Viernes, 18 de Enero de 2013 07:00
Al aceptar que usó
EPO en los Tour de Francia que ganó, dijo que no sentía que hacía trampa en ese momento
Staff
AGENCIA REFORMA
CD. DE MÉXICO.- Lance Armstrong reconoció en la primera parte de la entrevista con Oprah Winfrey que “su” coctel de dopaje consistía EPO, transfusiones sanguíneas y testosterona, y refirió que cuando se dopaba no sentía que estuviera haciendo trampa porque todos competían en igualdad de circunstancias.
En la entrevista, Armstrong no entró en detalles sobre como operaba el dopaje en los equipos en que participó, no ofreció nombres y negó terminantemente haber forzado a alguien a utilizar sustancias prohibidas.
“No tuve acceso a nada a lo que los demás no hubieran tenido acceso”, dijo.
El ex ciclista se aventuró a decir que probablemente no lo hubieran descubierto si no hubiera vuelto al ciclismo en 2009, tras retirarse después de ganar su séptimo título del Tour de Francia en 2005. Añadió que en el periodo de 2009 hasta su retiro definitivo en 2011 no consumió sustancias para mejorar el rendimiento.
Armstrong admitió en al menos 20 ocasiones haber mentido sobre su utilización de productos dopantes durante su trayectoria, y se disculpó otras tantas.
La entrevistadora inició el diálogo pidiendo a Armstrong que contestara sí o no a una serie de preguntas.
OW: “¿Lance Armstrong utilizó sustancias prohibidas?”
LA: Si
OW: ¿Utilizó EPO (eritropoyetina, que estimula la producción de glóbulos rojos y la oxigenación de la sangre)?
LA: Sí
OW: ¿Se sometió a transfusiones y dopaje sanguíneo?
LA: Sí
OW: ¿Empleó testosterona, cortisona y la hormona del crecimiento humano?
LA: Sí
OW: ¿Lo hizo en todas sus victorias en el Tour de Francia?
LA: Sí
OW: ¿Es posible ganar el Tour de Francia en siete ocasiones sin recurrir al dopaje?
LA: En mi opinión, no.
Tras referir que antes tenía una opinión favorable sobre el médico italiano Michele Ferrari, quien le diseñaba y administraba los programas de dopaje a los que recurrió, Armstrong comentó que durante su carrera en el ciclismo nunca sintió que estuviera haciendo trampa.
En dos momentos de la entrevista se refirió a utilizar sustancias dopantes como parte del trabajo de ser ciclista, algo tan imprescindible para correr como “ponerle aire a las llantas” o “llenar las botellas de agua”.
OW: ¿Te causaba felicidad ganar?
LA: Era más feliz durante el proceso y la preparación. Ganar era una consecuencia.
OW: ¿Y sabiendo que estabas utilizando el dopaje para ganar, no te parecía que estaba mal?
LA: No... y eso da miedo.
OW: ¿No te sentías mal por lo que estaban haciendo?
LA: No... y eso da incluso más miedo.
OW: ¿Sentiste que de alguna manera estabas haciendo trampa?
LA: No... y eso es lo peor de todo.
“Busqué la definición de trampa, y la definición es ganarle con ventaja a un rival o enemigo. Competíamos en igualdad de circunstancias”, añadió. “Aunque en ese entonces no entendía la magnitud de las consecuencias”.
La entrevistadora le cuestionó qué fue lo que lo llevó a utilizar sustancias para mejorar el rendimiento. Armstrong contestó que había sido su “inflexible deseo de ganar más allá de la razón”.
Armstrong se definió a sí mismo como un “bully” (abusivo) durante su trayectoria en el ciclismo porque quería tener todo y a todos bajo control: “Ganar era lo más importante”.
Oprah Winfrey le preguntó además sobre cómo fue que se atrevió a tachar de mentirosos y hasta a demandar ante la justicia civil a varias personas que lo acusaban de doparse, cuando sabía que estaban diciendo la verdad.
“Esperaba lograr lo que yo quería y tener el control. En este momento me doy cuenta de que fue algo imperdonable”.
El ex corredor estimó imposible saber si hubiera sido posible que nunca lo descubrieran.
“Solamente asumí que las historias y las acusaciones continuarían”, respondió.
El estadounidense negó haber sobornado jamás a la Unión Ciclista Internacional o a ningún laboratorio para que ocultaran un dopaje.
Armstrong dijo que cuando las autoridades antidopaje convencieron a George Hincapie, su compañero de equipo en los siete Tours de Francia que ganó, de declarar, ahí supo que su suerte estaba echada.