Por Georgina Montalvo

AGENCIA REFORMA

MÉXICO.- Actualmente, el cáncer provoca al año más de 7 millones de defunciones en el mundo y se diagnostican 12 millones de nuevos casos, por lo que se prevé que las muertes por esta causa sigan aumentando.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), aproximadamente 30 por ciento de las muertes por cáncer se deben a cinco hábitos y comportamientos: exceso de peso, bajo consumo de frutas y verduras, poca actividad física, consumo de alcohol y consumo de tabaco.

Tener buenos hábitos de alimentación es crucial, por lo que las nutriólogas Tania Aguilar y Fernanda Zimmermann, del Instituto de Nutrición y Salud Kellogg´s, ofrecen algunas recomendaciones para reducir el riesgo de desarrollar la enfermedad.



1. Comer frutas y verduras

Algunas investigaciones señalan que el comer al menos 5 frutas y verduras al día, puede disminuir hasta 20 por ciento el riesgo de desarrollar cáncer. Las frutas y verduras de color rojo suelen contener compuestos como el licopeno, el ácido elágico y la quercetina, los cuales están asociados con la reducción del riesgo de cáncer. Las frutas y verduras de color blanco contienen beta-glucanos que son un tipo de fibra soluble también presente en la avena. Estos alimentos contienen otros compuestos como la alicina, la cual ha mostrado tener efecto anticancerígeno.

Las frutas y verduras de color morado y azul contienen pigmentos llamados antocianinas, que son potentes antioxidantes que protegen a las células del daño oxidativo, asociados con la prevención del cáncer.



2. consumir más fibra

Leguminosas como frijoles, habas, lentejas, así como de cereales integrales o de grano entero proporcionan antioxidantes, vitaminas, minerales y fibra, nutrimentos esenciales que contribuyen a prevenir el cáncer. La soya es una leguminosa compuesta, entre otras cosas por genisteína, que ayuda a prevenir al cáncer de mama.



3. Moderar el consumo

de carnes rojas

Estudios han demostrado que consumir mucha carne roja se asocia a diferentes tipos de cáncer. La carne de res, el cordero, el puerco y sus productos derivados, probablemente aumenten el riesgo de desarrollar cáncer de colon y recto, y posiblemente exista una relación con el cáncer de mama, páncreas, próstata y riñón. La carne provee importantes nutrimentos a la dieta, por lo que sólo se recomienda reducir la porción a menos de 100 gramos al día e integrarla a una dieta basada en alimentos de origen vegetal.



4. Elegir el tipo de grasas

Las dietas altas en grasa podrían incrementar el riesgo de cáncer de pulmón, recto, mama, endometrio y próstata. Además, cuando una persona tiene una dieta alta en grasa, puede desarrollar obesidad, otro factor de riesgo para desarrollar cáncer. No se trata de eliminar la grasa de la dieta, es importante que el tipo de grasas que utilice sean de origen vegetal, moderando el uso de la mantequilla o manteca.



5. Limitar el

consumo de alcohol

Un consumo elevado de alcohol se ha visto relacionado con cáncer de boca, faringe, laringe, esófago e hígado. El riesgo se ve amplificado en personas que además de beber, fuman.



6. Disminuir el

consumo de sodio

Las dietas altas en sodio (componente presente en la sal de mesa) se asocian a problemas de presión alta, pero también se han relacionado directamente con el aumento en el riesgo de cáncer de estómago. El consumo de sodio debe limitarse a 2 mil 400 mg al día o el equivalente a una cucharadita de sal al día.