Sábado, 19 de Enero de 2013 07:00
Cristina Martínez Rascón
Bibliotecas andantes
La nota curiosa de la semana pasada en los medios escritos fue el retiro de los centenarios vagones del metro bonaerense para convertirlos en bibliotecas; se dijo que las razones de la decisión tienen que ver con la seguridad de los pasajeros, pero también, con la idea de ofrecer nuevos espacios públicos con dichos reductos no sólo a los residentes sino también a los turistas que son miles por cierto. En esto último quiero centrar las siguientes líneas.
Efectivamente, la ciudad de Buenos Aires se ha convertido en un importante destino turístico en las últimas décadas debido a las transformaciones urbanas emprendidas desde la reapertura democrática con Raúl Alfonsín aunque principalmente con Carlos Saúl Menem. Este último fue quien introdujo una serie de reformas neoliberales con el apoyo de Washington que sacudieron no sólo económica sino política y culturalmente a este País; además duró dos mandatos presidenciales consecutivos e ininterrumpidos entre 1989 y 1999. Parece ser que en estos diez años Menem se concentró en reactivar los barrios del centro histórico y muy particularmente la olvidada zona de los muelles donde levantó el exclusivo Puerto Madero, todo con miras a hacer atractiva urbana y turísticamente esta zona.
Por supuesto que lo ha logrado junto con los gobiernos sucesores en tanto que no sólo la Casa Rosada y el Obelisco son figuras emblemáticas de la ciudad sino calles y bulevares como la avenida 9 de Julio que cruza de norte a sur la zona y conecta a los principales barrios como San Telmo, Palermo, y Recoleta. El mismo Puerto Madero es un espacio público recuperado aunque esté convertido en una zona exclusiva de hoteles, tiendas y restaurantes para el turista. Museos, jardines, y espacios escultóricos forman parte de este paisaje ubicado frente al mar de la Plata. Para llegar allí y al resto de los barrios, el sistema de transporte colectivo es excepcional, pues además del Metro (conocido como “Subte”), se cuenta con los llamados buses que comunican muy eficientemente a toda la urbe, incluidos los trenes suburbanos y los taxis baratos que se dan a pasto.
A propósito de los vagones reconvertidos en futuras bibliotecas, recuerdo que en el barrio de la Recoleta se encuentran las cabinas telefónicas rojas copia fiel de las que acaban de retirar en la capital inglesa, Londres, ¿se tratarán de las mismas? En realidad llaman mucho la atención sobre todo en tiempos donde la mayoría de la población cuenta con su teléfono celular.