 balas de capacidad”.
“Hipócrita y elitista”
El anuncio presidencial coincidió este día con el inicio de una ofensiva publicitaria de la NRA, que acusó al presidente de “hipócrita y elitista” por garantizar la protección policial de sus hijas en la escuela mientras rechaza la contratación de cuerpos de seguridad y la dotación de armamento a los profesores para defenderse a sí mismos y a sus alumnos. El vocero de la Casa Blanca, Jay Carney, calificó la acusación de “cobarde y repugnante”.
El primer acto de esta ofensiva presidencial se produce cuando 55% de la población se muestra a favor de establecer mayores controles a la venta de armamento, particularmente las armas de asalto de tipo militar y los cargadores de múltiple capacidad.
El mandatario cuenta con aliados tan poderosos como el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, quien dijo a la revista “Time” estar dispuesto a financiar a los congresistas que se sumen a las iniciativas presentadas por Obama. “La NRA sólo es poderosa si nosotros le permitimos que siga siendo poderosa”, dijo.
El senador republicano Marco Rubio dijo que “revertir los derechos de los ciudadanos” no es la respuesta a tragedias como la ocurrida en Newtown. Patrick Leahy, líder del comité judicial del Senado, anunció el inicio de audiencias el 30 de enero para de allanar el camino a las iniciativas.