Jueves, 07 de Febrero de 2013 07:00
GUADALUPE LOAEZA
1. ¿Cómo hubiese reaccionado la sociedad mexicana si se enterase de que seis mujeres turistas de origen mexicano hubieran sido violadas, por ejemplo en Ibiza, por sujetos armados y encapuchados que irrumpieron a las tres de la madrugada al interior de sus habitaciones en un búngalo en donde se hospedaban? ¿Qué hubiésemos dicho al enterarnos, asimismo, de que sus acompañantes, es decir siete hombres mexicanos, hubieran sido despojados de sus pertenencias y amarrados con los cables de los cargadores de los celulares y con las cintas de los bikinis, tal como sucedió en el kilómetro 32 de la carretera de Barra Vieja, en el poblado de Alfredo V. Bonfil, no muy lejos de Acapulco? ¿Cuál hubiera sido la reacción de Relaciones Exteriores de nuestro País? ¿Cómo hubieran manejado los medios estas violaciones? Pero seguramente nos hubiésemos sentido aún más indignados al saber que el presidente municipal de esta isla hubiera hecho la siguiente declaración: “Es muy lamentable lo que ha sucedido, pero bueno, esto sucede en cualquier País del mundo”. ¿Qué hubiera dicho el alcalde de Acapulco, Luis Walton, de la declaración de su homólogo? Misógino como es, tal vez, se hubiera sonreído y hasta hubiera admirado la sangre fría de su contraparte ante un hecho tan lamentable. Imaginemos los encabezados de los diarios mexicanos al día siguiente: “Cuidado con pasar las vacaciones en Ibiza”. “En las Islas Baleares, violan y roban”. “Turistas mexicanos atacados en la ‘madre patria’”. Todos en nuestro País hubiésemos estado furiosos, a punto de mandar al Ejército y la Marina como represalia. Pero, desafortunadamente, este ultraje tan primitivo sucedió en nuestro País. Un escándalo más.
Por más disculpas que pida el alcalde de Acapulco, “Lamento que se malinterpretaran mis palabras, que no tuvieron nunca la intención de lastimar a las víctimas ni de minimizar los hechos”, su dicho lo pintó de cuerpo entero. Por más buen político que se pueda sentir y por más empresario exitoso que sea, el subconsciente lo traicionó. En su caso, cuál será realmente su problema, ¿la misoginia o la xenofobia? Probablemente una combinación de ambas.
2. Es prácticamente imposible, con el avance de la ciencia forense y de los nuevos métodos de identificación por biología molecular, que existan equivocaciones como las que se dieron en la entrega de cadáveres de familiares de personas que fallecieron en el edificio de Pemex. Una vez más no son los métodos ni las técnicas, es la gente la que no tiene cuidado y que no hizo lo que debió de haber hecho, como fue el caso de la familia Cruz Canales, que recibiera las cenizas de su madre, María de la Cruz Canales. María de la Cruz se había dado como desaparecida. Su marido y sus hijos la buscaron a lo largo de 110 horas. Iban y venían al Centro Médico Forense de la PGR, donde les informaban que nada más había un cadáver, pero que no era el de doña María de la Cruz. Después, supieron los familiares que era el de Margarita Falcón, cuyos hijos, se habían llevado el de Cruz Canales. Inexplicablemente, lo conservaron más de 24 horas, sin cerciorarse de que no era Margarita Falcón, sino María de la Cruz, no obstante, lo incineraron. Sus hijos nada más recibieron una pequeña urna, con las cenizas de su madre: “Ya nos lastimaron. Ya lastimaron a la otra familia. Ya no tenemos esperanzas. ¿A quién le lloramos? ¿De quién podemos despedirnos? ¿Cómo podemos vivir ese proceso de duelo sólo con las cenizas?”, se pregunta devastado ante las cámaras, su hijo Alan Carmona Canales. ¿Por qué, en nuestro País, las víctimas, son dos veces víctimas? Los muertos, en México, no descansan, los traen de un lado a otro. Se los entregan a otra familia, los incineran sin la autorización de los familiares. A los muertos mexicanos los descuartizan, les cortan la cabeza, los dedos y las piernas y los brazos. Para colmo, después, pasan a manos del “pozolero” que los desintegra por completo. ¿En qué País vivimos?
Afortunadamente, no estamos totalmente desamparados. Allí, están las quejas de oficio a propósito de estas dos tragedias, la de Acapulco y la de Pemex, por parte de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos. No, no estamos dejados por la mano de Dios, allí están las dos manos de Raúl Plascencia Villanueva, dispuesto a dar la batalla. Como él mismo dijo en relación con los cadáveres equivocados: “No basta con que un pariente crea reconocer un cuerpo, sino que se deben tomar huellas dactilares, considerar medidas antropomórficas, piezas dentales y en un caso extremo, hasta verificar el ADN, por lo que revisarán cuales son los protocolos que está aplicando el nuevo Centro Médico Forense de la Procuraduría General de la República”. Respecto a las turistas españolas violadas dijo: “A propósito de esta agresión que hubo en contra de las turistas en Acapulco, pero también en contra de sus acompañantes, fueron en buena medida no solamente agredidas las mujeres sino también sus acompañantes. Enviamos a visitadores adjuntos, hemos pedido la información correspondiente, tenemos el dato de que son 14 personas involucradas, las jóvenes turistas pero también 7 hombres que las acompañaban, de tal manera que estaremos ahí llevando a cabo la investigación respectiva”.
Y todavía hay quien se pregunta en un País como éste, ¿para qué sirve la Comisión de los Derechos Humanos y el ombusdman?
nguadalupe loaeza
Periodista y escritora mexicana. Fue conductora del programa de
entrevistas para el Canal 40 CNI, ‘A Través del Espejo’.
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