Por Abel Barajas
AGENCIA REFORMA
CD. DE MÉXICO.- Si no hubiera denunciado públicamente la desaparición de mi padre, sus restos seguramente hubiesen terminado removidos junto con los escombros y ni siquiera se habría hecho el intento de buscarlo, denunció Osvaldo Vite Gutiérrez, hijo de Gregorio Vite Balderrama. El padre de este joven llevaba 18 años de laborar en la empresa Copicosa, la contratista de PEMEX que estaba encargada del mantenimiento de los pilotes de control del edificio B-2 de la paraestatal, donde el jueves ocurrió el siniestro.
La tarde en que ocurrió la explosión, Vite Balderrama estaba trabajando debajo del sótano, junto a los cimientos del edificio, y desde entonces estaba desaparecido, cuenta su hijo.
“Al principio yo llegué a pedir informes normal y no (me dieron nada), entonces dije: ‘ok, no me quieres dar informes, yo veré cómo le hago’. Entonces, gracias a ustedes a los medios de comunicación, a mí me trataron de localizar”, narró.
“Tuvo que haber habido medios para que pudiera funcionar, de hecho, la maquinaria del Ejército ya estaba preparada para remover, si yo no hubiera acudido a los medios, a mi papá lo hubieran prácticamente removido con todo y los escombros y (hubieran dicho) ‘aquí no llegó y aquí no existió’”, dijo Osvaldo Vite.
Con semblante tranquilo, el joven muestra la credencial de su padre y afirma que las cosas sólo funcionan “cuando hay presión”.
“Yo no puedo callar, es mi papá, para empezar, es por humanidad, me duele, sí, pero el dolor lo tengo en el corazón”, dice.
Osvaldo Vite fue conducido este mediodía hasta una oficina en el interior del edificio central, donde aguardan las familias de dos empleados de la empresa Copicosa y una de PEMEX que se encuentran desaparecidos.
Hace unas horas, un cadáver fue encontrado entre los escombros, pero todavía no ha sido identificado por familiares.

‘Todo estaba
destrozado’
Ignacio Susterci se encontraba en el cuarto piso de la Torre de PEMEX cuando sintió un movimiento duro que venía de arriba hacia abajo y cómo estallaban los cristales. De inmediato, salió a buscar a su hermana Martina, quien se localizaba en el primer piso.
“La verdad, cuando vi el lugar pensé que no había sobrevivido nadie, estaba todo destrozado en el primer y segundo piso”, contó Ignacio.
El hombre quería encontrar a su hermana, pero se lo impidieron, pues fue desalojado del lugar. Fue hasta las 23:00 horas que le informaron que su hermana estaba hospitalizada en el Hospital Sur de PEMEX y había sido trasladada en helicóptero porque estaba muy delicada.
“Está muy grave, está en terapia intensiva, salió muy golpeada de la cabeza, tiene fractura en el pie, en la tibia”, dijo.
Martina tiene 49 años, es casada y tiene un hijo de 9 años.
“La operaron y ya le quitaron los sedantes, vengo a ver cómo reacciona”, indicó.
Comentó que los familiares de los heridos en el estallido de oficinas del edificio B2 se están dando apoyo moral.
“Estamos con el dolor de recordar, me da coraje e impotencia no poder hacer nada”, declaró.