Por Alberto Armendáriz
AGENCIA REFORMA
RÍO DE JANEIRO.- La Presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, fue despertada con la noticia de la tragedia de Santa María en Santiago de Chile, donde participaba de la Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) y la Unión Europea (UE). Ante la magnitud de la desgracia, no dudó en cancelar sus compromisos en el encuentro y regresar a su País.
“Es una tragedia para todos nosotros. No voy a continuar en la reunión, por razones muy claras. Frente a lo ocurrido, quien necesita de mí hoy es el pueblo brasileño y es ahí donde tengo que estar”, afirmó en una improvisada conferencia de prensa antes de abandonar la capital chilena rumbo a Santa María.
“Quiero decirle a la población de nuestro País y de Santa María que estamos todos muy juntos en este momento de tristeza. Necesariamente vamos a superarlo, manteniendo la tristeza”, agregó con su voz entrecortada la Mandataria, visiblemente afectada por las informaciones que le dieron.
La Mandataria se dirigió al Hospital de la Caridad, donde visitó a algunos de los heridos que eran atendidos en la ciudad. Pese al drama de los relatos de sobrevivientes y médicos que atendieron a los heridos, lo peor le esperaba a Rousseff en el gimnasio del Centro Deportivo Municipal, donde cientos de familiares aguardaban para reconocer los cuerpos de sus seres queridos.