Voluntarios trabajaron muy duro en el rescate de personas en la Torre B2

EL UNIVERSAL

CD. DE MÉXICO.- Joaquín Espíndola, bombero de Pemex; Julio Velázquez, rescatista de la UNAM; Jorge Armando Romero, de Protección Civil de Ecatepec y Fernando Álvarez, de la Brigada de Topos Tlatelolco, son algunos de los voluntarios que participaron en las labores de rescate y auxilio a las víctimas por la explosión registrada el pasado 31 de enero en la Torre B2 de Pemex.



Tiene 15 años de voluntario en ‘Topos Tlatelolco’

Fernando Álvarez Bravo es un proyectista de 44 años, bajito y de cabello corto. Cuando gritan “Topo”, él voltea. Lleva 15 años salvando vidas por todo el mundo. Su familia siempre le dice que no olvide su equipo y que nunca se lo quite.

El 31 de enero llegó a la Torre Pemex a ayudar a los petroleros. Tras él, en apeas cuatro horas, un grupo de 20 profesionistas -voluntarios todos- de la Brigada Topos Tlatelolco llegaron a jugarse la vida tratando de salvar la de otros.

Dice que lo que encontraron fue algo similar a lo que ocurre con un edifico colapsado por un sismo: una estructura doblada y las lozas partidas. “Hay que entrar con precaución, pero acotando, no nosotros ir a morir, debemos protegernos y tratar de ayudar a las personas...

“Siempre hay temor porque uno no sabe a dónde va, es una zona inestable, se siente tristeza cuando ves fallecidos, pero no queda más que entrar a ayudar, a eso venimos... La familia tiene un poco de temor, pero me dicen: ‘Recuerda que tienes que regresar vivo’”.

Fernando ayudó en las acciones de rescate de 1985, y desde hace 15 años colabora de manera ininterrumpida con Topos Tlatelolco. En la Torre de Pemex trabajó sin descanso durante casi tres días, sin recibir nada a cambio, sólo por la convicción de ayudar. Aquel jueves dejó su trabajo y acudió al lugar de la tragedia.



‘Todas las emergencias son importantes’

El tiempo ha pintado canas en Gabriel Lozano Morales. Tiene cuatro hijos. Todos los días, antes de salir de su casa por la avenida Zaragoza, piensa en ellos. El 31 de enero, este bombero de la Ciudad de México fue de los primeros en llegar en auxilio de petroleros atrapados en el Centro Administrativo Pemex.

“Fue impactante... En el momento se siente impotencia, pero el bombero está capacitado para manejar el estrés, el ataque de nervios, situaciones que pueden bloquearlo, y así llegamos, a hacer nuestro trabajo, no es tan fácil ser bombero”, narra tras recibir el Reconocimiento presidencial por su labor.

Pero este bombero, suboficial, no se siente héroe. Subraya que todos los días atienden contingencias para ayudar a la ciudadanía. Siempre, al hablar, lo hace de forma institucional: “Cada emergencia para nosotros es diferente, pero para nosotros todas tienen el mismo valor de responsabilidad”.

“El Heroico Cuerpo de Bomberos es versátil en los servicios que presta a la ciudadanía, desde ir a bajar un gato hasta los grandes incidentes como éste. Hemos ido a atender casos como San Juanico, internacionalmente a Japón o Haití, el cuerpo apoya a quien lo necesita”, dice.

“Al llegar [a la zona del siniestro] fue difícil. ¿Qué sentí? Un sentido de responsabilidad y de estar bien atento, porque no puedes fallar”.



‘Debes tener paciencia, aunque sabes que el tiempo es vital’

La explosión en Pemex no sólo resonó en el Distrito Federal. En Ecatepec, los equipos de Protección Civil fueron activados al filo de las 19:00 horas.

Para las 21:00 horas, elementos especializados estaban ya al frente del Centro de Mando.

“Lo primero que se tiene que hacer es presentarse, mostrar lo que tiene y esperar a ver a qué hora se puede ingresar a hacer su trabajo; ésta es la tarea más difícil porque implica paciencia en momentos donde el tiempo cuenta demasiado”, dice Jorge Armando Romero.

“Llegamos seis elementos, una unidad especializada en rescate urbano, estructuras colapsadas y pasos confinados”, relató.

Asume que están preparados, pero al ver el tamaño del desastre lo que piensan es que es difícil: “Llegas y tienes que hacer una evaluación de la zona caliente para que en un momento puedas salir bien y no quedarse en la zona de escombros”.



‘Se asimila la tragedia cuando ves a las víctimas’

No hay palabras para describir lo que Joaquín Espíndola, bombero de Pemex, enfrentó el jueves 31 de enero. La primera impresión, reconoce, fue de confusión y, apenas sobrepuesto a la sorpresa, inició su trabajo de búsqueda y rescate. No había opción.

“Sacamos a varias personas que estaban lesionadas, atrapadas. Muchos lesionados por proyectiles o por vidrios; fueron bastantes personas. Es una experiencia que no nos gustaría volver a vivir porque son acontecimientos muy desastrosos, sobre todo por la pérdida de compañeros”.

Espíndola se siente satisfecho porque pudo sacar vivas a varias personas, ayudó a la búsqueda de sus compañeros y hoy considera que es una experiencia que le marcará la vida.

“La impresión es de desconcierto al inicio, porque uno no asimila la magnitud del evento hasta que va uno adentrándose, y conforme van saliendo más víctimas y va creciendo todo, es desconcertante”, dice.

Como bombero se siente preparado para este tipo de siniestros. Sin embargo, “no hay palabras para dar explicaciones a los familiares, no hay manera de prepararse para esto”.



Su misión es salvar vidas sin esperar recibir algo a cambio

Julio Velázquez Rodríguez es universitario. Todo los días cuida con esmero a sus perros Mina, Gueri, Baco y Gala... Y a otros. Se siente orgulloso de pertenecer a la UNAM y, sin recibir un peso a cambio, acudir a las zonas de desastre a ayudar a rescatar a personas con vida. Lo hizo el 31 de enero en la Torre de Pemex.

“Por el tipo de llamada que nos hicieron, era obvio que la situación era grave... No creía que fuera tan grave, hasta llegar”, narra este joven, uno de los hombres y mujeres que pertenecen a la Unidad Canina de Búsqueda y Rescate de la máxima casa de estudios.

Recuerda los primeros minutos de la asistencia que dio tras la explosión: “No tuvimos localizaciones de personas con vida, se ubicaron puntos donde había gente ya fallecida. [tras ubicarlos], nosotros salimos de la zona (...) Uno se condiciona, pero no deja de ser lamentable y penoso para nosotros saber que nuestro trabajo es llegar, localizar y salirse”.

Tras recibir el Reconocimiento presidencial, comenta: “En nuestro grupo no decimos ‘yo rescaté a cinco o a seis’, eso es egocéntrico de los equipos que dicen que han sacado a tantas personas de un lugar. No se trata de eso, nosotros tratamos de ayudar, y decir que dentro del ambiente se lograron sacar tantas víctimas y se limpiaron tantos espacios”.

Concluye: “No hacemos algo agradable, pero al cabo sí es gratificante cuando puedes ayudar a alguien”.