Jueves, 31 de Enero de 2013 07:00
El Gobierno de Barack Obama intenta frenar la venta indiscriminada de armamento
Por J. Jaime Hernández
EL UNIVERSAL
WASHINGTON.- En una concurrida audiencia del Senado de Estados Unidos, defensores y detractores de mayores controles contra las armas iniciaron este miércoles un apasionado debate público para tratar de evitar o impulsar la reimplantación de leyes contra el armamento de asalto y los cargadores de gran capacidad que ha propuesto el Gobierno del Presidente Barack Obama.
El acto, al que acudieron decenas de simpatizantes de la Asociación Nacional del Rifle (NRA) y familiares de víctimas que cayeron abatidas en Aurora, Colorado o Newtown, Connecticut, fue inaugurado por la ex congresista demócrata, Gabrielle Giffords, herida de gravedad en 2011 en un tiroteo en el que un hombre mató a seis personas e hirió a otras 13, incluyéndola a ella, que tuvo que dejar su escaño para poder centrarse en su recuperación y hoy urgió al Congreso a tomar medidas “audaces y valientes” para terminar de una vez por todas con las masacres indiscriminadas a manos de asesinos o desequilibrados que han podido hacerse con un gran arsenal para ejercer el mayor daño posible.
“Demasiados niños están muriendo. Demasiados. Tenemos que hacer algo. Será duro, pero ha llegado el momento. Tienen que actuar. Sean audaces y valientes. El pueblo estadounidense cuenta con ustedes”, aseguró Giffords con evidentes problemas para articular su mensaje.
Al no poder someterse a las preguntas de los senadores que forman parte del Comité Senatorial de Justicia, el esposo de Giffords, el ex astronauta Mark Kelly, pidió la palabra y demandó un sistema universal de control de antecedentes para evitar que desequilibrados, como el que atentó contra la congresista, tengan acceso a armas de gran poder.
“Después del atentado contra Gabrielle y después de la muerte de 20 niños y seis adultos en la escuela de Sandy Hook en Newtown, es urgente que hagamos algo. El Congreso tiene que actuar con medidas de sentido común para evitar que esta pesadilla nos siga robando el sueño”, aseguró Kelly en el inicio de un intenso forcejeo a favor y en contra de la prohibición contra las armas de asalto y los cargadores de alta capacidad.
En la audiencia, los defensores de la propuesta contra las armas de asalto se hicieron acompañar por el testimonio de Jim Johnson, jefe de la policía de Baltimore y presidente de la alianza de fuerzas policiales contra la violencia en EU. “Entre noviembre del 2011 y noviembre del 2012, poco más de 6.6 millones de transacciones de armas se registraron sin que en ninguna de ellas se hubieran checado los antecedentes de los compradores”, aseguró Johnson. “Este tipo de armas son para el combate, no para la autodefensa”, señaló.
En cambio, el vicepresidente ejecutivo de la NRA, Wayne Lapierre, hizo una encendida defensa de la segunda enmienda y consideró que la prohibición contra las armas de asalto no resolverá el problema. Rechazó, además, el control de antecedentes en las llamadas ferias de armas que se han convertido en la principal fuente de trasiego de armamento que va a parar a manos criminales.
La senadora demócrata por California, Diane Feinstein, quien ha propuesto prohibir la importación y la compraventa de las armas de asalto, rechazó las ideas de la NRA de contratar guardias privados en escuelas para atajar el problema de las armas. “¿Y qué va a ocurrir en los cines y en los grandes centros comerciales? ¿También ahí tendremos que poner más hombres con armas? ¿Alguien cree en serio que armando a toda la sociedad vamos a estar más seguros?, cuestionó.
Según una encuesta de CNN, 55% en EU apoya prohibir las armas de asalto y cargadores de alta capacidad; sólo 44 por ciento está en contra.