Carlos Navarro López diputado perredista recetó una severa crítica "no tuvieron idea de lo que aprobaron" -dijo- al referir que en la ley hacendaria se establece una cuota de 100 pesos por cada burro o caballo que tenga un ciudadano.

Por Héctor Froylán Campos

TRIBUNA

HERMOSILLO.- No obstante que el impuesto por poseer ganado asnal y equino es un cobro que el gobierno realiza desde hace varias décadas, el comentario del diputado Carlos Navarro López generó más chacoteo que otra cosa en las redes sociales donde cotidianamente palpita el corazón del movimiento ciudadano contra la tenencia vehicular.

Y es que, el perredista recetó una severa crítica a los legisladores del PAN porque “no tuvieron idea de lo que aprobaron” –dijo- al referir que en la ley hacendaria se establece una cuota de 100 pesos por cada burro o caballo que tenga un ciudadano.

En efecto, la legislación del ramo señala en el Artículo 163 fracción II que los tenedores de ganado asnal y equino pagarán anualmente 100 pesos por ejemplar; en tanto que el 167 de la misma ley precisa que esta suma se deberá cubrir durante el mes de enero de cada año.

La declaración de Navarro López pretendía exhibir la desmedida política recaudadora del Gobierno Estatal que no repara en dañar la economía de las familias más pobres de las comunidades rurales que son, por excelencia, quienes cuentan con algún semoviente para sus actividades domésticas.

Sin embargo, usuarios del Twitter y Facebook aprovecharon la oportunidad para “tundirle” al gobernador Guillermo Padrés. Con la etiqueta de #NoAlaTenenciaDeBurrosEnSonora, los twiteros se dieron vuelo: entre repudio y mofa convocaron a una caravana de jumentos para que junto con el movimiento ciudadano “No más Impuestos” hagan presencia en la próxima Serie del Caribe.

Uno de los comentarios más ácidos, provino de un adicto usuario a esta red: el periodista Arturo Soto comentó a través de su cuenta @Chaposoto con respecto a la nómina del Nuevo Sonora: “Nueva generación de funcionarios apodados “Las Cebras”: son como burros, pero bien rayados”.

Y no faltó el ingenio de otros: “la burra no era arisca, hasta que le cobraron tenencia” o “el burro ya no habla de orejas… ahora habla de tenencia”.