Sábado, 02 de Febrero de 2013 07:00
Por Rafael Mathus Ruiz
AGENCIA REFORMA
NUEVA YORK.- Una pequeña multitud se apiñó ayer en el vestíbulo del Departamento de Estado para saludar a Hillary Rodham Clinton, quien tuvo una despedida digna de una estrella de rock en medio de aplausos, luego de dos décadas en Washington.
Allí, rodeada de la gente con la que trabajó desde principios de 2009 en la tarea de reconstruir el tejido diplomático de Estados Unidos, una Clinton emocionada dijo que se sentía orgullosa por el trabajo que habían hecho, y les regaló un mensaje esperanzador.
“Soy más optimista de lo que era cuando estuve aquí hace cuatro años porque he visto día tras día las muchas contribuciones que nuestros diplomáticos y expertos en desarrollo están haciendo para ayudar a asegurar que este siglo ofrezca la paz, progreso y prosperidad que no sólo Estados Unidos, sino todo el mundo, especialmente los jóvenes, merecen”, les dijo.
Antes, le había enviado una carta con su renuncia formal al Presidente Barack Obama. Por la tarde, el flamante secretario de Estado, John Kerry, la reemplazó luego de jurar ante la jueza de la Corte Suprema de Justicia Elena Kagan.
En su último día como secretaria de Estado, Clinton tuvo que lidiar con un atentado contra la Embajada estadounidense en Ankara, Turquía, un fin tumultuoso digno de los años en los cuales se lució como jefa de la diplomacia de Estados Unidos.
A Hillary Clinton le tocó lidiar con un mundo complejo: a la amenaza terrorista, las guerras de Irak y Afganistán y la eterna pelea entre israelíes y palestinos, se sumó la Primavera Árabe, la crisis económica europea, los conflictos en África --Libia y Mali-- y la guerra en Siria.
La persona a la que Newsweek llamó “la mujer más poderosa en la historia de Estados Unidos” se ha cansado de eludir las preguntas acerca de su posible candidatura presidencial en 2016.
Pero todos, demócratas y republicanos, estarán atentos al momento en el que anuncie formalmente su decisión final.