Lunes, 28 de Enero de 2013 07:00
Jóvenes celebraban una fiesta en una discoteca donde se registró un incendio con una bengala
Por Alberto Armendáriz
AGENCIA REFORMA
RÍO DE JANEIRO.- Conmocionado quedó Brasil ante el horror de un incendio en una discoteca de la ciudad de Santa María, Estado de Río Grande do Sul, donde al menos 233 personas murieron quemadas, asfixiadas o aplastadas por la multitud cuando intentaban escapar de una fiesta que terminó en una de las peores tragedias de este tipo en el País.
La desgracia obligó a la Presidenta Dilma Rousseff a regresar al País de una cumbre en Chile y decretar tres días de luto nacional.
Ni bien aterrizó en la base militar de Santa María, la Mandataria se dirigió al Hospital de la Caridad, donde visitó a algunos de los heridos que eran atendidos en la ciudad.
De acuerdo a testimonios de los sobrevivientes, entre los que hay 108 heridos, el fuego se inició a las 2:30 horas, tiempo local, cuando una banda que tocaba en la discoteca Kiss desplegó una bengala que lanzó chispas por lo alto y alcanzó la espuma de aislamiento acústico en el techo.
“Los integrantes de la banda Gurizada Fandangueira, que tocaban en ese momento y encendieron el aparato que provoca las chispas, intentaron primero apagar las llamas con agua y después con un extintor. No sé si consiguieron prender el extintor, pero el fuego y el humo se expandieron rápidamente”, contó todavía convulsionada Ingrid Goldani, empleada de la discoteca ubicada en el Centro de la ciudad de unos 260 mil habitantes, unos 300 kilómetros al oeste de la capital estatal, Porto Alegre.
Las llamas y la humareda generaron pánico entre el público, compuesto mayoritariamente por cerca de mil jóvenes de entre 18 y 22 años, estudiantes de la Universidad Federal de Santa María, que habían organizado la fiesta.
Ante la estampida hacia la salida de emergencia y la puerta principal, los encargados de la seguridad del local bloquearon los portones; creyeron que había habido una pelea o que había personas que intentaban irse sin pagar.
“Los vigilantes de la discoteca inicialmente cerraron las puertas y no permitieron una rápida evacuación. Eso provocó aún más pánico y tumulto”, informó el comandante del Cuerpo de Bomberos local, coronel Guido de Melo.
Las luces se apagaron y mientras una multitud desesperada se amontonaba en las puertas, donde la gente era empujada y pisoteada, muchos jóvenes corrieron hacia los baños en busca de aire y de otra salida que nunca hallaron.
“Casi la totalidad murió por asfixia. En la desesperación por salir, entraron al baño, donde las encontramos apiladas, casi hasta el techo”, describió el mayor Cleberson Braida Bastianello, comandante de la Brigada Militar que tiene su sede en Santa María.
Los bomberos llegaron a los pocos minutos de recibidas las primeras alertas y, con la entrada y la salida virtualmente bloqueadas por cuerpos, tuvieron que romper un hueco en una de las paredes frontales para ingresar en el devastado club nocturno, que tenía su licencia de funcionamiento vencida y que tenía capacidad para unas 2 mil personas.
“(La licencia) estaba vencida desde agosto de 2012”, resaltó el teniente coronel Moisés da Silva Fuchs, comandante del Cuerpo de Bomberos de la Región Central de Río Grande do Sul, encargado de llevar los cuerpos de los fallecidos al gimnasio del Centro Deportivo Municipal, donde una larga fila de angustiados familiares reconocería los restos de sus seres queridos.
La Presidente visitó el gimnasio donde conversó unos minutos con los familiares de las víctimas.”(Rousseff) estaba muy emocionada. Es un clima que nadie quiere vivir”, resaltó luego el presidente de la Cámara de Diputados, Marco Maia, que estuvo con la Presidenta en la visita a Santa María.
De acuerdo a las autoridades, la banda Gurizada Fandangueira, que se presentaba en la discoteca al momento del incendio, tampoco tenía autorización para utilizar artefactos pirotécnicos durante el show, pese a que en su página de Facebook se enorgullecían de su uso.
Para Brasil, la tragedia de la discoteca Kiss fue la segunda peor catástrofe de este tipo en el País, luego del incendio que ocurrió el 17 de diciembre de 1961 en el Gran Circo Norteamericano, en Niteroi, Estado de Río de Janeiro, cuando un empleado con problemas mentales prendió fuego a la carpa; 503 personas murieron.