Martes, 29 de Enero de 2013 07:00
¡¡¡35 mil firmas!!!
Además de las 35 mil firmas de ciudadanos mexicanos y estadounidenses (concentradas en seis paquetes de 5 mil hojas cada uno), de las cartas de protesta tanto de Sergio Aguayo, Javier Sicilia y del embajador Héctor Vasconcelos que ya se encuentran sobre el escritorio del Dr. David T. Ellwood, rector del John F. Kennedy School of Government, se tendrían que sumar los miles y miles de twitts que desde hace cerca de un mes se han ido acumulando en son de reclamo por la integración de Calderón a la Escuela de Gobierno John F. Kennedy. “Como Fellow de Harvard me pronuncio en contra de la protección política ofrecida a FCH. Sumemos voces para denunciar esta indignidad.” --@Irma_Sandoval, Fellow del “Safra J. Center for Ethics” de la Universidad de Harvard e investigadora de la UNAM. Por su parte la prestigiada doctora Sylivia Marcos, Psicóloga Clínica con Posdoctorado en la Universidad de Harvard en Psicología y Sociología de la Religión. Profesora de género y religiones mesoamericanas escribió con letras mayúsculas y en inglés: “Harvard School of Government debería de pensarlo dos veces, antes de contratar al ex Presidente Felipe Calderón de México. Son bien conocidas todas las atrocidades, sufrimientos y corrupción causadas a los ciudadanos mexicanos, a su País y a sus recursos durante su mandato”. Una de las más activas en recaudar las firmas en contra es Lucía (Lu) Ortíz, directora de Campañas, México Change.org. De hecho su página de Internet www.change.org sigue acumulando, minuto tras minuto, más firmas.
El caso de Calderón rechazado por todas estas voces indignadas por su incorporación a una de las universidades más prestigiosas del mundo, fundada en 1636, de alguna manera nos recuerda al de Álvaro Uribe, ex Presidente de Colombia. Después de un año de impartir clases en la Universidad de Georgetown, no se renovó su contrato, porque: “En un giro de regreso a sus valores jesuitas y su compromiso con la justicia social, la Universidad de Georgetown ha decidido no renovar su vinculación con su Educador Distinguido Álvaro Uribe Vélez. Esta decisión se produce luego de un año de intensa presión por parte de estudiantes, profesores, organizaciones de DDHH, y activistas colombianos”, dice el blog (artículo) titulado “Adiós Uribe”, del 3 de abril 2011, de Felipe Lozano Puche.
Por lo que se refiere al caso concretamente de FHC, sabemos que el rector David Ellwood insiste en defender su incorporación a la institución educativa pues según él: “abrirá oportunidades para la discusión y el debate entre el ex Mandatario y los estudiantes y que muchos estudiantes valoran enormemente la posibilidad de entablar una discusión directa con un ex Jefe de Estado, aun cuando no estén de acuerdo”. (Reforma, 28 de enero, 2013). Incluso sabemos que la institución se niega a recibir las firmas. Pero no importa porque ya están allí, en estos momentos en la oficina de Drew Gilpin Faust, presidenta de Harvard, el mexicano Eduardo Cortés Rivadeneyra (empresario poblando reconocido como un “free thinker”) y el estadunidense John Randolph (ex agente de la Patrulla Fronteriza), quienes desde el 14 de diciembre iniciaran un movimiento en las redes sociales para demandar a la universidad para que no contrate a una persona “que va a presentar una cátedra basada en números manipulados”. Después de entregar todos estos paquetes, ambos darán una conferencia de prensa en la que explicarán las razones de su demanda: “los costos humanos de la guerra contra el narcotráfico con más de 100 mil muertos y 25 mil desaparecidos; el incremento en la deuda pública en 122%, la generación de 7.3 millones de pobres, el aumento en el índice de corrupción --según Transparencia Internacional--, y el deterioro de la calidad educativa”.
De todas las protestas, la que me parece más contundente es la carta del embajador Héctor Vasconcelos, dirigida al rector de la Escuela John F. Kennedy, porque no nada más se trata de un distinguido graduado de la Universidad de Harvard, generación 1968, sino que en ella manifiesta su intención de devolver su título: “En caso que Harvard sostenga el nombramiento de Calderón, me veré en la dolorosa situación de devolver a la universidad mi grado académico, que es el documento que más he apreciado en mi vida”. Además de que Vasconcelos le reconoce a la universidad su formación intelectual y los cuatro mejores años de su vida, se siente profundamente agraviado, porque “durante mucho tiempo, la capacidad para manejar la lengua inglesa con la menos corrección fue un requisito para estar en Harvard. Como usted apreciará en sus encuentros con él, el inglés del señor Calderón provoca pena ajena. A mí, me sonroja. Yo tuve eminentes profesores -Brzezinski, Kissinger, Stanley Hofmann, entre otros, que, sin haber nacido en Estados Unidos manejaban un inglés perfecto”. En efecto, tratándose de la Kennedy School una facultad creada en colaboración con el Departamento de Estado del Gobierno americano para fomentar la política hacia Latinoamérica, tal vez hablar correctamente inglés, no sea un requisito indispensable. (Dicho lo anterior, quiero reconocer que yo no hablo bien inglés, de allí mi error, en mi pasado texto, de haber agregado una “d” a la palabra “welcome”).
Ahora lo repito como debe ser, Calderón, es 35 mil veces, not welcome!!!