LA TOZUDEZ e impericia política del secretario de Gobierno, Roberto Romero López, tarde o temprano acabará por llenar el buche de piedritas a su jefe, su amigo, el gobernador Guillermo Padrés Elías. No en balde algunas respetables voces de panistas incrustados tanto en la administración pública como en el partido, están clamando un golpe de timón por parte del Ejecutivo en el manejo de la política interna del Estado. Por ejemplo, al interior del grupo parlamentario albiazul definitivamente no hay forma de reencauzar el quehacer del Congreso mientras Romero López siga al frente de la dependencia, una entidad vital y responsable en la búsqueda de los consensos, acuerdos y la gobernabilidad del Estado… Y UNA muestra palmaria de que el funcionario mimado del mandatario no está ejerciendo con responsabilidad, tino y seriedad su tarea de resolver los conflictos políticos y sociales que un día sí y otro también le estallan en sus narices y demeritan la imagen del Gobierno del Estado (principalmente, la de su patrón), es el trato grosero, descortés y arrogante que dispensó a los legisladores del PRI y Verde Ecologista que de manera respetuosa lo invitaron ayer a una reunión con los concesionarios de Sictuhsa a fin de atender, escuchar y buscar una salida al problema del transporte capitalino… ANTES de que remitiera al presidente del Congreso, Próspero Ibarra Otero, una misiva donde hizo un insulso alegato jurídico para “justificar” el desaire, el número dos de la nomenclatura panista en el poder había hecho en la víspera un comentario a sus cercanos colaboradores: “el Congreso no me va a poner agenda”, dicen que dijo. Lo cierto es que, en el clímax de la soberbia, Romero López ni siquiera tuvo la urbanidad política para haber enviado al encuentro a uno de sus chalanes como el titular de FEMOT, Víctor Alcaraz o Edmundo Briceño, el subsecretario de Atención a Conflictos Sociales o ya de perdis al director del Transporte, Francisco García Gámez… OBVIAMENTE que uno de los primeros daños colaterales del menosprecio político fue el hecho de que Juan Bautista Valencia Durazo se quedara como novia de rancho en un conocido centro gastronómico donde tendría lugar la “cumbre” entre los dirigentes estatales de las tres fuerzas políticas más importantes. Se suponía que en esa reunión a la que comedidamente el presidente del PAN convocó a sus homólogos del PRI y PRD, José Rosario Rodríguez Quiñones y René Noriega Gómez, se trazaría la ruta para ir al encuentro de un guajiro propósito: el Pacto por Sonora. Sin embargo, tanto el priísta como el perredista decidieron contraer compromisos al cuarto para las dos y dejaron vestido y alborotado a un ingenuo político que Romero López trata como un títere… PUES VAYA descalzonada la que les pegó el diputado Humberto Jesús Robles Pompa a los funcionarios de la Secretaría de Hacienda que no hace muchos días echaron las campanas al vuelo por forma tan ágil que estaba fluyendo la recaudación tributaria. Nada más que el gozo se fue al pozo porque a unos días de concluir el primer bimestre del año, resulta que las expectativas en la captación de recursos han sido menos que pírrica, por no decir que escasa cuando apenas (lo admitió el subsecretario de Ingresos, Gerardo Encinas Urquídez) han ingresado a las arcas por concepto del impuesto a la tenencia vehicular 53 millones y cacho, cifra que refleja el soberano guamazo que están propinando los contribuyentes al feroz apetito recaudador del gobierno panista. ¡Qué vivan los Malnacidos!... EN RELACION a los cambios que en materia fiscal acaba de hacer el ejecutivo estatal, llama la atención las posiciones encontradas que surgen entre los hombres de la iniciativa privada de Hermosillo y Cajeme, porque, mientras para los primeros, estos cambios representan un “blindaje” a la productividad de las empresas sonorenses con lo que supuestamente se beneficia al resto de la población, para los segundos, dichos cambios, no son del todo suficientes (sin dejar de reconocer que se avanza en la materia), sin embargo, a contrario de sus colegas hermosillenses, dejaron en claro que el llamado impuesto COMÚN o la nueva tenencia, impuesta a chaleco, por el gobernador, Guillermo Padrés, no es moneda de cambio y se seguirá pugnando por su derogación… Lo dicho, dos puntos de vista diametralmente opuestos en referencia a los cuatro decretos publicados por el Estado en el que, en el caso Hermosillo, se “ coincide” con el Estado en que una recaudación adecuada es clave para el buen quehacer gubernamental y en donde hasta se descarta (¿por decreto?) que se vaya a solicitar la eliminación de la Contribución al Fortalecimiento Municipal, el COMUN, en Cajeme se deja en claro que en ningún momento se ha puesto a la nueva tenencia como un “ cambalache”, según lo expresado por los también dirigentes empresariales, pero del Sur, de CANACO, CANIRAC y CANACINTRA, Arturo Knapp Ramos, Arturo Pérez Alejo y Regino Angulo, los que se reunieron ayer por la mañana para dejar fijar su postura al respecto… LAS QUE se la echaron muy buena, ayer, fueron las llamadas “Damas de Blanco” (concesionarias del transporte urbano que, para variar, reclaman el pago del subsidio otorgado a los usuarios) cuando ahora cambiaron su indumentaria y se presentaron ante las puertas de Palacio, pero de negro, porque según ellas, están de luto, al haber muerto el diálogo entre ellas y el Gobierno del Estado, en donde todavía se les niega el ingreso a las instalaciones del Poder Ejecutivo y porque ya están cansadas de estar siendo atendidas, por tanto “mandadero” que ninguna solución ofrece a sus demandas de pago. Y no sólo eso, las señoras, totalmente de negro, lanzaron sendas plegarias, rosario en mano, “a ver si con esto se le ablanda el corazón al gobernador y nos atiende un día de estos”...