Martes, 22 de Enero de 2013 07:00
SAMUEL VALENZUELA
Alternativas sobran
Pues la organización Sonora Ciudadana que encabeza Guillermo Noriega hizo la chamba que debieron hacer los funcionarios del Gobierno de Sonora y en pocos días se pudo entregar la propuesta alterna con el fin de suplir los ingresos que dejarán de entrar a las arcas estatales ante una eventual derogación de la tenencia y otros gravámenes relativos al uso de vehículos.
Acompañado de los representantes del Movimiento Ciudadano en contra de la voracidad recaudatoria del gobernador Guillermo Padrés, Memo el bueno, hizo la entrega formal de dos copias de la propuesta, una al secretario de Hacienda Carlos Villalobos y la otra al jefe de la Oficina del Ejecutivo, John Swanson Moreno, en donde se desglosan las formas para recaudar poco más de 791 millones de pesos y obtener ahorros por casi mil 326 millones de pesos.
Tenemos la impresión de que por supuesto la propuesta no será aceptada ya que incluye gravar con mayores impuestos a la expedición y renovación de licencias de Alcoholes, habida cuenta de que ilustres integrantes del Nuevo Sonora incursionan en la industria antrera, como es el caso del alcalde de Hermosillo, Alejandro López Caballero, así como también debe contar la presencia en ese tipo de giros, personas que le inspiran sumo respeto al mismo gobernador Padrés como para ni tocarlos con el pétalo de una rosa.
También proponen incrementar los impuestos a la industria minera, que a pesar de explotar nuestro subsuelo y sus aprovechamientos enviarlos al extranjero, sus domicilios fiscales se encuentran en otros estados del País, para hacer un total de recaudación de los citados 791 millones de pesos, suficientes para suplir el monto esperado por la tenencia.
Pero por si no se convencen, también se hizo un planteamiento de ahorro presupuestal que implicaría congelar salarios de la alta burocracia; no más contrataciones de personal innecesario; reducir los gastos ceremoniales, de relaciones públicas, de publicidad y comunicación; eliminar secretarías y fondos de gestión social de los diputados, para hacer un total de ahorros por mil 326 millones de pesos.
Miren qué facilito se hicieron esas nuevas cuentas tan distintas a las que arribaron los bien pagados funcionarios del Gobierno y sus caros asesores, aunque valga prospectar que la chamba de Sonora Ciudadana quedará en nada y sobrarán pretextos de parte de los del PAN-Gobierno para no aceptarla.
Se omite en esa alternativa, el acuerdo ya tomado por los diputados, de aplicar también la reducción del 50 por ciento de los salarios de la alta burocracia de los poderes Ejecutivo y Judicial, lo cual implicaría un buen ferión en ahorros, además de los que se generarían si los funcionarios, al igual que los diputados se mueven con sus propios vehículos, con gasolina pagada de su bolsa y además se reducen viáticos y gastos por el uso de celular y otros beneficios que ahora disfrutan.
No es sencillo convencer a un equipo de transas empecinados en seguir medrando del dinero público, ya que en el actual estado de quiebra económica y política del Gobierno de Sonora, confluyen dos vertientes: una es la incompetencia y la improvisación de Guillermo Padrés y su equipo del erario y la otra es la corrupción prácticamente en toda la estructura de la administración.
Desde esa realidad indubitable que perciben cada vez más miles de sonorenses, resulta ofensivo el que se pretenda solventar ese estado de crisis cargando la mano con más impuestos a los contribuyentes y por eso el creciente malestar social que se expresa a lo largo y ancho de la Entidad.
Sin visión de Estado ni con una estrategia de largo plazo, Padrés ya tiene tres años y cacho con un Gobierno cortoplacista, de bote pronto, efectista y mediático.
Por elemental sentido común, los gobernantes inteligentes se cuidan mucho de golpear la economía de la gente imponiendo gravámenes sin ton ni son, y al contrario su discurso es que sin aumentar impuestos ni crear nuevos, se harán las cosas mediante políticas de austeridad, honestidad y eficiencia en el gasto público.
Con Padrés y con el PAN en el Gobierno, las cosas han cambiado y ahora el discurso oficialista se centra en el chantaje como bien lo declarara la senadora Claudia Pavlovich, porque como se sabe, el mandatario estatal asegura que si no cobra la tenencia y demás impuestos relativos al uso de vehículos, representa prácticamente el fin del mundo para los sonorenses.
Ese alarmismo irresponsable es típico en alguien que ya trae el agua al cuello, cuando como es sabido, año con año el Estado de Sonora recibe recursos financieros adicionales, ingresos de dinero no presupuestado que en promedio desde hace varios años es de entre tres mil y cuatro mil millones de pesos y que sobradamente puede suplir lo que representan los nuevos impuestos una vez derogados.
El problema es que de aceptar ese mecanismo compensatorio, Padrés tendría que renunciar al uso indiscriminado, discrecional y de mínima fiscalización de esos ingresos adicionales y por eso su negativa ya que aceptarlo sería como si Pedro dejara escapar a las famosas mulas.
El problema que enfrenta nuestro gobernador es mayúsculo con unas clases medias sonorenses en plena insurrección, tal como se manifestó este domingo en varias ciudades de la Entidad y que en Hermosillo reunió a más de 10 mil vehículos en lo que se dijo fue un ensayo de boicot y bloqueo a la Serie del Caribe.
El problema de Padrés es mayúsculo porque son miles los que en el Sur de Sonora se movilizan enarbolando la bandera de No al Acueducto El Novillo; son miles los que se manifiestan en contra de los nuevos impuestos y son miles los que se expresan de manera ríspida y ácida en contra de la corrupta incompetencia del PAN-Gobierno de Sonora, en una situación que luce insostenible para los inquilinos del Palacio de Gobierno.
Lo más grave es la ausencia de operación política, que aunado a la sordera del Gobierno ante el reclamo social, ha llevado a límites insospechados el enojo de la sociedad y lo que es peor, Padrés es el principal responsable por sus declaraciones irresponsables como cuando dijo que no era de sonorenses bien nacidos llevar la protesta por los nuevos impuestos hasta la Serie del Caribe y luego su amenaza de vetar un eventual acuerdo en el Congreso del Estado en contra de su voracidad recaudatoria.
O sea, hasta ahora la estrategia del Gobierno para apagar el fuego, ha sido echarle más gasolina.
Y en este tráfago donde se entremezclan la buena noticia de la creciente participación ciudadana en contra de los impuestos y las malas noticias por la obcecación panista, alienta el saber que cuando menos ya en el Municipio de Cajeme la Policía Municipal no infraccionará, no multará a los automovilistas que no paguen tenencia.
Excelente la decisión del alcalde Rogelio Díaz Brown, quien bien pudiera convencer a que hagan lo mismo al resto de los alcaldes del PRI, especialmente al de Guaymas, Otto Claussen, al de Navojoa Natanael Guerrero; Gerardo Figueroa de Puerto Peñasco, y a Ramón Guzmán de Nogales, tocándonos a los hermosillenses bailar con la más fea porque el corruptazo López Caballero por supuesto que no se tentará el corazón para ajusticiar a los ciudadanos.
Y como se trata de sacar raja de todo, vea usted la estrategia fraudulenta que despliega el Gobierno de Padrés para a toda costa reelegir en la dirigencia de la Unión Ganadera Regional de Sonora a su vasallo Luis Sierra Maldonado y frustrar el esfuerzo de los rancheros honestos de la Entidad que encabeza Gustavo Camou Luders.
Para completar el cuadro, también en la Universidad de Sonora quieren meter su cuchara para tratar de que el próximo rector sea Max Gutiérrez Cohen, como premio a su indigna sumisión en el proceso ilegal de donde emergió Sebastián Sotomayor como magistrado y luego como presidente del Supremo Tribunal de Justicia de la Entidad.