GERARDO ARMENTA BALDERRAMA

wCaso Álamos: madurez y coherencia
w¿Ante 50 posibles nuevos partidos?

En política hay que saber dar vuelta a la hoja y actuar con madurez y coherencia. Este sabio consejo, que prácticamente compendia toda una filosofía personal, fue suscrito por Ruth Concepción Acuña Razcón, ex alcaldesa de Álamos. Lo utilizó en una entrevista periodística para acreditar su convicción de que no tiene nada en contra de Joaquín Navarro Quijada, quien le sucedió en el mando del gobierno del colonial Municipio.
El relevo que protagonizaron no fue de ninguna manera terso o convencional. Navarro Quijada fincó responsabilidades administrativas a Acuña Razcón para aclarar el manejo de 20 millones de pesos. La querella se diluyó sin llegar a ningún lado. Al terminar su gestión, Navarro Quijada fue emplazado por el nuevo gobierno alamense para que explique una serie de anomalías localizadas en las cuentas de su quehacer público. Varios ex funcionarios de la misma administración se encuentran en una circunstancia similar.
De esta suerte, y al recordar su particular caso, la licenciada Acuña Razcón dijo que cuando fue requerida por la Contraloría Municipal, “di la cara porque no tenía nada que esconder”, por lo que ahora que el ex alcalde Navarro Quijada pasa por el mismo proceso, “lo que se espera es que atienda el llamado, ya que ello seguramente es sólo parte de un procedimiento que servirá para aclarar dudas”. Así habló en una entrevista con EL INFORMADOR DEL MAYO.
Aclaró también que no tiene nada en contra de su antecesor, y en prueba de ello fue que produjo el señalamiento que inicia estos renglones en cuanto a que en política hay que saber dar vuelta a la hoja y actuar con madurez y coherencia. Con apreciable sensatez, Acuña Razcón postuló que cualquier persona que ocupa una responsabilidad pública debe estar consciente de que la prioridad es hacer bien su tarea, aparte de que al término de su encomienda debe igualmente tener disposición para atender cualquier llamado que reciba para formular aclaraciones ante la ciudadanía.
En el caso que nos ocupa, no ha de resultar creíble que, por ejemplo, Navarro Quijada esté pensando siquiera en desoír el llamado que eventualmente podrían formularle las autoridades alamenses. Incluso, trascendió que está preparándose para cuando ello ocurra. Históricamente hablando, es añeja la presunción o certeza que absuelve de temor a quien nada debe. Al tenor de esta premisa, debe ser recomendable, por otro lado, que en un contexto de razonable celeridad se proporcione debido curso al trámite por el que un grupo de ex funcionarios de la administración alamense anterior podrían ser citados por la Contraloría local, como ha quedado más o menos en claro que sucederá.
Desahogar un asunto como el descrito no debe ser algo que complique la perspectiva de nadie , siempre y cuando se le asuma con los criterios administrativos que proceden. Acaso su mecánica podría complicarse de suyo si hay de por medio alguna motivación política concebida para que adversarios partidistas pasen un mal rato que incluso pueda llevarlos tras las rejas. No parece que el caso de Alamos que se comenta pueda caer en esta clasificación. Pero de todas formas se haría bien en someterlo a su pertinente finiquito.
Mientras tanto, sorprende en grado extremo el número final de organizaciones ciudadanas que se dirigieron al Instituto Federal Electoral para constituirse como partidos políticos.
Tome usted nota: 50 agrupaciones de ese tipo plantearon solicitudes con tal propósito. El viernes precisamente terminó el plazo legal para realizar dicho trámite ante el IFE.
En este marco, resta ahora que las organizaciones respondan a las exigencias señaladas por la ley electoral para facilitar la hechura de partidos políticos. Esencialmente lo que tendrán que hacer es llevar a cabo una asamblea en por lo menos 20 estados del país o en 200 distritos electorales. Al final, tendrán que celebrar una asamblea nacional constitutiva con la presencia de algún funcionario del IFE. El año venidero este organismo determinará qué organizaciones ciudadanas podrán dar el paso que les transforme en partidos políticos.
Francamente resultaría el colmo que las 50 solicitudes recibidas por el IFE pudieran disponer del visto bueno para ocupar un espacio en el de por sí concurrido espacio donde siglas partidistas luchan por la simpatía electoral de los mexicanos. La verdad es que se antoja demencial o alucinante que tan elevado número de organizaciones pudieran estar en trance de asegurar registro como agrupaciones con aptitud legal para buscar el voto ciudadano.
Sin embargo, es obvio suponer que una buena parte de las solicitudes hechas llegar al IFE no verán el final del procedimiento. En lo dicho: sería el colmo que eso sucediera. Empero, no deja de llamar la atención que en un País como el nuestro haya una tan desbordada vocación por los quehaceres que conciernen a los partidos políticos. Pero realmente debe ser cierto que lo único que busque ese ánimo es asegurar un bien remunerado modus vivendi a costillas de la democracia en su vertiente partidista.

nGERARDO ARMENTA BALDERRAMA
Licenciado en Periodismo por la UNAM.
Ha sido editorialista de Periódicos Sonorenses por más de una década.
Director de ‘El Informador del Mayo’