Martes, 12 de Febrero de 2013 07:00
José Escobar Zavala,
Cronista de la Ciudad
Careció de emotividad y calidad boxística la contienda por el campeonato mundial plata de lo súper-ligeros, entre Humberto “La Zorrita” Soto y el yucateco Silverio “Chamaco” Ortiz, que culminó con una decisión unánime de la Zorrita, pese a que su desempeño dejó mucho que desear. Durante los doce rounds quien llevó la iniciativa fue el yucateco, aunque de manera atropellada, mostrando su falta de recursos. Enseñó, eso sí, mucha agresividad y resistencia.
La Zorrita se concretó a utilizar su jab, siempre en retirada, y combinaciones que requerían de seguimiento. La impresión que dejó en los aficionados es en el sentido de que sus tiempos de gloria definitivamente ya han pasado. En otros tiempos hubiera fulminado en los primeros rounds al voluntarioso chamaco Ortiz. A propósito, allá por los años cincuenta surgió en Navojoa un elegante boxeador que combatía con el nombre de “Chamaco Ortiz”. Se llamaba Librado. Ganando o perdiendo era todo un espectáculo por su rapidez y boxeo de filigrana. Los viejos aficionados de seguro que lo recuerdan.
Volviendo a la función del sábado lo más satisfactorio es el hecho de que el nombre de Ciudad Obregón sigue sonando fuerte en una buena parte del globo terráqueo, gracias a la magia de la televisión y a la dinámica promocional de autoridades cajemenses y organismos del sector privado que le apuestan al cultivo del deporte como fórmula pro-mejoramiento social.
Lo que si fue un buen detalle de La Zorrita Soto fue haber llegado a la Arena ITSON vistiendo la casaca de los peloteros Yaquis, lo cual hizo que se multiplicaran los aplausos de bienvenida. En ring-side marcaron presencia jugadores y directivos de los tricampeones Yaquis, así como el presidente municipal de Cajeme, ingeniero Rogelio Díaz Brown.
Por otra parte, el cronista de Televisa comisionado para la reseña de la pelea estelar, quiso adornarse tal como acostumbra hacerlo Lamazón el narrador de TV Azteca, diciendo: “Estamos transmitiendo desde Ciudad Obregón, cuna histórica del boxeo sonorense, donde Tony Mar derrotó en 1943 al tampiqueño Fred Taylor”. La verdad es que dichos peleadores nunca se enfrentaron en esta ciudad. En 1943 la arena se ubicaba en la esquina de las calles No Reelección y Puebla, junto a mi hogar. Yo iba a todas las funciones y a los entrenamientos.
Óscar “El Chapo” romo, manejador de Tony Mar, muchos años después me confesó, siendo yo presidente de la Comisión Municipal de Box y Lucha, que el combate de su pupilo con Fred Taylor no pudo celebrarse en esta localidad, porque el tampiqueño se había convertido en ídolo local, tenía muchos amigos y no podía aceptar una pelea chueca. De ahí que lo convenció para que pelearan en Santa Ana, simulando un nocaut.