Martes, 29 de Enero de 2013 07:00
GERARDO ARMENTA BALDERRAMA
Yaquis de Obregón
El tricampeonato
De un tiempo a la fecha, la población del Sur del Estado, puesta en el predicamento de experimentar agobios de naturaleza diversa, aunque coincidentes en el abuso generalizado que representan, no había tenido oportunidad de involucrarse en hechos que reconfortan y estimulan el ánimo socialmente público. En este gratificante esquema, el equipo Yaquis de Ciudad Obregón generó un explicable y positivamente desbordado júbilo sureño (en principio cajemense) al obtener su tercer campeonato seguido en el béisbol de la Liga Mexicana del Pacífico.
El sábado anterior se produjo tan espléndido hecho. La obtención de este tricampeonato es en realidad algo histórico. Ningún equipo del béisbol invernal había logrado hasta ahora hilar tres gallardetes como lo han hecho los Yaquis de Obregón. Decir honor a quien honor merece representa una frase apropiada. Vale por ello felicitar a los integrantes del equipo que lograron formalizar la portentosa hazaña que hoy está en pertinente celebración, no sólo en la ciudad sede de la novena, sino en buena parte de las poblaciones sonorenses, seguramente con excepción de Hermosillo.
Corresponderá a los Yaquis de Obregón representar a México en la inminente Serie del Caribe. No sólo eso. También les tocará protagonizar el pasaje histórico que sin duda significa inaugurar el estadio de béisbol construido con bombo y platillo en la capital del Estado con miras a la realización de la también llamada serie mundial latinoamericana. No fue posible que ese honor le tocara a los Naranjeros de Hermosillo como lo hubiera recomendado cierta lógica. Ni modo. La vida en ocasiones cobra facturas entre paradójicas y justicieras.
No hay duda de que se está en presencia de una de ellas. El eventual traslado de agua a través de un acueducto perjudicaría a Ciudad Obregón (Valle del Yaqui) en beneficio de Hermosillo. La tozudez gubernamental de llevar a cabo la obra respectiva sin tomar en cuenta la descomunal oposición que trajo consigo, tensó actitudes que por fortuna no lograron el torcido propósito de enemistar en condición de vida y perspectiva a cajemenses y hermosillenses.
Subsiste el problema por el acueducto a la espera de resoluciones jurídicas que han llevado tiempo en producirse. En este contexto se produjo la eliminación de los Naranjeros de Hermosillo en el béisbol del Pacífico y el posicionamiento de los Yaquis de Obregón como ganadores de la temporada invernal de este año, con el lustre del tricampeonato y el pase bien ganado para el Caribe en Hermosillo. A querer y no, esta relación de hechos no puede sostenerse sin la invocación de lo que ha significado el proyecto del acueducto en ámbitos como los de Ciudad Obregón y ciertos sectores de la capital sonorense, evocación que tampoco puede soslayar la contundente evidencia de que serán los Yaquis, no los Naranjeros, quienes por méritos indiscutibles inauguren el flamante Estadio Sonora.
Para algún conglomerado de observadores lo ideal debió ser que el equipo hermosillense saltara al terreno de juego en el nuevo estadio durante la Serie del Caribe. Sin embargo, y por razones que no es posible objetar nada más porque sí, serán los Yaquis quienes, con un beneplácito casi universal, asumirán esa emocionante tarea que ganaron en buena y demoledora lid. Honor merecido para un conjunto de béisbol y sus seguidores de origen, los que, por supuesto, tienen en este festivo capítulo del rey de los deportes un saludable respiro ante las vicisitudes políticas de muy variada índole que les ha tocado enfrentar en los meses recientes, frente a las cuales nunca han dado su brazo a torcer.
En lo que concierne al aspecto rigurosamente deportivo del asunto, no hay duda de que la obtención de un tricampeonato en un béisbol como el que se juega en el Pacífico mexicano entraña un gran y envidiable mérito. El equipo obregonense lo ha colmado a partir de un juego colectivo eficiente por su alegría y velocidad, con lances de poder contra o sobre la barda y pitcheo. Los que se describen son ingredientes naturales o explícitos para que un equipo se imponga sobre sus rivales.
Los Yaquis de Obregón reunieron por tercera vez consecutiva esos ingredientes y por eso han impuesto un admirable récord en la materia. Por lo menos dos equipos más se veían en el papel más poderosos que la formación obregonense, incluidos los mismos Naranjeros. Viene ahora el compromiso de la Serie del Caribe, un ámbito donde por lo visto hay grandes posibilidades de brillar intensamente. Ya se verá.
En lo inmediato, sin embargo, los fans de los Yaquis tienen todo el derecho del mundo para celebrar como Dios manda.