ANALISTA POLÍTICOEntre libertades y resistencias

El Gobierno de Sonora confunde y califica regularmente el ejercicio de las libertades ciudadanas como “resistencias” a las decisiones de poder. En su cultura política no ha avanzado mucho el reconocimiento a la pluralidad y la tolerancia como logros no sólo políticos sino constitucionales, que han gestado una sociedad más participativa, exigente y crítica. Pero no, en el Gobierno sólo ven conspiraciones o malas intenciones de aquellos que a su juicio sólo desean que el Gobierno fracase. A cambio, cero autocrítica y nula asunción de las responsabilidades que les tocan.

Por eso les gusta tanto repetir el consabido: “Sabíamos que no sólo era necesario ganar, sino vencer las resistencias al cambio”, como una referencia recurrente y favorita del grupo que llegó al poder en el 2009 en Sonora bajo las siglas de Acción Nacional.

Primero alegaron que carecían de experiencia para justificarse por la ineficacia. Ahora y con tanto exceso incluida la curva de aprendizaje, viven atrapados en querellas puramente auto destructivas.

Hay varias rutas que nos permiten explicarnos y entender el problema político que actualmente enfrentan los panistas y que los hace reaccionar como hasta la fecha, para en consecuencia, enredarse y confundir a cada rato en lugar de clarificar posturas con la población.

En la campaña por el Gobierno del 2009 ofrecieron un cambio en todos los aspectos de la vida política sonorense, y hasta la fecha no lo han hecho, ni siquiera se han empeñado en inducirlo, por lo tanto ya en el Gobierno han resultado un fiasco. No han representado nada diferente y han fallado a las expectativas que muchos de los votantes se crearon en torno a la figura de Guillermo Padrés y del PAN.

El propio candidato del PAN, en ese entonces, Guillermo Padrés ofreció -de llegar al poder- no incrementar las tarifas de los servicios de Gobierno ni crear nuevos impuestos. Lo hizo sólo para ganar votos y como un recurso populista. Ahora dice que hizo el ofrecimiento porque lo engañaron con la información que le proporcionaron en relación al estado de las finanzas estatales.

Esa versión nadie la cree. En octubre del 2011 anunció como un gran logro en todos los medios la reestructuración de la deuda en “8500 millones con ahorros de 1650 para infraestructura y programas sociales” (sic) ¿Dónde quedó ese triunfalismo que ahora parece agonía?

Ya en el Gobierno ofrecieron hasta el cansancio que realizarían “El cambio más profundo en la administración pública del Estado”. Tampoco lo hicieron. Se dedicaron al acomodo de aliados y miembros de su partido en los principales cargos administrativos del Gobierno Estatal y fomentaron la improvisación, debilitando con ello la capacidad de respuesta del Gobierno a los trámites de los ciudadanos. Se incrementó la corrupción.

Es muy común observar en los municipios a los nuevos empleados (casi 2,500 desde el 2009) deambulando en las oficinas públicas sin función específica, sólo abultando la nómina oficial y complicando la función gubernamental, porque la gran mayoría no cuenta con los perfiles necesarios ni la formación profesional exigida para desempeñar sus cargos.

Nunca ofrecieron el acueducto Independencia. Si lo hubieran hecho, hubieran perdido la elección por los votos en contra del Sur de la Entidad, que es donde mejor les fue en la elección del 2009.

En los años siguientes, hasta el grupo más prestigiado del PAN en el Sur le dio la espalda al Gobierno. ¿Resistencias al cambio?

Hasta antes de la rebelión por la política fiscal del 2013, las reacciones de la gente del Sur por el tema del acueducto y la bancada de la alianza en la LIX Legislatura han sido las posturas opositoras más contundentes y sólidas que le ha tocado enfrentar al llamado Gobierno de la alternancia.

Tan trascendente ha sido la movilización de la gente del Sur que el asunto llegó desde un principio al más alto tribunal de la nación: La Suprema Corte de Justicia. En el 2012, en la elección le dieron al Gobierno Estatal una sopa de su propio chocolate ganando los disidentes todo en Cajeme, Guaymas, Bácum y San Ignacio Río Muerto. ¿Resistencias al cambio?

Anunciaron en junio del 2010 con bombo y platillo la llamada “Resurrección Yaqui”, presumiendo el contacto histórico -después de 25 años (sic) dijeron- con los gobernadores de la etnia, como si el PAN hubiera reinventado la relación oficial con los pueblos yaquis. Con mayor estridencia mediática anunciaron a los cuatro vientos un compromiso de 20 puntos, que en más de dos años ha registrado pálidamente avances en sólo 2 de ellos.

Al igual que en otras instancias de acción política como los sindicatos, el Gobierno a través de las dependencias oficiales (Estatal y Federal) encargadas de la atención de los pueblos indígenas, ha tratado de “empanizar” a la fuerza a las comunidades yaquis ignorando la pluralidad de la etnia y la resistencia histórica a sujetarse a determinados intereses políticos e ideológicos que les vienen del exterior.

En la realidad no han logrado conocer todavía a fondo los problemas de las etnias sonorenses a quienes sólo han querido utilizar políticamente.

No aprendieron la lección de lo que significa el querer dividirlos, y no han ido al fondo de los problemas de tierra y agua que preocupan a la etnia. Han seguido una política paternalista y despensera como eje rector oficial de la atención a los marginados. Los yaquis por su lado, ya buscan interlocución con el Gobierno Federal ya con el PRI, atendiendo quizá el irónico señalamiento de Marcos que dijo que “Ni el PRI ni el EZLN se fueron nunca”.

En julio del 2011 la autoridad tradicional de los pueblos de la etnia Guarijío, preocupada por los anuncios oficiales de la construcción de la Presa Pilares en el Municipio de Álamos, solicitaron -por conductos acreditados- ante el entonces secretario técnico del Gobierno Estatal una audiencia con el gobernador para ponerlo al tanto de sus preocupaciones en relación al proyecto hidráulico. Se les dijo que de inmediato se gestionaría la audiencia... y va para dos años que siguen esperando. ¿Resistencias?

Sin ser los opositores “a ultranza” del proyecto tendenciosamente etiquetados, y manejada la versión por los gestores oficiosos, sólo buscaban ser escuchados porque el proyecto -noble y necesario de origen- se estaba convirtiendo ya en un botín de especuladores gananciosos, incluyendo a los externos y a las autoridades municipales de entonces.

El gobernador no los ha recibido hasta la fecha. Ellos han buscado entonces la interlocución de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, y por cuestiones aún no explicadas con suficiencia, los gestores oficiosos del proyecto fueron retirados de las negociaciones. Los guarijíos siguen esperando respuestas, y la relación con los funcionarios estatales se ha debilitado cayendo en la desconfianza total.

Ante las tensiones provocadas por la política fiscal 2013, los empresarios sonorenses se observan divididos. Unos quieren la negociación, otros han anunciado que seguirán la vía del amparo, otros todavía creen en la complicidad donde sólo los usan, y algunos de plano ya no confían.

Durante el mes de diciembre los trajeron en reuniones de una supuesta “negociación” para proponer alternativas. Nada se logró y mayor fue su frustración cuando a principios del año el Ejecutivo estatal les anunció su “No Marcha Atrás” en las decisiones tomadas en las finanzas públicas estatales.

El sector privado ha experimentado altas y bajas con el Gobierno de la alternancia. Se sienten utilizados para cuanto desplegado de apoyo se le ocurre al Gobierno y han sido desplazados en algunos rubros donde los funcionarios se han metido de lleno a competir con ellos.

¿Quién no deja de sorprenderse cuando se entera que para reparar un aire acondicionado de una oficina pública estatal en San Luis o Huatabampo tienen que ir desde Hermosillo a realizar la reparación? ¿Y los de allá? También es de destacarse el recordado caso de las filmaciones de telenovelas y películas en Álamos, cuando los restauranteros locales fueron desplazados por gente de Hermosillo contratada ex profeso para ir hasta allá a servirles la comida a los actores de las telenovelas y a los trabajadores de una de las minas que operan en el Municipio.

¿Qué decir de las empresas constructoras responsables de la transformación educativa?

La retórica oficial más utilizada en su defensa es que antes las cosas se hacían igual. No hay disculpa, porque los que llegaron al poder para hacer las cosas en forma diferente así lo prometieron, y la gente les dio su voto y la confianza para que ofrecieran algo distinto. Se lo creyeron.

El desaseado recurso de que los gobiernos anteriores tienen la culpa de todo quizá hubiera tenido justificación el primer año de Gobierno. Ahora ya no, porque han pasado más de tres años. El problema real es que el Gobierno en toda expresión de protesta ve conspiraciones de sus adversarios, y de ahí sus contradicciones y sus frecuentes conflictos.

Por eso hoy se encuentran atrapados en la contradicción de creer que todo lo están haciendo bien (“Vamos bien, vamos muy bien” reza la publicidad) y el conflicto a cada paso que dan.

En cuanto surge un conflicto, de inmediato señalan intromisión de partidos interesados. Así le han hecho todo el tiempo, como si la influencia de algún partido político (organizaciones de ciudadanos reconocidas por la Constitución) al lado de la gente pudiera negar las tensiones y borrar los problemas que son muy propios de una sociedad abierta y plural.

El Gobierno está para resolver, negociar, conciliar, respetar el Estado de Derecho y no para fomentar el encono, las divisiones y el ataque a las libertades ciudadanas, como hasta ahora se ha hecho.

Presumen de la alianza con Enrique Peña Nieto pero se la pasan acusándolo del “gasolinazo” y ni siquiera fueron capaces de apoyarlo aprobando las reformas constitucionales a los artículos 3 y 73. Sonora se abstuvo. ¿Con qué cara andan ahora buscando apoyos entre la gente del PRI?

El Ejecutivo estatal se maneja simultáneamente con un estilo febril y como un personaje del exceso (“compárenme... a ver quién ha hecho más por Sonora”) como poseedor de virtudes autoproclamadas (“nadie se había atrevido a hacer tanto en tres años”) y de una presunta entrega a Sonora que contiene desde el principio la carga autoparódica (“me dejaron una deuda que yo no contraté”)... (pero también emprendió proyectos que nadie le pidió) y se le pasó la mano en el gasto corriente y el electoral creyendo que el PAN iba a permanecer toda la vida en la Presidencia de la República.

Si no hay imaginación política y humildad y si el Gobierno permanece cerrado a la crítica o si se sigue confundiendo la visión de partido con la visión de Estado, fomentando la corrupción y el despilfarro, no habrá dinero que alcance para tratar de resolver los agudos problemas de Sonora que cada día se suman. La crisis nos llegó ya... y viene en serio.

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